Bangkok, inundada hasta los tobillos tras dos días de lluvias torrenciales

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Por Jordi Joan Baños — Portada

Bangkok, inundada hasta los tobillos tras dos días de lluvias torrenciales

Estado de emergencia

El peor diluvio en 15 años en la metrópolis tailandesa lleva a la población a acaparar agua y papel higiénico

Un hombre vadea una calzada inundada con un perro en brazos, frente a un coche abandonado en la avenida Phetchaburi de Bangkok, este sábado. 

Un hombre vadea una calzada inundada con un perro en brazos, frente a un coche abandonado en la avenida Phetchaburi de Bangkok, este sábado. 

RUNGROJ YONGRIT / EFE

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Bangkok. Corresponsal

26/09/2026 15:57 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En Bangkok, dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas han forzado la declaración del estado de emergencia en sus 50 distritos, este sábado. Las escenas más pintorescas se están registrando en algunas de sus zonas más céntricas, con gente circulando con agua hasta los tobillos – cuando no las rodillas- y coches varados. Asimismo, varios de los canales de la capital tailandesa están a pocos centímetros del desbordamiento, por lo que las autoridades han aconsejado a la población ribereña que se resguarde, junto a sus pertenencias, en plantas superiores. 

A las nueve de la mañana del sábado, una alarma recibida en todos los teléfonos móviles confirmaba lo que ya se barruntaba, tras una noche de lluvia ensordecedora. La situación era grave, con precipitaciones acumuladas de 300 litros por metro cuadrado, sin que se aviste una mejora antes del lunes, en el mejor de los casos. Por ello se recomienda a la población abstenerse de desplazamientos innecesarios y, por lo mismo, muchos comercios adelantaron su hora de cierre este sábado. 

Cabe decir que Bangkok es una ciudad plana como una mesa, situada a una altitud media de un metro y medio sobre el nivel del mar. Su única colina, diminuta, fue levantada artificialmente para albergar un templo. Se asienta además, en gran medida, sobre el delta del río Chao Phraya, con el agravante de que su frenético crecimiento inmobiliario conllevó la desaparición bajo el cemento de la mayoría de sus canales. Estos, que le dieron el sobrenombre de Venecia de Oriente, eran el regulador natural de las precipitaciones, junto a espacios verdes también desaparecidos. 

 De ahí la relativa angustia ante unas inundaciones sin parangón “en los últimos quince años”, según Siri, una dentista que da gracias a que su coche sea un 4×4 de chasis alto. Las autoridades de tráfico han aconsejado a los coches pequeños que se abstengan de acceder a siete zonas distintas de la capital particularmente anegadas. La situación es particularmente grave en el este y el sur de la ciudad, donde se encuentran la mayor parte de las quince calles y avenidas en alerta roja. 

Pero si la situación es comprometida en algunas de las vías más concurridas de Bangkok, donde el agua llega hasta los tobillos, todavía es peor en travesías y calles aledañas, peor drenadas, donde la corriente llega hasta las rodillas y, puntualmente, hasta la cintura. Circula en las redes el vídeo de una piragua navegando, no por uno de los pocos canales que quedan en Bangkok, sino por una de sus avenidas. 

Por ello, el ejército ha empezado a evacuar a población vulnerable en zonas de riesgo, caso de las residencias de ancianos. También se han habilitado como refugio escuelas de  Chatuchak y Lat Phrao, así como parte del aeropuerto de líneas de bajo coste de Don Mueang. 

En esa mitad norte de la ciudad la situación es menos dramática, pese a la circulación visiblemente reducida. Sin embargo, en las zonas donde las inundaciones son más visibles varios testigos hablan de estanterías vacías en los supermercados. “En On Nut los 7Eleven se han vaciado de garrafas y botellas grandes de agua y también de papel higiénico, porque la gente teme que vaya para largo”, explica el profesor de arquitectura Miguel Vélez. “Algunos de mis alumnos me cuentan que podrían evacuar su residencia en cualquier momento”. 

Algunas escuelas, de hecho, decidirán mañana si el lunes mantienen las clases presenciales o vuelven a las clases online de la pandemia, según lo que diga el parte meteorológico y según evolucione la circulación en una ciudad famosa por sus atascos, en la que incluso en condiciones normales muchos niños tardan una hora en llegar a la escuela y otra más en volver a casa.

La avenida Phetchaburi se asemejaba por instantes a un cementerio de coches, excepcionalmente libre de motos, este sábado. 
La avenida Phetchaburi se asemejaba por instantes a un cementerio de coches, excepcionalmente libre de motos, este sábado.  RUNGROJ YONGRIT / EFE

Septiembre es el mes más lluvioso en Bangkok, donde la temporada de lluvias arranca en mayo y termina en octubre. Los chubascos diarios no suponen ningún problema, pero la metrópolis sigue sin estar preparada para absorber precipitaciones tan intensas y seguidas como las de estos días. La situación sería todavía peor si a principios de esta década no se hubiera transformado el inmenso Benjakitti Park -entre la avenida Sukhumvit y el Centro de Convenciones Reina Sirikit- en una esponja urbana. Menos para proporcionar un solaz gratuito a los niños de Bangkok que para proteger el parque inmobiliario de una ciudad con 130 rascacielos.

Ahora mismo, aunque se están bombeando 1.200 metros cúbicos por segundo, la normalidad llegará solo dos o tres días después de que el volumen de lluvias -que ya desborda las piscinas- vuelva a los parámetros propios de la estación. Mientras tanto, Bangkok (9 millones de habitantes, 15 millones en su área metropolitana), impelida por el cambio climático, deberá afinar su modelo. Este combina un parque inmobiliario deslumbrante con un urbanismo a ratos tercermundista, en que los intereses privados casi siempre se imponen a cualquier visión de conjunto. Como resultado, en el centro de Bangkok hay más calles sin salida que en un zoco árabe. Y por mucho que quiera parecerse a Singapur, el subsuelo la devuelve a Indochina, cuando no a Bangladesh. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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