Querido error
Por Ignacio Orovio Monreal — Portada

Periodista
Querido error 25/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Era eso o morir. Es el título de una novela que está nominada a uno de los grandes premios en lengua francesa, el Goncourt, pero también puede ser la confesión de su autor: o la escribía con IA o moría en el intento.
Hace pocos días, una cuenta de X que se dedica a combatir la desinformación y revelar el uso fraudulento de la IA denunció que la obra C’était ça ou mourir, del canadiense-haitiano Thélyson Orélien, había sido escrita con IA.
El escándalo está siendo monumental, porque aparte de su nominación al premio más importante de la literatura francesa, antes ganó el premio de la Fnac, el Méduse y el Première Plume, estaba entre las favoritas en el Renaudot y estaba también nominado al Femina, el Médicis y el Décembre. Casi nada.

La cuenta que lo denunció se llama Balance ton Claude, algo así como “denuncia a tu Claude”, y utiliza Pangram, un programa de alta precisión que detecta el contenido generado artificialmente. Lo emplean escuelas, universidades y empresas.
Desde la cuenta de X, quienes analizaron C’était ça ou mourir afirmaron que en varios pasajes, elegidos aleatoriamente, la certeza de uso de la IA fue “casi siempre” del 100%.
Balance ton Claude se define así: “Luchamos contra la contaminación de los feeds. Para denunciar a un creador de AI-slop, identifícalo en los comentarios de nuestras publicaciones o envíanos un DM. Investigaremos”.
Esta cuenta se creó en junio y resulta que, según han denunciado algunos navegantes, tenía apenas 92 seguidores cuando lanzó su alerta contra Orélien, que fue rápidamente replicada por muchas otras, hasta que se formó el tornado.
La cuenta de X que analizó el libro afirma que en varios pasajes, elegidos al azar,
la certeza de uso de la IA fue
“casi siempre” del 100%
A partir de ahí, otros han visto una operación preconcebida, quizás con un chivatazo desde el interior del mundo editorial, para desacreditar a Orélien: por negro y haitiano.
La denuncia de Balance ton Claude, en cualquier caso, ha planteado –en pleno pavor global de lo que puede hacer la IA en ámbitos más sensibles– la toxicidad de la tecnología en la creación.
¿Tan poderosa es como para engañar (¿engañar?) a los jurados de premios tan importantes?
¿Tanto ha aprendido como para situar la obra de Orélien en el nivel de las de Marcel Proust, Simone de Beauvoir, Patrick Modiano, Marguerite Duras, Tahar Ben Jelloun, Jonathan Littell, Leïla Slimani u otros 116…?
La editorial Raig Verd garantiza con un sello que ni en la escritura, ni en la traducción, ni en la ilustración, ni en la corrección de sus libros se usa IA
En julio, la fantástica editorial Raig Verd anunció que, a partir de este mes, sus libros incluirían un sello que garantiza el no-uso de la IA en ninguna fase de la edición. Ni en la escritura, ni en la traducción, ni en la ilustración ni en la corrección.
“Queremos hacer libros escritos, traducidos, ilustrados, corregidos por personas, no por máquinas. Queremos defender y poner en valor nuestro trabajo, y creemos que es importante hacerlo en un momento en el que en nuestro sector se extiende exponencialmente el uso de la IA generativa. Es importante que los lectores puedan tomar decisiones informadas sobre sus lecturas, porque son elecciones que pueden llegar a modelar nuestro mundo”, decía en un comunicado.
“Creemos que hay que detenerse y recordar cómo y por qué decidimos editar y publicar libros y para quien lo hacemos. No creemos que simplemente debamos rendirnos a las “bondades” de la IA generativa sin cuestionar cómo cambia el mundo el hecho de utilizarla. Creemos que es el momento de hacer preguntas, poner límites, crear una legislación que proteja el medio ambiente y las personas. Tampoco creemos que la IA no tenga freno”, añadían.
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Entre los escritores ha aparecido una nueva tendencia (o al menos idea) muy sencilla: escribir mal. Si la IA viene entrenada a base de copiar textos que fundamentalmente cumplen las normas ortográficas, escribamos mal, para que, en el error, se perciba al humano.
La tendencia se está viendo en algunos escritores pero también en periodistas y en perfiles de Linkedin. Textos que, de repente, contienen errores. Errores queridos. Errores de nuevo.

Ignacio Orovio
Periodista
Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es
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