Un estudio pone en duda la caída de los alumnos más favorecidos en PISA 2025
Por Carina Farreras De Hojas — Portada
Un estudio pone en duda la caída de los alumnos más favorecidos en PISA 2025
Nueva investigación
Investigadores de Innovamat y de EsadeEcPol sostienen que la OCDE cambió la manera de medir el nivel socioeconómico de los estudiantes en 2025 lo que alteró el resultado

Sede de la OCDE
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23/09/2026 10:38 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El pasado informe de PISA 2025 publicado el 8 de septiembre dejó asombrado al mundo con una de sus conclusiones más llamativas: la caída espectacular en los niveles de lectura y matemáticas de los estudiantes de 15 años de todo el mundo. El desplome era especialmente preocupante en los alumnos de familias acomodadas que se habían acercado al rendimiento de los alumnos de clases vulnerables. La OCDE, responsable de las pruebas, apuntó como posible causa del retroceso al uso de las pantallas y a un cambio de hábitos en los estudios.
Un análisis de Innovamat Research Lab, realizado en colaboración con los investigadores de EsadeEcPol Lucas Gortazar y Lucía Cobreros, lo interpretan de otro modo. No es el desempeño de los alumnos de familias de renta alta lo que ha causado el desplome sino un cambio en la forma de medir el nivel socioeconómico de los estudiantes que ha provocado que estudiantes con un capital cultural alto ya no se consideren de nivel socioeconómico alto y estudiantes con un capital cultural bajo, pero con signos de riqueza, entren en este grupo.
Estos datos, sin embargo, son puestos en duda por analistas estadísticos que rechazan que no sean válida la comparación estadística entre ediciones. Afirman que incluso con la reescala y las actualizaciones del índice socioeconómico, las comparaciones de la OCDE son válidas. Este diario se ha puesto en contacto con la organización de PISA y está a la espera de su respuesta.
PISA mide la situación socioeconómica mediante el ISEC, el índice de estatus económico, social y cultural. El indicador combina tres grandes dimensiones: el nivel educativo de los padres, su situación ocupacional y los bienes y recursos disponibles en el hogar.
Para 2025, la OCDE revisó la construcción del componente referido a las posesiones del hogar. Entre los cambios introducidos se encuentra la modificación de la batería de bienes utilizada para determinar el nivel socioeconómico de los estudiantes.
Desaparecieron preguntas sobre los libros en el hogar y entraron sobre habitaciones de invitados o piscinas
Según el análisis de Innovamat, desaparecieron de la medición varias preguntas sobre los libros disponibles en el hogar y se incorporaron otros indicadores relacionados con las condiciones materiales de vida. Entre estos figuran elementos como disponer de una habitación de invitados, un sistema de seguridad, una piscina, agua corriente o iluminación eléctrica.
El cambio puede parecer menor, pero, según Innovamat, tiene consecuencias cuando se utiliza el índice para comparar la evolución de los mismos grupos de estudiantes a lo largo del tiempo. Los libros en casa están estrechamente relacionados con el capital cultural y con las experiencias educativas de los alumnos, mientras que algunos de los nuevos indicadores pueden tener una capacidad diferente para discriminar entre familias dentro de los países de la OCDE.
El propio marco metodológico de PISA 2025 reconoce cambios importantes y que estos habían complicado la comparabilidad de las tendencias. La OCDE explica en su informe que en 2025 se probó una batería de nuevos elementos relacionados con las posesiones del hogar y con las condiciones materiales de vida.
La consecuencia que plantea el estudio es que algunos estudiantes con buenos resultados académicos y elevado capital cultural pueden haber dejado de formar parte del cuartil socioeconómico superior al utilizar el nuevo índice. Al mismo tiempo, otros alumnos con peores resultados académicos pero mejores condiciones materiales pueden haber pasado a formar parte de ese grupo.
El problema, por tanto, no estaría en la puntuación obtenida por cada estudiante, sino en quién queda incluido en cada grupo cuando se compara 2025 con las ediciones anteriores.
Para comprobarlo, los investigadores han reconstruido el índice socioeconómico utilizando los microdatos públicos de PISA 2025 y una metodología que busca mantener la comparabilidad con las ediciones anteriores. Esto es cuestionado por analistas estadísticos consultados por este diario. “Los valores brutos del ISEC nunca se han podido comparar entre ciclos”, explican. El ISEC en cada edición de PISA se reescala para que los países de la OCDE tengan media 0 y desviación 1 en esa edición. Esto significa que un valor bruto de ISEC de 0,3 en 2022 por ejemplo no es equivalente a un valor bruto de 0,3 en 2025.
Además, contradicen el documento, en cada edición de PISA se actualizan algunos elementos del índice de recursos o posesiones en la casa. “La OCDE siempre añade una nota técnica acerca de estos matices metodológicos”, informa. “Esto no es ninguna novedad. Lo que compara la OCDE son los cuartiles del ISEC (el alumnado en el cuartil más bajo, el alumnado en el cuartil más alto”, apunta.

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Según el estudio, cuando se utiliza una medida comparable, la caída del rendimiento no se concentra en el alumnado socioeconómicamente más favorecido. El descenso se distribuye de una forma mucho más similar entre los distintos grupos.
El patrón se mantiene en matemáticas, ciencias y lectura. En matemáticas, uno de los resultados más llamativos es la diferencia entre la estimación publicada por la OCDE y la reconstrucción realizada por los investigadores: la brecha entre el cuartil superior y el inferior habría aumentado 1,6 puntos con el índice comparable, frente a una reducción de 11,2 puntos según el índice utilizado en el informe de PISA 2025.
Los datos reconstruidos por los investigadores apuntan además a una evolución distinta a la presentada. Entre 2015 y 2025, la brecha socioeconómica habría aumentado lentamente de manera sostenida, en lugar de haberse reducido.
El análisis de la educación de los padres ofrece una pista adicional. Mientras los estudiantes cuyos padres tienen estudios universitarios apenas pierden rendimiento en matemáticas -2 puntos-, aquellos cuyos padres tienen 12 años o menos de escolarización pierden 8,2 puntos.
La conclusión del estudio es que la caída de PISA 2025 es real, pero no puede atribuirse a un deterioro desproporcionado del rendimiento de los alumnos de familias acomodadas. La desigualdad educativa seguiría presente y, medida de una forma comparable, podría incluso haberse ampliado.
Según el informe de la OCDE, en el conjunto de los países miembros de la organización la diferencia entre estudiantes favorecidos y desfavorecidos se redujo en las tres competencias evaluadas. En matemáticas, por ejemplo, los alumnos del cuartil socioeconómico superior perdieron 14 puntos de media, mientras que el cambio entre los estudiantes del cuartil inferior no fue estadísticamente significativo. En lectura, la caída fue de 20 puntos entre los alumnos favorecidos frente a cuatro entre los desfavorecidos. En ciencias, los primeros perdieron ocho puntos mientras que el rendimiento de los segundos se mantuvo estable.

Carina Farreras
Periodista. Ha trabajado en las secciones de Política, Economía, Opinión y Cultura de La Vanguardia. Desde hace unos años cubre informaciones de Educación y Universidades en Sociedad
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