Coltrane, cien años del gran espíritu ‘free’
Por Sergio Lozano Torres — Portada
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Jazz
El legendario saxofonista fue pionero del free jazz y referente musical del movimiento de los derechos civiles

John Coltrane, durante un concierto en Frankfurt en 1960, cuando emprendió su carrera en solitario
ullstein bild / Getty

Barcelona
23/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
En el panteón del jazz hay un lugar reservado para John William Coltrane, el hombre que con su saxo fue protagonista de uno de los periodos de eclosión más importantes del género, pasos de gigante ( Giant steps, así llamó al disco que le consolidó como líder) que el músico de Hamlet, Carolina del Norte, dio al lado de Dizzie Gillespie, Miles Davis y Thelonius Monk antes de coronarse en solitario como gran saxo y adelantado del free jazz. Su atrevimiento, así como su compromiso con la causa de los derechos civiles, convirtió este estilo en poco menos que sinónimo de la lucha por las libertades durante los años 60, ganándose el respeto tanto de los partidarios de Martin Luther King como de Malcom X y las Panteras Negras.
La figura de Coltrane, nacido hoy hace cien años, aparece una y otra vez en los años en que el jazz evolucionó del be bop al hard bop, la improvisación modal y, ya en los 60, el free jazz, tendencia que el saxofonista abrió de par en par en los últimos años de su corta vida, sacudida por la heroína y el alcohol para caer como consecuencia de un cáncer de hígado con sólo 41 años. En este tiempo grabó medio centenar de discos como líder, y participó en más de un centenar de trabajos entre los que sobresale su participación en Kind of blue, de Miles Davis, con el que también grabó los seminales Round about midnight y Milestones.

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Precisamente la participación en el primer quinteto de Davis, al que ingresó en 1955, fue lo que permitió a Trane, como se le conocía, darse a conocer gracias a un manejo del saxo que encandiló al gran trompetista hasta el punto de perdonarle una y otra vez sus excesos con la heroína, hasta que le expulsó de la banda cuando la droga le convirtió en un colgajo incapaz de mantenerse en pie sobre los escenarios.
En los años 60 Trane igualó en popularidad al mejor Davis, además de emularlo en lo que a atrevimiento se refiere
Antes de aquel momento Coltrane, hijo de un sastre y una costurera, descubrió el be bop de Charlie Parker y Dizzie Gillespie mientras tocaba en la banda de la Armada, durante el servicio militar en Hawai. Tras su regreso tocó el saxo tenor en varias orquestas, entre ellas la del propio Gillespie, y en 1955 Davis le reclutó como reemplazo de Sonny Rollins, que se estaba desintoxicando.
Tras echarlo de la banda dos años después, Coltrane fue acogido por Thelonius Monk, con el que completó su aprendizaje antes de regresar otra vez con Davis, libre de toda adicción y con la mente ya puesta en volar en solitario. Así lo demostró en 1959 cuando publicó Giant steps junto a otros tres miembros del quinteto de Davis , un álbum protagonizado por largos solos de saxo tenor con los que comenzó a reescribir la manera de tocar el instrumento.

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Se abría así el periodo más fructífero de Trane, que igualó en popularidad al mejor Davis, además de emularlo en lo que a atrevimiento se refiere. La reinterpretación melancólica de My favourite things, popularizada por Julie Andrews en Sonrisas y lágrimas, fue la primera muestra en 1961 de los nuevos caminos que pensaba tomar, recuperando para ello el saxo soprano en desuso por aquel entonces. Le seguiría su interés por otras músicas que dio forma a Olé Coltrane, donde además del flamenco probó los ritmos africanos en Dahomey Dance o la música india en Aisha.
En 1963 compuso ‘Alabama’, homenaje a las niñas asesinadas por una organización supremacista
Ávido estudioso de la música y de carácter curioso, Coltrane practicó una religiosidad tan abierta como su música, que plasmó en 1964 en su disco más conocido, A love supreme , suite dedicada a su propio dios personal y considerado una de las piezas cumbre del jazz. A partir de entonces ahondó en el concepto free , desprendiéndose de su cuarteto habitual para elegir a los acompañantes en función de cada proyecto.
En plena época de choques raciales, la modernidad de Coltrane se mezcló con su conciencia política reflejada en Alabama , de 1963, homenaje a las cuatro niñas asesinadas en una iglesia por la bomba de una organización supremacista. De ahí salió la figura que, como dijo Davis en sus memorias, “representó para muchos negros el fuego, la pasión, el odio, la ira, la rebeldía y el amor que ellos mismos sentían [..] Él expresó mediante la música lo que H. Rap Brown y Stokeley Carmichael, los Panteras Negras y Huey Newton decían con palabras, lo que Últimos Poetas y Amiri Baraka decían con su poesía. En jazz era su abanderado, entonces ya por delante de mí. Tocaba lo que ellos sentían en su interior y manifestaban en los disturbios (“burn, burn, burn”) que en este país se producían por todas partes durante los años sesenta”.

Sergio Lozano
Periodista
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