El río que podría ser uno de los más antiguos del mundo ya existía cuando Pangea todavía se estaba formando
Por Héctor Farrés — eldiario.es – eldiario.es

Geología fluvial – El sistema australiano conocido como Larapinta podría remontarse hasta hace 400 millones de años, aunque esa estimación corresponde a la persistencia regional de su trazado
Las fracturas abiertas en la corteza terrestre facilitaron la separación progresiva de Pangea y el nacimiento de nuevas cuencas oceánicas. Este supercontinente reúne casi todas las tierras emergidas del planeta durante el final del Paleozoico, hace unos 300 millones de años, pero comienza a fragmentarse aproximadamente 200 millones de años atrás.
Su desaparición responde al movimiento de las placas tectónicas, que transportan enormes bloques de corteza terrestre sobre el manto y provocan que las masas continentales se separen progresivamente. La apertura del océano Atlántico constituye una de las consecuencias de este proceso, que continúa transformando la superficie terrestre en la actualidad.
El Finke podría conservar un recorrido antiquísimo
En el centro de Australia existe un río cuyos orígenes podrían remontarse a una época en la que Pangea todavía estaba formándose. Se trata del Finke, conocido por el pueblo arrernte como Larapinta, considerado uno de los principales candidatos a río más antiguo del planeta. Su sistema de drenaje podría tener entre 300 y 400 millones de años, aunque esta estimación describe la persistencia de su recorrido regional y no la edad exacta del cauce actual.
Determinar la antigüedad de un río exige reconstruir sus antiguos recorridos mediante las huellas conservadas en las rocas y los sedimentos. Los geólogos estudian minerales como el circón, cuya datación permite identificar materiales transportados desde formaciones antiguas. También emplean técnicas de luminiscencia para averiguar cuándo quedaron enterrados determinados sedimentos e isótopos cosmogénicos para investigar la exposición de superficies rocosas. Sin embargo, la edad de un mineral puede ser muy superior a la del depósito que lo contiene.
Los geólogos reconstruyen la antigüedad mediante rocas y sedimentos
La estabilidad geológica del interior australiano ha favorecido que el Finke conserve su sistema de drenaje durante periodos extraordinariamente prolongados. Su supervivencia también está relacionada con la ausencia de grandes glaciaciones continentales recientes y con una actividad tectónica relativamente reducida.
Algunos depósitos de grava próximos al Finke aparecen actualmente elevados sobre su cauce, pese a haberse formado originalmente en antiguos lechos fluviales. El agua subterránea endureció estos materiales mediante la acumulación de hierro y sílice, mientras que la erosión eliminó las rocas circundantes menos resistentes. Este proceso, denominado relieve invertido, conserva restos de recorridos abandonados y aporta información sobre la evolución del sistema.
Varios grandes ríos compiten por una antigüedad similar
La antigüedad del Finke tiene competidores en otros continentes, aunque las estimaciones dependen de distintas interpretaciones de sus historias geológicas. El río Mosa, que atraviesa Francia, Bélgica y Países Bajos, podría tener entre 320 y 340 millones de años, pero existen dudas sobre la continuidad de su valle.
En Estados Unidos, el Servicio de Parques Nacionales sitúa las estimaciones del New River entre tres y 320 millones de años. El Rin también conserva componentes antiguos, aunque su red actual incorporó otros sistemas fluviales durante etapas geológicas posteriores.
El Finke atravesó montañas durante su levantamiento
El recorrido del Finke atraviesa las cordilleras MacDonnell y corta formaciones resistentes de cuarcita en lugar de seguir su orientación. Victor Baker, geomorfólogo de la Universidad de Arizona, relaciona esta disposición con la posibilidad de que el río existiera antes de completarse el levantamiento de las montañas.
La estabilidad continental ayuda a preservar sistemas fluviales antiguos
El proceso recibe el nombre de antecedencia y ocurre cuando un río profundiza su cauce mientras el terreno circundante asciende. La historia del Finke está vinculada a la orogenia de Alice Springs, desarrollada aproximadamente entre hace 450 y 300 millones de años. Actualmente, gran parte de su recorrido permanece seco y presenta pozas aisladas que vuelven a conectarse durante las lluvias intensas.
Gondwana condicionó varios sistemas fluviales de África y Asia
La fragmentación de Gondwana también intervino en la evolución de otros sistemas fluviales antiguos, especialmente mediante la formación de fracturas geológicas. El río Save, que nace en Zimbabue y desemboca en Mozambique, sigue estructuras relacionadas con la separación de África y la Antártida. En la India, el Narmada conserva un recorrido asociado a estructuras anteriores a la colisión del subcontinente con Asia.
El Nilo presenta una situación diferente porque su antigüedad histórica suele confundirse con la edad geológica del sistema fluvial moderno. Algunos de sus componentes podrían remontarse a unos 65 o 75 millones de años, mientras que buena parte de su configuración actual tiene menos de dos millones.
Las transformaciones geológicas pueden borrar antiguos sistemas fluviales
La conservación de un río durante cientos de millones de años depende de que su recorrido sobreviva a transformaciones capaces de reorganizar cuencas enteras. Ellen Wohl, geóloga de la Universidad Estatal de Colorado, señala entre esos procesos la acumulación de sedimentos y los cambios del relieve que desvían el agua. Las glaciaciones del Pleistoceno, por ejemplo, alteraron el antiguo río Teays y contribuyeron a la formación del sistema del Ohio.
La permanencia del Finke resulta especialmente notable frente a estas transformaciones, aunque su antigüedad exacta continúa siendo una estimación geológica.
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