Yrsa Sigurdardóttir: “La naturaleza de Islandia es perfecta para crear un escenario de terror”

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Por Julio Antonio Hurtado DiazPortada

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Entrevista

La escritora, una de las reinas del ‘nordic noir’, publica la segunda entrega de la serie ‘Los casos de Freyja’

Yrsa Sigurdardóttir, el día de la entrevista en Madrid, en un rincón a la sombra de los jardines del Retiro

Yrsa Sigurdardóttir, el día de la entrevista en Madrid, en un rincón a la sombra de los jardines del Retiro

Jesús Hellín / STUDIOMEDIA19

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

Madrid

22/09/2026 13:19 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Junto a los de Arnaldur Indridason y Ragnar Jónasson, el de Yrsa Sigurdardóttir (Reikiavik, 1963) es uno de los tres nombres que, por difícil que sea, hay que pronunciar al hablar de novela negra islandesa, todo un subgénero con características propias del nordic noir .

Después de El grito , Destino avanza en la publicación de la serie Los casos de Freyja , escrita hace diez años y de la que habrá cuatro entregas más, con El castigo , una novela cuyo punto de partida es el oscuro asesinato de una niña de ocho años que la justicia deja sin resolver y que culmina, pasado el tiempo, con la espeluznante venganza de sus padres. De ahí el título, que en inglés, la lengua de la que ha sido vertida al castellano, es Reckoming (ajuste de cuentas).

“Hay tipos de dolor que se convierten automáticamente en un odio del que es casi imposible deshacerse”

“La inspiración para el libro es una antigua injusticia cometida contra una niña pequeña a la que su padre maltrataba”, explica la autora ante la pregunta de cómo puede pasar algo así en la aparentemente idílica Islandia, donde, advierte, también hay delincuencia. “Fue hace mucho tiempo, a finales de los setenta, creo que hoy en día sería diferente”, reconoce, pero no por ello deja de denunciar que, pese a los notables avances de su país, la lacra del nepotismo, por ejemplo, esa especie de “corrupción moral”, sigue muy arraigada en la comunidad.

“En un país nórdico siempre nos centramos mucho en los problemas sociales y en lo que se podría mejorar”, continúa Sigurdardóttir, ingeniera civil de formación que no en vano es autora de libros para niños además de novelas policíacas como las que protagoniza Freyja, una avispada psicóloga infantil a la que acompaña Huldar, un detective con el que investiga y… comparte otras cosas.

Pero Islandia no siempre ha sido el paraíso que hoy contemplan en verano –en el gélido invierno siempre es de noche y pocos se acercan– los miles de turistas que dan la vuelta a la isla en caravana o se adentran en 4×4 en los escarpados glaciares volcánicos, recuerda la escritora, para quien, si su país tuviera un lema, sería “Todo irá bien”, porque, paradójicamente, es lo que se han dicho los islandeses desde siempre: “Estamos acostumbrados a que las cosas salgan mal: la naturaleza es imposible de controlar”, argumenta.

Y es que las fuerzas telúricas, las erupciones volcánicas y los terremotos, analiza Sigurdardóttir, ocupan un lugar muy importante en la “psique” de todos los islandeses. “En los viejos tiempos solo teníamos dos estaciones, verano e invierno, y siempre nos preguntamos qué pasará hoy, porque puede hacer un día estupendo por la mañana y nevar por la noche”.

Sin embargo, esas durísimas circunstancias ambientales, el aislamiento y la oscuridad, tienen su lado bueno para un escritor: “Hay muchísimos aspectos de la naturaleza islandesa y su influencia que afectarán a la escritura de un autor islandés, sin duda alguna. Es la situación perfecta para crear un escenario de terror”, sentencia. Y tal vez por ello, sugiere, han surgido tantos y tan buenos escritores de suspense en su país.

En cuanto a los temas que trata en sus obras, que en el caso de El castigo giran en torno a la culpa y la venganza y la ambigüedad moral frente al desamparo infantil y el fracaso de las instituciones, Sigurdardóttir apunta que “hay tipos de dolor que se convierten automáticamente en un odio del que es casi imposible deshacerse”, pero hay que seguir avanzando en la justicia social, procurando que los tribunales y la policía resuelvan bien las cosas, porque no puede ser que, como a menudo sucede en las redes sociales, sea el público el que dicte las sentencias.

“No creo que aprendamos nada de la historia. Seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez”, lamenta, pero, sin ser ingenua, porque la condición humana es la que es y “en ningún momento seremos perfectos”, las cosas han mejorado lo bastante como para ser relativamente optimista: “Antes era mucho peor. Estamos mejorando como especie, aunque demos algún paso atrás”.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

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