Meritxell Falgueras y Toni Falgueras: “Animaría a los jóvenes a abrir tiendas de barrio especializadas”

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Por Cristina JolonchPortada

“Animaría a los jóvenes a abrir tiendas de barrio especializadas”

Entrevista a los pregoneros de la Mercè

Los comerciantes Meritxell Falgueras y Toni Falgueras darán el pistoletazo de salida de las próximas fiestas patronales de Barcelona

Meritxell Falgueras y su padre, Toni Falgueras, en la calle Vallespir, de Sants, a la que se sienten profundamente arraigados

Meritxell Falgueras y su padre, Toni Falgueras, en la calle Vallespir, de Sants, a la que se sienten profundamente arraigados

Miquel Gonzalez / Shooting

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

Barcelona

21/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

El tejido comercial de una ciudad es, además de uno de sus motores económicos, parte de esa personalidad que la hace diferente. Por lo menos mientras las grandes cadenas comerciales no acaben imponiéndose y haciendo que todas las calles del mundo sean iguales. Por eso Toni y Meritxel Falgueras, cuarta y quinta generación de El Celler de Gelida, que abrió en Sants en 1895, recuerdan que hay que preservar esos establecimientos que forman parte de nuestra historia y tras los que hay hombres y mujeres que trabajan duro para mantenerlos vivos en unos tiempos en que lo cómodo, para muchos, es ir a grandes centros comerciales. Y por eso quieren aprovechar la oportunidad que les ha brindado el alcalde Jaume Collboni al elegirlos pregoneros de la Mercè.

Saben que serán la voz de los comerciantes que defienden algo tan importante como la confianza de los clientes y el alma de los barrios. Mano a mano, padre e hija desgranarán lo que tiendas como la que ellos regentan y tantas otras suponen, sin olvidarse de aquellos negocios que bajaron la persiana porque no pudieron mantenerlos y hacer frente a muchas más exigencias que compensaciones. Para ellos, nos contarán, el barrio son sus vecinos, sus comercios, sus tabernas y todos aquellos locales que han sabido ganarse una clientela fiel.

Llevan Sants en el alma. ¿Cuál es el primer recuerdo del barrio?

Antoni Falgueras- Nací en la tienda, fui al colegio de monjas que estaba a 30 metros de distancia. Creo que el primer recuerdo es haciendo de monaguillo en la parroquia, adonde llevaba la garrafita del vino de misa. Me casé con la vecina de enfrente, Maria, y ahora me han puesto un tanatorio detrás. Así que parece que podré hacer todo mi recorrido vital sin alejarme de la calle Vallespir.

Meritxell Falgueras- Mi primer recuerdo del barrio seguramente es haciendo deberes en la tienda, o jugando por las zonas que quedaban menos a la vista de mis padres y donde solía haber hurtos de alguna botella. Me decían que estuviera por allí y yo les avisaba si alguien trataba de llevarse algo.

El lujo

“Aquí la gente suele ser muy discreta y no quiere hacer ostentación”

Antes Sants era más pueblo.

-M.F- Creo que sí, pero la calle Vallespí, que es el lugar donde yo lo tengo casi todo, sigue siendo mi minúsculo pueblo, y aunque hay negocios que se han perdido, algunos afortunadamente se mantienen y sigo comprando allí.

¿El negocio de confianza es aquel en el que te guardan las llaves si tienes una urgencia?.

T.F. En los tiempos de la Guerra ya teníamos que ser los primeros en abrir porque servíamos hielo para las neveras de entonces. Hemos guardado muchas llaves, hemos tenido una lista con los clientes que no llegaban a final de mes y te pedían aplazar el pago, hemos recogido recados de familiares para un vecino y en los últimos años recibimos paquetes que llegan para vecinos.

Amazon es, con los grandes almacenes, la principal amenaza de los comercios de la ciudad.

-M.F. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Confieso que a veces lo utilizo pero estoy convencida de que tenemos que frecuentar los comercios que nos gustan. No vale que nos quejemos cuando baja la persiana la librería que tanto queríamos a o el bar de la equina por el que sentiremos nostalgia pero al que no íbamos nunca. Porque cuando compramos también estamos haciendo política y tomando decisiones importantes

La burocracia

“Los permisos, las inspecciones, la dificultad de hacer, lo hace todo complicado”

-T.F. Pero aún tenemos muy buenos mercados en el barrio y en la ciudad, y con Maria, ahora que hemos pasado el relevo a los hijos, disfrutamos de ir a comprar a las paradas o a las tiendas que nos gustan, o hacemos esmorzars de forquilla .

Parece que se está descentralizando la oferta y hay más negocios interesantes en los barrios.

M.F. A mi me gusta decir que Sants is the new Shoho . Yo animaría a la gente joven a que abra tiendas muy especializadas en los barrios, donde también hay restaurantes muy interesantes Nosotros hemos sobrevivido por esa especialización, por no tener lo que está en todos los lineales. Eso es lo que nos gusta encontrar cuando viajamos a otras ciudades; lo que es especial .

La confianza es una razón de peso para seguir frecuentando los lugares de siempre.

-T.F. La confianza es lo más importante. Hay clientes muy diferentes, el que viene con frecuencia y es un entendido, quien viene una vez al año para comprar un regalo a sus médicos; el que busca la botella especial para Navidad. Y a todos los aconsejamos cuando nos lo piden, pensando siempre en lo que más les encajará.

La confianza

“Seguimos guardando muchas llaves, tomando recados y hasta guardando paquetes”

¿Qué diferencia al comerciante de Barcelona de otro; del de Madrid, por poner un ejemplo?.

-M.F. Mi padre es muy el prototipo de vendedor catalán porque siempre recomienda la mejor relación calidad-precio. Sabe que el cliente de aquí es lo que busca. El de Madrid va más a lo grande: “Por unos euros más es mejor que se lleve este otro vino”.

¿El lujo se ha vuelto discreto?

T.F. Hay gente que te pide que metas la botella de un champán carísimo que acaban de comprar en una caja de un cava que no llame la atención. La clientela en general es muy discreta, no hace ostentación y quiere botellas buenas pero no exhibirlas.

¿Qué complica la vida a los comerciantes? ¿Qué es lo primero que hay que reclamar a la administración?

T.F.-Mantener estos negocios requiere mucho sacrificio y se hace difícil tanta traba burocrática; los permisos,las inspecciones, la dificultad de hacer una pequeña obra, hacen que todo resulte mucho más complicados. A pesar de ello en Barcelona en los últimos años nos sentimos más escuchados y apoyados que un tiempo atrás.

La especialización

“Hemos resistido por especializarnos y no tener lo mismo que en todos los lineales”

¿Qué hacemos para preservar esas tiendas que son patrimonio de la ciudad? ¿Es responsabilidad de quienes gobiernan?

-M.F. Lo primero que tenemos que hacer es predicar con el ejemplo a nuestros hijos. Si los míos ven que voy a comprar el pollo a la tienda del barrio y las legumbres a quien nos las ha vendido siempre, estaremos educando en una práctica.

-T.F. Es responsabilidad de quienes nos gobiernan preservar ese patrimonio cultural de la ciudad que son los comercios. Pero yo también animaría a las familias a que sean optimistas y piensen n en el futuro contando con la mirada de las nuevas generaciones. Mi hijo Toni ahora está haciendo cambios desde su enorme conocimiento que a mi ni se me ocurrieron. Los negocios se han de adaptar a los tiempos. Hay tiendas que son un tesoro, como la cerería Subirà, como algunas bombonerías, ferreterías fantásticas. Son únicas y son parte de nuestra identidad barcelonesa.

Cristina Jolonch

Cristina Jolonch

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Periodista barcelonesa, trabaja en La Vanguardia desde 1989, donde escribe sobre gastronomía y dirige el canal Comer en la web de este diario. Ha impulsado, junto a Fundación Raíces, el proyecto social Cocina Cociencia, dedicado a la inmersión social y laboral de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la restauración.

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