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Inseguridad subjetiva 21/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

No son las cosas las que perturban a los hombres, sino las opiniones que tienen sobre las cosas”, escribió Epicteto hace dos mil años. El filósofo estoico quería enseñarnos a dominar nuestros miedos, nuestras pasiones y aquello que no depende de nosotros: no nos perturba tanto lo que sucede como la opinión que nos formamos sobre ello. Lo que no imaginó es que, dos mil años después, sus enseñanzas iban a convertirse en política de seguridad ciudadana. Porque, según el ministro del Interior, Grande-Marlaska, los vecinos de Ceuta sufren una “sensación de inseguridad subjetiva”.

Reduan / EFE

Ceuta vive desde finales de julio una situación excepcional, después de la “violación de la integridad territorial de España” –¡eh, que lo dijo Sánchez antes de irse de vacaciones a La Mareta–: miles de inmigrantes deambulan por la ciudad durmiendo en calles y playas; la Fiscalía denuncia agresiones sexuales; Policía y ejército patrullan la ciudad protegiendo supermercados y colegios; se incrementan los ataques a guardias civiles y militares; en fin, los ceutíes sufren un clima de caos, miedo e inseguridad que les impide llevar una vida normal. Pues bien, Grande-Marlaska nos explica que, en realidad, lo que existe es una “sensación de inseguridad subjetiva”. El ministro ha actualizado a Epic­teto.

Porque, claro, si la inseguridad es subjetiva, la solución es evidente: usted no necesita policías ni jueces, necesita más filosofía. ¿Un hurto en la Rambla? Lea a Séneca. ¿Un robo en Sants? Recurra a Marco Aurelio. ¿Una reyerta en el Raval? Acuda a Epicteto.

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La filosofía de Marlaska tiene, además, una ventaja formidable: sirve para casi todo. Si el tren llega dos horas tarde, sensación subjetiva de retraso. Si no encuentra vivienda, sensación subjetiva de carestía. Si no llega a fin de mes, sensación subjetiva de pobreza. Gobernar sería muchísimo más fácil si consiguiéramos comprender que buena parte de nuestros problemas no están en la realidad, sino en nuestra defectuosa manera de percibirla.

Epicteto quería enseñar a las personas a no dejarse dominar por aquello que no podían controlar. Marlaska y Sánchez han perfeccionado el método. Para ellos, gobernar ya no consiste en solucionar los problemas sino en cambiar la percepción de la realidad. Basta con explicar a los ciudadanos que el problema no está en la realidad, sino en sus ojos. Y si aun así insisten, que le pregunten a Vivas.

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Fonte: Portada

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