En un pispás, España se proyecta hacia la Final a 8 de la Copa Davis
Por Sergio Manuel Heredia Tapia — Portada
En un pispás, España se proyecta hacia la Final a 8 de la Copa Davis
Chile, 0 – España, 3
El dobles formado por los experimentados Munar y Martínez Portero cierra la eliminatoria ante los chilenos (6-0 y 6-3)

Jaume Munar, de espaldas, y Pedro Martínez Portero, durante su partido ante la pareja chilena
Esteban Félix / Ap-LaPresse

20/09/2026 18:44 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
No hay debate en el duelo de dobles, por mucho que la hinchada local chille, proteste y se comporte como al fin debe hacerlo, pues esta es la Copa Davis, y en la Davis cabe el comportamiento del hincha.
Jaume Munar y Pedro Martínez Portero maltratan a la pareja chilena (Alejandro Tabilo y Tomás Barrios) y en un pispás cierran el cruce (0-3) y llevan a los españoles a la Final a 8 que se celebrará en Bolonia del 18 al 23 de noviembre.

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6-0 y 6-3 firman los españoles, que son gente muy curtida ya en la Davis, pues tanto Munar como Martínez Portero ya han estado ahí antes y además tienen pedigrí y un recorrido de años en la élite del circuito ATP.
La parroquia chilena da voces pero poco a poco se va acallando, exactamente igual que en la víspera, cuando Dani Mérida había tenido que crecerse ante Tabilo, antes de que Rafa Jódar se merendase en dos bocados a Cristian Garín.
El primer parcial dura 24 minutos, y es un desespero para los chilenos (por momentos, Tabilo baja los brazos, agobiado) y un prodigio para los españoles, que se entienden entre sí con la mirada pero también se tapan la boca para compartir estrategias en los intermedios. También ese comportamiento nos recuerda a los futbolistas, como esos fenómenos que se tapan los labios para decirle cosas al compañero, al rival o al colegiado.
No sabemos muy bien qué se dicen Munar y Martínez Portero, pero se les ve experimentados en esto de los dobles.
Ya han jugado juntos tres partidos de Copa Davis. Con el de este domingo, han ganado los tres, y lo hacen sobrados y sin aspavientos, virando posiciones y ángulos y simultaneándose en las subidas a la red, incluso subiendo a la par, y sus voces, durante el juego, sobrevuelan la pista del Centro Nacional de Santiago de Chile y desconciertan a Tabilo y Barrios, que no saben qué decirse entre sí ni cómo resguardarse de la tormenta.
El alarde del dobles español redondea las exhibiciones que Mérida y Jódar habían firmado en la víspera
A los 39 minutos de partido, van nueve juegos y los nueve los han ganado los españoles, señal de que, sobre la arcilla, no hay un diálogo sino un monólogo.
–Espectacular –dice Àlex Corretja en su retransmisión televisiva, y confiesa que pocas veces ha visto nada igual y se le agotan los adjetivos, los elogios.
Se suceden los passing shots, las voleas, los globos y los restos ganadores de los españoles, a quienes les entra todo pero no se aburren, no aflojan el paso ni siquiera cuando ya está el asunto resuelto.
No afloja Munar, muy crecido en los tres últimos años, que sigue corriendo por todas las bolas, incluso por una que se iba por un lateral y parecía inalcanzable pero la alcanza, y con ella eleva el 4-0 al marcador del segundo set y ya los chilenos se sonrojan: va un parcial de 10-0 en juegos, es imposible que levanten esta ronda.
No es suficiente, y por eso la distancia se eleva hasta el 5-0 y Nicolás Massú, capitán chileno, no sabe qué cara poner y la hinchada no sabe qué vocear, y solo vocea de verdad, vocea como un pabellón turco o griego cuando su dobles salva el honor al apropiarse del duodécimo juego y evitar el temido doble rosco, y gana dos juegos más, bajo un estruendo creciente (“por favor, silencio, por favor”, insiste el juez de silla, pidiendo silencio), hasta que el servicio de Martínez Portero consolida al fin la maravilla que las victorias de Jódar y Mérida, veinteañeros, habían anticipado en la víspera.

Sergio Heredia
Redactor de deportes
Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’
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