Gato encerrado
Por Glòria Serra Ramos — Portada

Gato encerrado 20/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Pido perdón por adelantado: me dispongo a hacer un análisis especulativo que, como periodista, detesto. Los hechos y solo ellos deben importar para extraer conclusiones. Pero, con más quinquenios ya que el mamut de la Ciutadella, es cierto que los indicios te ayudan a ver el gato encerrado.
Escuchar a los máximos gurús de la inteligencia artificial, con una autoestima y suficiencia a prueba de bombas, entonar ahora con cara compungida una llamada de auxilio rodeada de predicciones apocalípticas me ha activado el instinto arácnido.

¿Alguien recuerda a Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, durante su gira mundial hace unos años? Trataba prácticamente de imbéciles a los que no comprasen un futuro dorado, mientras alargaba la mano pidiendo millones y que a ninguna administración se le ocurriera regular. Entonces no mencionaba los peligros de la concentración empresarial rozando el monopolio, la pérdida de miles de puestos de trabajo o las alucinaciones de unos bots buscando respuestas, construyendo un Frankenstein con lo que encuentran y mintiéndonos.

Lee también
Yo, yo mismo y el otro
Glòria Serra
La suya ha sido una de las conversiones más rápidas, pero le han acompañado muchos colegas. Y yo, que no creo en caídas del caballo tan repentinas, he empezado a buscar el gato encerrado. Y aquí, aviso, vienen algunas especulaciones basadas, eso sí, en interpretaciones de expertos en la materia que tampoco se han creído las caras llorosas de los gurús de la IA.
Escuchar la llamada de auxilio de los máximos gurús de la IA activa mi instinto arácnido
Por un lado, que todo responda a pedir leyes que protejan los intereses de las corporaciones más destacadas ante el alud de pequeñas empresas que se pueden aprovechar del momento para recortar su pastel a un precio más bajo. Por otro, adelantarse a las demandas que les pueden caer por irresponsabilidad manifiesta y daños constatables a la seguridad, la salud mental, la creación de armas químicas o de cualquier tipo, y una larga lista de delitos que ni siquiera podemos imaginar. Esta declaración contrita vendría a ser el “nadie me quitó la pistola de la mano” del asesino pillado con un revólver humeante. Veremos si estas u otras especulaciones que no me atrevo aún a escribir son o no reales. Si no, siempre me puedo dedicar a rellenar quinielas.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada