Diario de una buceadora, 1: volver a respirar bajo el agua
Por Mayka Navarro Miranda — Portada
Diario de una buceadora, 1: Volver a respirar bajo el agua
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Durante cinco días bucearemos en uno de los escenarios marinos mejor conservados y fascinantes del planeta, el Mar Rojo
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Barcelona
19/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Queridos lectores de La Vanguardia, bienvenidos a este diario de una buceadora en el Mar Rojo, un folletín submarino en imágenes de cinco capítulos con el que pretendo agarrarles de la mano para que me acompañen en mis inmersiones por uno de los escenarios marinos mejor conservados y fascinantes del planeta.
Durante estos días, a bordo del Bella 1, recorreremos la península del Sinaí, en Egipto, navegando por algunos de los lugares más míticos del buceo, desde el parque nacional de Ras Mohammed hasta el estrecho de Tirán. Bucearemos en arrecifes llenos de vida y nos adentraremos en algunos de los pecios más apreciados, como el inabarcable SS Thistlegorm, emblema del mundo submarino.

El primer día en un vida a bordo siempre es especial. Son inevitables los nervios de reencontrarse con el equipo, el agua y los peces. Una primera toma de contacto con un medio que no es el tuyo, pero que te regala una de tus mejores versiones.
Y estas primeras inmersiones no defraudaron. Chequeo del equipo, ajuste del lastre para hundirnos con seguridad, control de la flotabilidad y, de nuevo, frente a algunas de las formaciones de coral mejor conservadas del planeta. Arrecifes que, pese al aumento de la temperatura del mar, mantienen en estas aguas buena parte de sus formas, sus colores y toda la vida que acogen.

Anémonas con sus familias de peces payaso y damiselas negras, jardines de gorgonias y una primera inmersión nocturna en la que nos sorprendió el movimiento sensual de uno de los nudibranquios más llamativos: la conocida como bailarina española, en pleno proceso de desove.
La temperatura del agua no bajó de los 28 grados en ninguna de las inmersiones, que no superaron los treinta metros. Aunque los arrecifes del Rojo tienen esa particularidad de regalarte sus mejores galas entre apenas tres y cinco metros de profundidad, dejándote llevar por el vaivén de las olas y babeando ante esa explosión de vida y colores.

Mayka Navarro
Redactora de sucesos
Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de ‘Desmontando el crimen perfecto’. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender
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