Por Sílvia Colomé da SilvaPortada

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La semana rosa

Shakira se instala en Madrid, los Sussex siguen con sus polémicas, Carlos III recibe un nuevo golpe y Sheeran se mete en un buen berenjenal

Meghan Markle, Sydney Sweeney, Carlos III, Shakira y Ed Sheeran

Meghan Markle, Sydney Sweeney, Carlos III, Shakira y Ed Sheeran

Sílvia Colomé da Silva

Sílvia Colomé

18/09/2026 15:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Unas terminan y otras empiezan. Mientras Rosalía ha finalizado esta semana su gira internacional LUX en Miami, Shakira se ha instalado en Madrid, donde este viernes empieza su histórica residencia. “Ansío poner la llave en la ranura y abrir la puerta de mi casa”, confesaba la catalana. La de Barranquilla, en cambio, se ha construido una ciudad a medida en la capital española, Macondo Park, aunque se ha instalado con sus dos hijos en el corazón de la ciudad, en un dúplex de 162 metros cuadrados del hotel The Madrid Edition con terraza, piscina en la azotea y vistas al Palacio Real. Sin duda, no hay nada como el hogar dulce hogar, pero con sustitutos como este más de uno se conformaría con no regresar jamás a casa.

Llegada de la cantante Shakira al aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid Barajas 
Llegada de la cantante Shakira al aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid Barajas  ZIPI / EFE

Los que finalmente volvieron, el príncipe Enrique y Meghan Markle, no han iniciado su nueva andadura por tierras británicas con demasiado buen pie. Dos días después del arranque del curso escolar, decidieron cambiar a sus hijos de colegio. Según trascendió, el trayecto que debían hacer los niños en coche resultaba demasiado largo y lleno de tráfico. Algo que tenía contentos a los guardaespaldas de la familia y que no se podía haber previsto con antelación, claro está. Aunque quizá también tuvo algo que ver que se filtrara el móvil de la duquesa tras acceder a un grupo de WhatsApp de padres. Sea lo que sea, al final la pareja ha logrado que el organismo competente revise el nivel de protección policial que deben tener ellos y sus hijos. Evidentemente, seguridad con fondos públicos. Si al final, quien la sigue quizá la consigue.

Los duques de Sussex 
Los duques de Sussex  DANIEL LEAL / AFP

El rey Carlos III ahora poco está por los problemas domésticos de los Sussex. Le preocupa más otra cuestión: el libro de su excuñado, Charles Spencer, que ha decidido emular a su sobrino con unas memorias sobre su hermana que prometen levantar ampollas. A pesar de que todavía no se han publicado, al monarca ya le ha llegado la primera en la frente tras conocerse algún adelanto de su contenido. El conde asegura en Swan Song: Diana, my sister (El canto del cisne: Diana, mi hermana), que tras la muerte de la princesa el padre de sus hijos afirmó: “La olvidaremos muy pronto”. En un inusual comunicado, el palacio de Buckingham se adelantó a dar la versión del rey: “Es consciente de que el dolor del duelo fraternal puede nublar la razón, afectar al juicio y puede colorear la memoria de manera que otros no reconocen, incluso años después de una pérdida así”.

El monarca Carlos III, este miércoles en Cumnock, Ayrshire
El monarca Carlos III, este miércoles en Cumnock, Ayrshire Jonathan Brady/ Reuters

De lo que no hay duda es de la expectación que ha despertado lo que tenga por explicar Charles Spencer sobre su hermana. Tanta, que alguien no ha podido esperar a que el libro llegue a las librerías el martes que viene. Misteriosamente, cuatro ejemplares fueron sustraídos de un camión que transportaba miles de copias de la obra desde una imprenta europea hasta un almacén de distribución neerlandés. El robo podría funcionar como reclamo de marketing, aunque todo hace pensar que solo contribuye a alimentar la leyenda conspiranoica en torno a la todavía añorada Lady Di. A medida que pasan las horas, se van conociendo nuevos detalles de su contenido. Uno de ellos: Diana decidió divorciarse de Carlos porque creía que la engañaba con su ayuda de cámara. Esa sí que no la esperábamos. Pobre Camila.

Ed Sheran en su concierto de Nueva York 
Ed Sheran en su concierto de Nueva York  Andy Kropa / Ap-LaPresse

Quien no sabía la que se le venía encima era Ed Sheeran cuando excluyó al rapero Macklemore de su gira por apoyar a Palestina en un concierto. Cuatro de sus teloneros se solidarizaron con el artista despedido abandonando también la gira en Estados Unidos. Algunos propietarios de los estadios donde están previstas las actuaciones, entre ellos Robert Kraft, que se ha mostrado contrario a las posiciones propalestinas del rapero, amenazaron con cancelar los conciertos si Macklemore seguía en el cartel. Y, al hacerlo, Sheeran se ha encontrado en medio de dos fuegos. El boicot está servido. Mientras, el rapero ha donado un millón de dólares a organizaciones de apoyo al pueblo palestino y Kraft ha respondido anunciando dos millones para ayuda humanitaria en Gaza. Sin proponérselo, el niño bueno del pop británico se ha metido, o le han metido, en un buen berenjenal.

Sydney Sweeney en una nueva campaña publicitaria.
Sydney Sweeney en una nueva campaña publicitaria. Novig

Como Sydney Sweeney, que ha vuelto a escandalizar con una nueva campaña publicitaria. La actriz ha posado desnuda para la casa de apuestas Novig. Eso sí, se cubre lo que se tenga que cubrir con pelotas varias u otros utensilios deportivos. Atletas de élite han lanzado el grito al cielo. “Es una bofetada en la cara de las mujeres”, denunció la campeona olímpica Ariarne Titmus. “¿Cómo podemos vivir en un mundo en el que sigue existiendo la mercantilización del cuerpo de la mujer y la sexualización del deporte femenino?”, se preguntaba. La popular intérprete de Euphoria, que sabe que una imagen vale más que mil palabras, se defendió colgando en sus redes fotografías de deportistas que también posaron desnudas, como las tenistas Serena Williams o Caroline Wozniacki. Touché. Desgraciadamente.

Tom Cruise  
Tom Cruise   ANTHONY WALLACE / AFP

Quien parece tocado por la gracia divina es Tom Cruise. El actor, que suele hacerse cargo de sus propias escenas de riesgo y a no conceder entrevistas, se tiró a la piscina con GQ para afrontar aquella pregunta existencialista tan incómoda: “¿Temes a la muerte?”. Tom sin miedo, no defraudó a sus seguidores: “No temo a la muerte”, aseguró. “No me importa sentir miedo”, prosiguió con un par. En cambio, lo que sí le inquieta es dejar de soñar. “Una persona sin un sueño ha decidido no vivir”. Y él puede ser muchas cosas, de Maverick a Digger, pero nunca un zombi. A esos se los deja a Brad Pitt, que ya los ha combatido y ahora además se viste de camuflaje en sus estrenos.

Sílvia Colomé da Silva

Sílvia Colomé

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Redactora jefa de Gente y Media. Antes, de Cultura, Última Hora y responsable de Vídeos. Autora de libros como ‘Florencia a través de sus personajes’ o ‘La llegenda del Carreró’

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