El análisis de dientes del Tyrannosaurus rex revela que su temperatura corporal era similar a la humana
Por Raquel Sáez — eldiario.es – eldiario.es

Un grupo de científicos la situa en los 36 grados, más alta que la de un reptil, pero más baja que la de un ave
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¿De sangre caliente o sangre fría? Parece una frase hecha para referirnos al nervio o a la impulsividad de las acciones de una persona. Pero esta distinción también sirve en el caso del reino animal. Los de sangre caliente (endotermos) generan su propio calor interno para mantener una temperatura corporal constante, sin importar el clima y pudiendo cazar en cualquier momento, también de noche. En el caso de los ectotermos, la temperatura cambia según el entorno, pero gastan menos energía.
En esa distinción, ¿donde queda el Tyrannosaurus rex? Un grupo de científicos de la Universidad de California (UCLA) ha podido comprobar por primera vez que este enorme depredador tenía una temperatura corporal de 36 grados, casi la misma que la temperatura media humana.
El hallazgo, realizado gracias al análisis de varios dientes y publicado en la revista Science Advances, confirma que el Rey de los Lagartos Tiranos habría sido un depredador o carroñero veloz, no un animal lento que tomaba el sol, capaz de sobrevivir en climas fríos mortales para otros reptiles.
Analizando dos dientes
Los investigadores de la UCLA desarrollaron un método de termómetro prehistórico hace una década, utilizando huesos para medir si los animales extintos eran de sangre caliente o fría. Sin embargo, probarlo en un Tyrannosaurus rex requería más huesos de los que cualquier museo estaría dispuesto a proporcionar para el análisis.
Sin embargo, en la última década, el equipo de la UCLA perfeccionó el proceso, reduciendo la cantidad de material necesario para las pruebas dentales antiguas en aproximadamente un 90 %. Así, convencieron al Museo de Historia Natural de Los Ángeles que finalmente cedió dos dientes de Thomas, el esqueleto de tiranosaurio más completo de la imponente del recinto.
Fósil de T-Rex en el Smithsonian Museum de Washington
“Descubrimos que la temperatura era de 36 grados, aproximadamente la misma que la de los humanos. La temperatura es más o menos la que yo habría imaginado: más alta que la de un reptil o un mamífero lento como un perezoso, pero más baja que la de un ave”, el geobiólogo de la UCLA y coautor del estudio, Robert Eagle.
Y lo más curioso: aunque está considerado como un reptil escamoso que pone huevos, la temperatura corporal del Tyrannosaurus rex es comparable a la de un mamífero peludo de sangre caliente. Tampoco hay que olvidar que los reptiles modernos de sangre fría tienen una temperatura de entre 28 y 30 grados, mientras que la mayoría de las aves —descendientes evolutivos de este dinosaurio— suelen tener una temperatura mucho más alta, de entre 40 y 43 grados.
La temperatura no es baladí. Según Eagle, la existencia de un Tyrannosaurus rex termorregulador respalda las teorías de que los tiranosaurios eran animales activos que cazaban o carroñeaban para alimentar su rápido metabolismo. Además, contribuye a la cronología, mostrando hasta qué punto este ancestro de las aves modernas de sangre caliente ya se había diferenciado de los dinosaurios de sangre fría. También, a diferencia del resto, que pudo sobrevivir en un área habitable más fría.
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