Gante, más allá de la postal flamenca de cerveza y bicicletas

0

Por Autor GenericoPortada

Gante, más allá de la postal flamenca de cerveza y bicicletas

Escapadas

Conserva las huellas de una historia marcada por el comercio y la industria y las combina con una intensa vida universitaria y cultural

Fue una gran potencia comercial medieval y después una ciudad industrial. Hoy sigue reinventándose sin renunciar a su pasado

Un paseo por Gante

Un paseo por Gante

Getty Images

Lluís S. Ceprián

18/09/2026 06:41 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

En Gante es difícil saber qué tiempo hará dentro de cinco minutos. Conviene llevar siempre un chubasquero porque las nubes pueden ocupar el cielo en cuestión de minutos para, acto seguido, ponerse a llover. Pero también pueden desvanecerse a la misma velocidad y dejar paso, de repente, a una luz increíble, capaz de transformar los canales, las fachadas medievales y las callejuelas del centro histórico. Es parte del encanto de una ciudad acostumbrada a los cambios.

Llegar desde Barcelona es sencillo. En poco más de dos horas de vuelo te plantas en Bruselas y, desde el mismo aeropuerto, puedes coger un tren directo que llega a Gante en poco menos de una hora. Una vez allí, las distancias invitan a caminar o moverse en bicicleta. El centro histórico se recorre de punta a punta en un paseo, con un gran número de calles peatonales. Y cuando la meteorología aprieta, algunas opciones a tener en cuenta son los tranvías y las embarcaciones cubiertas que recorren los canales.

Gante mira también hacia la investigación, la biotecnología, la salud y las tecnologías digitales

Pero no es solamente una ciudad bonita de postal. Tiene detrás una historia que le otorga una gran personalidad. Nació en la confluencia del Lys y el Escalda y durante la edad media llegó a ser uno de los grandes centros comerciales de Europa, impulsado por el comercio de paños y una poderosa burguesía artesanal. Tras siglos de declive, la revolución industrial volvió a cambiar su fisonomía. El textil fue de nuevo el motor y se convirtió en uno de los grandes centros industriales del continente. Quedan huellas en antiguos espacios fabriles, a base de construcciones de ladrillo visto, que la emparentan con ciudades como Manchester o Liverpool.

Hoy ha vuelto a reinventarse. El puerto sigue siendo un motor económico, pero Gante mira también hacia la investigación, la biotecnología, la salud y las tecnologías digitales. Sus universidades, con más de 80.000 estudiantes por curso, aportan a sus calles un ambiente joven y cosmopolita.

La ruta en bici de Flandes para saborear sus cervezas

Lee también

La ruta en bici de Flandes para saborear sus cervezas

Sergi Ramis

Tiene muchas capas. Quizá por eso la mejor manera de conocerla sea no intentar descubrirlas todas de golpe.

La gran ciudad medieval

El mejor sitio para empezar la inmersión medieval es el castillo de los Condes de Gante, uno de los pocos castillos medievales de Flandes que conserva prácticamente intacto su sistema de fortificaciones. Su historia se remonta a un primer asentamiento en época romana, aunque sería durante la edad media cuando adquiriría su imponente aspecto actual. Los Condes de Flandes sustituyeron las construcciones de madera por una torre del homenaje rodeada de una muralla de piedra con 24 torres. Más que una fortaleza, el castillo era una declaración de poder frente a las casas de piedra de los ricos patricios que se levantaban al otro lado del Lys.

Korenmarkt, una de las plazas más animadas y un buen punto para contemplar algunos de sus edificios medievales
Korenmarkt, una de las plazas más animadas y un buen punto para contemplar algunos de sus edificios medievales Getty Images

Desde aquí basta cruzar el Lys para adentrarse en el corazón de la ciudad. Groentenmarkt conduce hacia Korenmarkt, una de las plazas más animadas y un buen punto para contemplar algunos de sus edificios medievales. Entre ellos destaca la iglesia de San Nicolás, levantada gracias a las aportaciones de comerciantes y marineros. Es uno de los mejores ejemplos del gótico escaldiano, un estilo de transición entre el románico y el primer gótico. Su torre del crucero, concebida como una gran linterna, permite que la luz natural penetre directamente en el transepto.

Al salir de la iglesia y seguir por la avenida de Sint-Michielshelling, si levantas la mirada verás el imponente campanario municipal. Declarado patrimonio de la humanidad, ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad y permite contemplar de cerca su impresionante carillón y la gran campana que antiguamente alertaba a los ganteses ante posibles ataques.

Al bajar, junto al campanario aparece la Lonja del Paño, iniciada en 1425, cuando el comercio textil había convertido Gante en uno de los núcleos más prósperos de Europa. Detrás se encuentra el Ayuntamiento, cuya fachada resume también la evolución de la ciudad, desde el medievo, representado por la parte de exuberante gótico tardío, con tracerías, relieves y grandes ventanales, hasta el Renacimiento, mucho más sobrio e inspirado en los palacios italianos. Dos estilos de épocas muy distintas en una urbe que durante siglos estuvo entre las grandes capitales económicas de Europa.

Lugares icónicos

Hay tantos lugares emblemáticos que hemos decidido hacer una selección. Unos porque expresan a la perfección su carácter y otros porque ofrecen una perspectiva o un encuadre de innegable plasticidad. Son puntos privilegiados desde los que contemplar una de las fisonomías urbanas más atractivas de Europa.

La plaza de San Bavón es uno de los mejores lugares para tomar el pulso a Gante. Situada en pleno corazón del casco antiguo, reúne algunos de los edificios históricos más simbólicos, como la catedral de San Bavón, el campanario municipal y el Teatro Real Neerlandés. Se dice que representan los tres grandes poderes que impulsaron la sociedad medieval flamenca, como fueron la Iglesia, el pueblo y la burguesía. Para obtener una buena perspectiva de la plaza merece la pena subir al primer piso del teatro y salir a su balcón. Antes, te recomendamos que eches un vistazo a su vestíbulo, donde la ornamentación burguesa tradicional convive con intervenciones artísticas contemporáneas.

Vista panorámica de la Catedral de San Bavón
Vista panorámica de la Catedral de San Bavón Getty Images

Contigua a la plaza está la catedral de San Bavón, que guarda el Retablo del Cordero Místico, obra maestra de Hubert y Jan van Eyck y uno de los grandes tesoros de la historia del arte. Su visita resulta imprescindible. El políptico despliega una compleja iconografía religiosa que culmina en la adoración del Cordero, rodeado de ángeles, jueces y mártires representados con un extraordinario detallismo. Su historia merecería un reportaje aparte. Y es que, entre otras cosas, ha sobrevivido a incendios, guerras, saqueos y varios intentos de robo, hasta convertirse en una de las piezas de arte más perseguidas de la historia. Para visitarlo es recomendable reservar previamente.

Cinco minutos a pie separan la catedral del puente de San Miguel, probablemente el lugar más fotogénico de Gante. Desde aquí resulta difícil apuntar con el objetivo en una dirección equivocada. Hacia el norte aparecen el Graslei y el Korenlei, los antiguos muelles, flanqueados por una magnífica sucesión de fachadas históricas. Entre ellas se encuentran antiguos almacenes y las llamadas casas de los marineros, fácilmente reconocibles por sus motivos náuticos.

Al fondo aparece el castillo de los Condes, mientras que en dirección contraria la iglesia de San Miguel enmarca otra de las perspectivas más identitarias. Y si se gira hacia el centro, las torres se alinean formando esa imagen postal que resume, en un solo plano, buena parte del perfil histórico.

Más allá de los grandes clásicos​

Gante es fascinante, pero, como ciudad turística que se precie, la saturación de sus greatest hits depende en buena medida de la época del año en que se visite. En los momentos de mayor afluencia, puede convertirse en un hervidero de turistas ávidos de hacer el mayor número de fotos con el móvil en el menor tiempo posible. Es un efecto avalancha parecido al que sufren algunas ciudades portuarias del Mediterráneo, aunque aquí, en lugar de llegar desde los transatlánticos, la riada humana llega de las estaciones de tren y autobús. Aun así, el flujo está lejos de alcanzar la intensidad de su vecina Brujas.

Una buena manera de escapar de los corredores de los ‘imprescindibles’ es coger una bicicleta y alejarse un poco del centro

Una buena manera de escapar de los corredores de los imprescindibles es coger una bicicleta y alejarse un poco del centro. En Flandes, este es el medio de transporte por excelencia y aquí se pedalea a cualquier edad, llueva o la temperatura sea gélida. De koers is van ons, la carrera es nuestra, suelen decir ellos. Más allá de ser un simple lema, condensa la identidad cultural del país, en el que se mezclan el orgullo, la pasión incondicional y el sentimiento de propiedad que tienen los belgas por el ciclismo de carretera.

Un buen paseo sobre ruedas parte del castillo de los Condes y se dirige hacia el norte, en dirección a Handelsdok, los antiguos muelles comerciales. Antes habrá que atravesar Patershol, un laberinto de calles adoquinadas y fachadas de ladrillo centenarias que se resguarda a la sombra de la fortaleza, y Heilig-Kerst, su barrio más multicultural.

Patershol es un laberinto de calles adoquinadas y fachadas de ladrillo centenarias
Patershol es un laberinto de calles adoquinadas y fachadas de ladrillo centenarias Getty Images

El recorrido conduce hasta los viejos muelles portuarios, donde Gante está llevando a cabo una de sus grandes transformaciones urbanas. Allí donde antiguamente se descargaba y almacenaba madera procedente de Escandinavia se extiende ahora un nuevo espacio de ocio. El Kapitein Zeppospark, un parque de tres hectáreas junto al agua, combina zonas verdes, espacios deportivos y áreas infantiles con bares y terrazas instalados entre antiguas estructuras portuarias. Al otro lado del canal, grandes barcazas reconvertidas en viviendas flotantes conviven con viejas naves de almacenaje y nuevas construcciones.

De regreso hacia el centro aparece Vrijdagmarkt, una de las plazas con más historia de Gante. Aquí se celebraba el mercado semanal durante la edad media y, con el paso del tiempo, el mismo escenario acogió fiestas, ceremonias, revueltas, masacres y ejecuciones públicas. Desde aquí se puede continuar a pie por Oudburg y descubrir una Gante menos previsible.

Escapada a Amberes, la capital de la 'joie de vivre' flamenca

Lee también

Escapada a Amberes, la capital de la 'joie de vivre' flamenca

Clemente Corona

En la calle Meerseniersstraat está ‘t Kanon, un café, bar y coctelería de aire retro, con terraza junto al canal, que combina una buena selección de cervezas con vinos tradicionales y ecológicos. Un poco más adelante, Music Mania mantiene desde los años setenta su condición de templo del vinilo, aunque ahora también funciona como bar y terraza y los fines de semana incorpora sesiones de dj.

Y después de tanto pedalear habrá que recuperar fuerzas. En el canal Huidevetterskaai espera Eetkaffee Multatuli, un histórico café-restaurante frecuentado mayoritariamente por ganteses. Su cocina apuesta por la tradición flamenca, con stoverij de ternera cocinado con cerveza oscura, carrilleras de cerdo o un tartar cortado a cuchillo y servido, como manda la tradición, con patatas fritas y ensalada.

La animada calle de Meerseniersstraat en Gante
La animada calle de Meerseniersstraat en Gante Getty Images/iStockphoto

Se entiende mejor cuando uno deja de perseguir únicamente sus grandes iconos. Basta alejarse unas calles, seguir un canal, coger una bicicleta o sentarse en una terraza para descubrir otra cara, seguramente menos monumental, pero más auténtica. La medieval, la industrial, la universitaria y la contemporánea conviven aquí sin complejos. Y, sin duda, es esa capacidad para cambiar sin borrar lo anterior la que explica por qué, incluso cuando ya parece que lo hemos visto todo, todavía queda alguna sorpresa a la vuelta de la esquina.

Mostrar comentarios

Fonte: Portada

Deixe um comentário

O seu endereço de email não será publicado. Campos obrigatórios marcados com *