“Menos azúcar en el desayuno de los niños favorece conexiones cerebrales más calmadas”

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Por Lorena Ferro CabreraPortada

Contenido solo para suscriptores María Eugenia Menechey, dietista y nutricionista: “Menos azúcar en el desayuno de los niños favorece conexiones cerebrales más calmadas”

La vuelta a clase

 La experta en Nutrición Clínica apuesta por más proteína, grasas y omega-3 en las mañana de los escolares para arrancar el día con energía y para no boicotear la concentración ni el aprendizaje

Maria Eugenia Menechey es codirectora del Máster en Nutrición Clínica de la Universidad Europea de Valencia

Maria Eugenia Menechey es codirectora del Máster en Nutrición Clínica de la Universidad Europea de Valencia

Miguel Lorenzo / Colaboradores

Lorena Ferro Cabrera

Lorena Ferro

Barcelona

17/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

El desayuno es un constructo social, defiende la dietista y nutricionista María Eugenia Menechey (Caracas, 1984). Y en el que toman en España los escolares es preciso virar hacia uno más nutritivo, saludable y que deje de lado el exceso de azúcares, asegura. La también codirectora del Máster en Nutrición Clínica de la Universidad Europea de Valencia no pide desayunos perfectos, pero sí un cambio de chip, como ya ha pasado en el de los adultos. Apuesta por que el huevo, las proteínas y el omega-3 tengan más presencia en el plato de la mañana de los escolares para empezar el día con energía y para no boicotear la concentración ni el aprendizaje.

¿Un mal desayuno puede arruinar una jornada escolar?

Podría condicionar el día. Si no tiene densidad nutricional, durante la mañana el niño tendrá hambre y no va a tener la misma capacidad de concentración o la misma energía. También puede haber cambios de humor. Si es un desayuno muy rico en azúcares o en alimentos que contienen colorantes o son ultraprocesados o tienen chocolate, lo que va a ocurrir es que ese cerebro va a estar haciendo conexiones muy rápido y va a estar más irritable. Es un subidón de energía al principio, pero después va a estar necesitando esa constante estimulación.

La falta de densidad nutricional en los desayunos de los niños afecta a su concentración

María Eugenia Menechey

Dietista y nutricionista

La fórmula es: hidratos de carbono + proteínas + grasas saludables
La fórmula es: hidratos de carbono + proteínas + grasas saludables Getty Images/iStockphoto

¿Cómo debería ser un desayuno para que no pase todo esto?

La idea es que tenga suficientes proteínas, grasas, carbohidratos y también algo de fibra para dar plenitud, para dar esa sensación de saciedad y no tener hambre constantemente.

¿Puede poner ejemplos?

Una tostada de pan de masa madre integral. Se le puede poner aguacate o un paté de aceitunas o hummus. Se puede incluir una fuente de proteínas: jamón, melva, bonito, pollo o huevos. Cuando damos solamente o zumo o alguna bebida chocolatada y un pan con aceite, ahí no estamos dando proteínas ni grasas. Para que el cerebro funcione bien, necesita nutrientes, pero no que aporten energía momentánea, sino que sirvan para generar esa capacidad de generar información. El cerebro necesita grasa de buena calidad. Aguacate, aceite de oliva, aceitunas, nueces.

Una tortilla en la que mezcles algunos vegetales chafados o le pongas patata o boniato es un plato muy completo. El alimento que sacia, que llena, que te nutre es el de toda la vida.

Cuesta hacer el cambio.

El desayuno es un constructor social. Aun hoy hay quien se extraña de que alguien desayune pollo. O un trozo de empanada, que en Galicia es muy normal. Una tortilla de patatas se puede preparar el lunes y, si es grande vas a tener en la nevera para 2-3 días. Si hablamos de que estamos apurados podría funcionar tener ya esa comida lista. Sería interesante hacer el cambio, porque conforme pasan los años vemos cómo hay enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, enfermedades cardiovasculares, renales, alteraciones metabólicas como resistencia a la insulina, alteraciones endocrinas, de desarrollo, de crecimiento, que están cada vez más presentes en la población. Y si vamos a usar cacao, busquemos uno bueno que no tenga tanto azúcar agregado.

En el desayuno de los niños estamos priorizando alimentos que deberían estar en segundo plano

María Eugenia Menechey

Dietista y nutricionista

Maria Eugenia Meneche, retratada en el laboratorio de la Universidad Europea de Valencia
Maria Eugenia Meneche, retratada en el laboratorio de la Universidad Europea de Valencia Miguel Lorenzo / Colaboradores

¿Cómo le parece que desayunan los escolares en España?

Es abrir un melón porque hiere sensibilidades… No diría que comen mal, pero estamos priorizando alimentos que podríamos poner en un segundo plano. Y hay que dar protagonismo a aquellos que van a ayudar a que el niño esté saciado, que crezca. Proteínas, grasas que van a fortalecer su crecimiento, que van a apoyar su regulación hormonal y su estado de ánimo. Cuando un niño va a un cumpleaños y toman gominolas o chocolate, los padres ya temen cuando le va a bajar el subidón de azúcar. ¡Imagínate que tomen esa cantidad de azúcar a primera hora de la mañana! Vale la pena el cambio porque están más tranquilos, más regulados. Incluso a nivel emocional están más estables.

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Habla de la importancia del omega-3 en el desayuno.

Su consumo ayuda a mejorar la capacidad neurocognitiva. Hay estudios que dicen que una alimentación más rica en omega-3 mejora la capacidad de concentración. Y disminuir los ultraprocesados, el exceso de azúcares, favorece unas conexiones cerebrales más calmadas. El niño puede concentrarse más. Esto no quiere decir que tenga que ser un desayuno perfecto todo el tiempo y no se trata de hacer sentir culpable a ninguna familia. Muchas escuelas en España que han retirado los ultraprocesados, el exceso de azúcares, están colocando más vegetales en el plato. Se está cambiando para mejorar la calidad de la salud.

¿Dónde encontramos el omega-3?

Para alimentación vegana o vegetariana, en semillas, en frutos secos, en suplementación a base de algas. Y si lleva una alimentación omnívora, en los pescados, moluscos, mariscos… En todos los alimentos del mar. También vamos a tener parte en el aceite de oliva, que aparte es superantiinflamatorio y contiene antioxidantes espectaculares que nos van a ayudar también a esta parte neurológica.

No es cuestión de falta de tiempo: haces una tortilla de patatas el domingo, la dejas en la nevera y tienes para unos cuantos días

María Eugenia Menechey

Dietista y nutricionista

Maria Eugenia Meneche, retratada en el laboratorio de la Universidad Europea de Valencia
Maria Eugenia Meneche, retratada en el laboratorio de la Universidad Europea de Valencia Miguel Lorenzo / Colaboradores

Las mañanas a menudo son con prisas y a veces la opción menos dramática es la leche con galletas o los cereales.

Puede ser una cuestión de tiempo, pero hay que interiorizar la importancia de lo que comemos y sus consecuencias. Se trata de planificar. Puedes hacer una tortilla de patatas el domingo y tienes para unos cuantos días. Y puedes tener hummus o aguacate listo.

Los horarios escolares, que en el caso de instituto obligan a madrugar, tampoco ayudan a poder hacer un buen desayuno.

Sí… Por eso también es importante no cenar tarde. Para que no cueste dormir y porque si cenamos a las 10 de la noche, es imposible que a las 7 de la mañana el chico tenga hambre más allá de un chocolate y unas galletas.

¿Qué alimentos debemos priorizar en el desayuno y cuáles hay que evitar?

El huevo es muy sencillo y hay múltiples preparaciones. Panes de calidad, de masa madre porque al ser fermentados la digestión va mucho mejor. Y aquí se pueden añadir grasas, aceite de oliva, aceitunas, frutos secos para quienes puedan y no tengan alergia. Incluso lácteos de calidad, de cabra, de oveja, de vaca o de búfala, van a ser también una buena oportunidad para incluir no solamente calcio, sino también proteínas y grasas. O quesos, que van a dar saciedad y van a aportar esa grasa que necesitamos y energía. Un yogur con frutas también es rápido. Simplemente lo abres y le colocas los trozos de fruta, pones unos arándanos y un par de nueces. Y hay que comprar yogur natural y evitar el que viene con azúcares o con frutas añadidas.

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¿Qué ponemos en la fiambrera de media mañana?

Si alguien no tiene mucho hambre por la mañana, se puede tomar fruta o un yogur a primera hora y después en la fiambrera un trozo de tortilla de patata. O poner en la fiambrera fruta de temporada. O un yogur o queso.

¿Y el bocadillo de chocolate?

Hay que tener una relación adecuada con los alimentos y encontrar también el disfrute allí. Pero no depender de ellos. No estoy en contra del bocadillo de chocolate, pero de vez en cuando, no para todos los días. Y hay opciones menos cargadas de azúcares.

No hace falta complicarse, es dejarlo preparado el día anterior, planificar te anticipa al caos

María Eugenia Menechey

Dietista y nutricionista

Estos desayunos que propone ya son habituales en adultos ¿Falta hacer el cambio en los niños?

Alimentos que contienen Omega 3
Alimentos que contienen Omega 3 Getty Images

Sí. No hay mejor manera de hacer el cambio que dándole la oportunidad. Observando cómo se siente cuando desayuna esto. Porque con una tortilla francesa o con vegetales estará saciado más tiempo. La primera comida que haces te va a ayudar a mantener tu glucosa más estable a lo largo del día.

¿Pero este cambio cuesta más en niños?

Los adultos pensamos que les va a costar. Hay que buscarle preparaciones, presentaciones. Comer todos los días lo mismo es aburrido.

¿Cómo podemos empezar con este pequeño cambio?

Dejando preparaciones listas desde el día anterior. La planificación te anticipa al caos y a la toma de decisiones que te den facilidad en las mañanas. Tortilla de patatas, huevos cocidos, un pan bueno, fruta ya lavada y cortada. Tener el hummus o pescado tipo bonito. No hace falta complicarse, es crear un poco de estructura y observar. No debe ser un desayuno perfecto, pero es dar a los peques esa oportunidad de empezar el día con más energía, con más claridad mental y con más estabilidad, en el sentido de que van más tranquilos, van más calmados al cole.

Lorena Ferro Cabrera

Lorena Ferro

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Nacida en Barcelona (1978), trabaja en La Vanguardia desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad

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