Sánchez sostiene a Marlaska y Robles y trata de superar sus discrepancias

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Por Juan Carlos Merino BravoPortada

Sánchez sostiene a Marlaska y Robles y trata de superar sus discrepancias

El escenario político

El pulso entre los dos ministros por la crisis Ceuta irrita a dirigentes del PSOE

Robles y Marlaska en el pleno de inmigración, celebrado el pasado 3 de septiembre

Robles y Marlaska en el pleno de inmigración, celebrado el pasado 3 de septiembre

Susana Vera / Reuters

Juan Carlos Merino Bravo

Juan Carlos Merino

Madrid

13/09/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

“Son dos personas de su máxima confianza y por las que apuesta por igual”, advierten en la Moncloa. Dan por hecho así que Pedro Sánchez, ya en la recta final de su actual mandato, no prescindirá de Margarita Robles ni de Fernando Grande-Marlaska, pese a las constantes desavenencias entre ambos desde que, hace ya más de ocho años, los dos magistrados coincidieron en el Consejo de Ministros. Unas discrepancias que se dispararon esta semana ante la desclasificación de los informes sobre la crisis de Ceuta.

“Al hacer público todos los documentos se evidencia que, aunque sea la versión más compleja y llena de grises, la realidad es que tanto lo que decía Robles como lo que decía Marlaska era compatible”, alegan en la Moncloa. Aunque cada uno, admiten, barriera para casa en sus respectivas versiones, en apariencia contradictorias, sobre las alertas previas a la avalancha de inmigrantes en Ceuta de los días 30 y 31 de julio.

En el Ejecutivo señalan que “Robles defendió siempre a los suyos y nunca quiso cuestionar la labor del CNI”. “Dijo que hubo avisos de la alerta migratoria, cosa que era cierta, pero lo que nunca hubo fue una alerta del CNI que pudiera evidenciar su magnitud”, resaltan. La ministra de Defensa no quiso así dejar “vendido” al servicio de inteligencia. Marlaska, en cambio, “siempre dijo que nunca hubo una alerta que vaticinara la magnitud de la catástrofe”.

“Las opiniones diferentes son las que engrandecen al Gobierno”, alega la ministra de Defensa

La misma posición de Pedro Sánchez, por tanto. “Pero lo que no va a hacer nunca el presidente es cuestionar a Robles, porque la ministra no quiso cruzar la línea de vender vivos a los suyos, y es muy comprensible”, señalan en la Moncloa.

Robles y Marlaska tienen coincidencias: ambos proceden de la carrera judicial, no tienen carnet del PSOE, y son los únicos ministros que –junto al titular de Agricultura, Luis Planas– se mantienen en el cargo desde el primer Gobierno que Sánchez formó en junio del 2018.

Pero las desavenencias entre los ministros de Defensa e Interior afloraron desde el primer momento, por cuestiones competenciales: Robles asumió el mando del CNI y designó al también magistrado Félix Azón como director general de la Guardia Civil sin consensuarlo, como después hizo Marlaska al situar a la dirigente socialista María Gámez al frente del instituto armado. Las fricciones se sucedieron en estos más de ocho años, pero la crisis de Ceuta volvió a disparar la tensión.

El jefe del Ejecutivo no renuncia a dos de sus ministros más antiguos: “Apuesta por igual por ellos”

Ante la aceleración de las disputas, después de que el Consejo de Ministros aprobara el martes la desclasificación de los documentos sobre la avalancha de inmigrantes en Ceuta, y se hicieran públicos este miércoles, el propio Sánchez tubo que actuar y, ya por la noche, trató de dar por superado el pulso entre Robles y Marlaska, sin que pareciera que hubo “ganadores y perdedores” de esta pugna, según interpretan algunos dirigentes.

El presidente zanjó la disputa: aseguró que el CNI no emitió una “alerta mayor” sobre la magnitud de lo que se avecinaba. Pero lo justificó: “Es comprensible porque, con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo. Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE”.

Sánchez nunca quiso renunciar a Robles ni a Marlaska, pese a tener numerosas oportunidades en las sucesivas crisis de Gobierno que acometió y que se cobraron piezas de mayor calado político. Y casi todos piensan que ahora, en la recta final de la legislatura, tampoco lo hará.

En la Moncloa, pese a la tensión, admiten que “Robles no quiso vender a los suyos, y es muy comprensible”

Este choque interno, no obstante, no solo alimenta la estrategia de oposición del PP y Vox, y lleva de nuevo las manos a la cabeza a los socios parlamentarios de la investidura en un mandato que muchos ven ya agotado, sino que es considerado “incomprensible” incluso entre dirigentes del PSOE. Y no solo críticos, como Emiliano García-Page, que tacha de “desastre” la gestión de esta crisis por el Gobierno. “No entiendo nada”, admitía un miembro de la cúpula de Ferraz en plena trifulca interna, en la tarde del miércoles, tras la difusión de sendos comunicados de la Moncloa y del CNI, y la comparecencia del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, hasta que Sánchez intentó atajar la espiral de tensión. El enojo se disparó y algunos en la dirección del PSOE incluso apostaron por “cesar a los dos”. A Robles y a Marlaska.

Tras la tormenta, se está intentando que las aguas vuelvan pocoa a poco a su cauce. “Las opiniones diferentes son las que engrandecen al Gobierno”, alega la ministra Robles, que defiende la unidad en el Ejecutivo y evita la confrontación: “No me van a encontrar en polémicas”. Marlaska, al tiempo, rechaza dimitir: “¿Por qué? No hay ninguna razón”.

Juan Carlos Merino Bravo

Juan Carlos Merino

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Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997

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