Los monstruos acechan
Por Ramon Rovira — Portada

Los monstruos acechan 11/09/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
El muro de Berlín cayó la tarde del 9 de noviembre de 1989 y puso fin a la guerra fría y a la división de Europa. El brandmauer, el muro cortafuegos para aislar a la extrema derecha alemana, colapsó la noche del 6 de septiembre de 2026 y abrió las puertas del poder al fascismo por primera vez desde el fin de la II Guerra Mundial.
Dos personajes son parte del relato. Günter Schabowski, burócrata y portavoz del politburó de la República Democrática Alemana, se hizo un lío anunciando por error en una rueda de prensa la apertura inmediata del muro, lo que desencadenó un imparable alud de berlineses del este hacia el otro lado del telón de acero. Ulrich Siegmund, el líder de la ultraderecha AfD y rotundo vencedor el domingo de las elecciones en el land de Sajonia-Anhalt, fue vendedor de perfumes para tiendas. El producto estrella de su catálogo era una fragancia pensada para reducir la agresividad en el transporte público.

Su instinto comercial sin duda le ha ayudado para vender la moto a unos electores hastiados del viejo sistema y dispuestos a perfumarse con recetas donde se mezcla la segregación del inmigrante con el blanqueamiento del nazismo. Pero la victoria neofascista en Sajonia-Anhalt tiene una importancia relativa porque se trata de una región pequeña de la ex Alemania del Este y donde el descontento se había instalado desde hacía mucho tiempo entre las clases medias y trabajadoras, que sufren la crisis económica que ahoga Alemania.
Lo realmente grave es la confirmación de una profecía anunciada, el fracaso de los cordones sanitarios o muros cortafuegos
Lo realmente grave es la confirmación de una profecía anunciada, el fracaso de los cordones sanitarios o muros cortafuegos, la pócima a la que todos los otros partidos se apuntaron para vencer a la extrema derecha de inspiración nacional socialista. El plan no ha funcionado y la ausencia de soluciones a la falta de viviendas, de salarios dignos, a los servicios sociales colapsados y, sobre todo, a la integración de los inmigrantes, ha hecho saltar por los aires la barrera de papel que cercaba a la derecha populista y protegía a los partidos de toda la vida. Lo peor es que el derrumbe llega en el momento de más efervescencia de la ultraderecha europea, que, con matices distintos, ya gobierna en Italia y aspira a hacerlo en Francia, Gran Bretaña, España o la misma Alemania.

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Ramon Rovira
Ante tamaña catástrofe, lo único que plantean las formaciones tradicionales de la derecha y la izquierda es una derrotista resignación, esperando que los vientos de la política sean más propicios. Cuando las instituciones democráticas no ofrecen resistencia y alternativa, la historia enseña que tal buenismo pusilánime es territorio abonado para que, como describió Gramsci, entre la muerte y el nacimiento del viejo y del nuevo mundo reinen los monstruos.
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