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Por Salvador Enguix OliverPortada

Salvador Enguix Oliver

Salvador Enguix

Periodista

Pérez Llorca, ¿candidato en 2027?

Diario de València

10/09/2026 05:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

Cuesta creer que Alberto Núñez Feijóo no confirme en breve, tal vez antes de que termine este mes (la proclamación del 19 de septiembre se ha retrasado), a Juanfran Pérez Llorca como candidato del PP a la presidencia de la Generalitat Valenciana. Si no fuera así, estaríamos ante un sorprendente e inesperado movimiento estratégico de Génova activado por causas contrarias a la lógica. Porque, a estas alturas, resulta difícil encontrar una razón convincente (el caso del “dossier” contra Llorca sigue como argumento) para mantener abierta una incertidumbre que empieza a ser innecesaria y que puede acabar siendo perjudicial para el propio Partido Popular en la Comunidad Valenciana.

El president de la Generalitat Valenciana, Pérez Llorca
El president de la Generalitat Valenciana, Pérez Llorca GVA

Génova no ha dado hasta ahora señales claras sobre la designación del líder del PP valenciano, ni siquiera en las visitas de Feijóo (que arropó con su presencia al presidente provincial Vicent Mompó) y Miguel Tellado (que hizo lo mismo con María José Catalá) han realizado recientemente en València. Pero tampoco debería extrañarnos demasiado. Feijóo suele manejar estas cuestiones con una prudencia que roza, en algunos casos, la desesperación. Pero hay momentos en política en los que no decidir también es decidir. Y este, tal vez, puede ser uno de ellos.

Sobre Pérez Llorca hablo mucho con mi compañero Javier Gallego, que sigue de cerca para La Vanguardia todo lo que sucede en Génova, y coincidimos en algo bastante elemental: abrir ahora un proceso orgánico sucesorio en el PP valenciano, a pocos días del 9 dÓctubre, podría distorsionar gravemente la estabilidad de un partido que bastante tiene con reconstruir su imagen después de la crisis de Carlos Mazón. Y, sobre todo, teniendo a su derecha a Vox, un socio que ha sabido sacar tajada de la inestabilidad del partido mayoritario y con el que Llorca mantiene una excelente relación. Las encuestas que conocimos después de la crisis de Mazón y de su posterior dimisión ya apuntaban en esa dirección. El PP no puede permitirse regalar a Vox una nueva oportunidad para presentarse como la alternativa frente a las dudas, las disputas internas o las incertidumbres del centro derecha valenciano.

De Pérez Llorca se dice que ha adoptado un “perfil bajo”. La pregunta es inevitable: ¿no era precisamente eso lo que quería el PP nacional después de la pesadilla que supuso soportar durante meses portadas dedicadas a Mazón por su gestión de la dana? ¿No buscaba Génova precisamente un dirigente que no protagonizara cada semana una polémica, que no necesitara estar permanentemente en los titulares y que caminar hacia 2027 sin hacer demasiado ruído?

Pérez Llorca, exalcalde de Finestrat ha cometido errores absurdos desde que fue elegido president de la Generalitat Valenciana. Ahí están las explicaciones insuficientes sobre la recolocación de su pareja en la Diputación de Valencia, aquellos carteles en las carreteras en los que se autoproclamaba (y que molestaron mucho a Génova) o la gestión de la huelga de Educación, que todavía no ha terminado. Son errores que conviene señalar y que debería evitar en el futuro. Por no hablar de sus amplias cesiones a Vox para tener presupuestos, pero esta es materia que en el PP apenas ya genera tensión interna una vez que Feijóo ya ha asumido que sin el partido de Santiago Abascal no será presidente español. 

Pero una cosa es eso y otra establecer comparaciones imposibles. Los errores de Pérez Llorca no son equiparables, ni por volumen ni por consecuencias, a los que terminaron marcando las etapas de otros presidentes del PP valenciano como Carlos Mazón, Francisco Camps o Eduardo Zaplana; en parte porque lleva pocos meses de president. Y quizá convenga recordar esta diferencia cuando algunos dentro del partido empiezan a cuestionar si Llorca tiene suficiente brillo político. Porque esta es la otra cuestión. ¿Qué significa exactamente “brillar” en política? ¿Necesita el PP valenciano otra estrella? ¿Otro dirigente con una extraordinaria capacidad para ocupar titulares? ¿Otro liderazgo construido alrededor de una personalidad arrolladora? ¿Qué modelo de líder o lideresa quiere el PP para la Comunidad Valenciana?

La cantera popular valenciana tampoco ofrece hoy demasiadas alternativas. María José Catalá era, probablemente, la gran apuesta de Génova para el futuro de la Generalitat. Pero la alcaldesa de València ya ha dejado claro que esa aventura no le interesa. Tiene una posición política de enorme relevancia y una alcaldía que el PP no puede permitirse el lujo de perder: por eso la candidatura local de Catalá es clave para Feijóo. Y sobre el resto de nombres, no parece que ninguno haya convencido a Génova a pesar de que existe, eso sí, una posible sorpresa que la dirección nacional del PP también valora, con máxima discreción. 

Queda, por tanto, si Génova lo permite, Pérez Llorca. Y queda la necesidad de que el PP valenciano encuentre un equilibrio entre el poder de la dirección autonómica y el de los barones provinciales, donde Vicent Mompó (que debería medir mejor las consecuencias de sus mensajes) puede ver reforzado su papel orgánico. Es posible que esta sea una de las condiciones que Génova quiera introducir antes de la confirmación definitiva: que el poder del president no vuelva a concentrarse excesivamente y que exista un reparto más equilibrado entre los distintos territorios y liderazgos, incluidos los provinciales y algunos locales de enorme peso como María José Catalá.

La cuestión paralela es el congreso regional. Lo desea el propio Pérez Llorca, y tiene lógica: un congreso permitiría legitimar orgánicamente un liderazgo que hasta ahora procede de una situación excepcional. Pero también lo desea Francisco Camps, que se ha convertido en una pieza incómoda para el actual PP valenciano. Un congreso podría dar al expresident una notoriedad que busca con rotundidad y, si se celebrara en València, convertirlo en uno de los focos de atención de la organización. Quizá por eso Génova mida los tiempos y quizá ese congreso no se celebre nunca; tampoco seria necesario tratándose del PP.

A estas alturas, no elegir a Pérez Llorca como candidato sería poco menos que una acción política sorprendente. Aunque en los tiempos políticos actuales todo parece posible, incluso lo inimaginable

A estas alturas, no elegir a Pérez Llorca como candidato sería poco menos que una acción política sorprendente. Aunque en los tiempos políticos actuales todo parece posible, incluso lo inimaginable, basta que miren cómo está España, Europa y el Mundo para comprender que lo que sucede en Valencia, seguramente, no le preocupa nada a los actores fundamentales de la política española, entre estos Feijóo. Pero si les preocupa la cuestión que encabeza este artículo, sepan que en breve saldremos de dudas, aunque tengamos que esperar unas semanas más. 

Salvador Enguix Oliver

Salvador Enguix

Periodista

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Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991

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