El milagro de Brooks Brothers, la firma que vistió a Lincoln y a Kennedy
Por Albert Montagut — Portada
El milagro de Brooks Brothers, la firma que vistió a Lincoln y a Kennedy
Empresas
La legendaria marca supera la quiebra que la hirió casi de muerte tras la pandemia

Fachada de una de las grandes tiendas de Brooks Brothers
Kosuke Okahara / Bloomberg

10/09/2026 05:00 Síguenos en Google 0:00 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
La pandemia dejó un rastro de destrucción en la economía mundial. Pocos sectores escaparon a sus efectos, y el comercio minorista fue uno de los más castigados. El confinamiento, el desplome del consumo presencial y la aceleración del comercio electrónico provocaron una oleada de cierres y quiebras que afectó tanto a pequeñas empresas como a grandes marcas centenarias.
En Estados Unidos, una de las enseñas más prestigiosas y estrechamente vinculadas a la historia de la moda masculina, la legendaria Brooks Brothers, sucumbió al impacto financiero de la covid después de varios años de debilitamiento. El virus no hizo sino acelerar una crisis que ya venía gestándose por la pérdida de clientes, una estrategia comercial errática y las dificultades para adaptarse a un mercado cada vez más digital.
La declaración de bancarrota de Brooks Brothers en julio del 2020 fue una noticia de enorme repercusión. Se aplicó el capítulo 11 de la ley de quiebras a una compañía que desde 1818 había vestido a presidentes, jueces del Tribunal Supremo, empresarios, diplomáticos y generaciones enteras de profesionales que asociaban una camisa Oxford de cuello abotonado –button down– con una forma de entender la elegancia. Abraham Lincoln llevaba un abrigo confeccionado por Brooks Brothers la noche del 14 de abril de 1865, cuando fue asesinado en el Teatro Ford, en Washington DC. En su forro todavía puede verse bordada el águila dorada de la firma. Un siglo después, John F. Kennedy convirtió sus trajes de tres botones, sus polos y sus corbatas en parte de la iconografía política americana.
La quiebra de Brooks Brothers ocupó las portadas de los principales diarios y abrió los informativos de televisión. Parecía el final de una institución fundada en 1818, y que representaba la empresa de confección más antigua de Estados Unidos. Sin embargo, mientras otros grandes iconos del capitalismo norteamericano, como Pan Am o TWA, desaparecieron para siempre tras sus respectivas quiebras, Brooks Brothers protagonizó un caso poco frecuente: logró sobrevivir y renacer. Un auténtico milagro empresarial.
Las camisas Oxford con cuello abotonado, los polos, los trajes de corte tradicional o los blazers son su insignia
La compañía cerró más de un centenar de establecimientos y abandonó su histórica sede de Madison Avenue, un símbolo de la elegancia neoyorquina durante décadas. Muchos pensaron que la firma había escrito su último capítulo. Pero entonces comenzó la reconstrucción. Authentic Brands Group adquirió la propiedad intelectual de la marca y SPARC asumió la gestión comercial. Se racionalizó la red de tiendas, se reforzó decididamente el comercio electrónico, se redujeron costes y se recuperó el protagonismo de los grandes clásicos que habían construido el prestigio de la casa: las camisas Oxford con cuello abotonado, los polos, los blazers, los trajes de corte tradicional y una sastrería reconocida durante generaciones.
La apertura de la nueva flagship de Broadway, en el número 195, representa probablemente el símbolo más visible de esta nueva etapa. No se trata únicamente de una tienda, sino de una declaración de intenciones. Brooks Brothers quiere transmitir al mercado un mensaje muy claro: seguimos aquí, conservamos nuestra identidad y estamos preparados para escribir un nuevo capítulo de nuestra historia. Paralelamente, la empresa ha renovado su imagen, ha modernizado parte de sus colecciones y se ha integrado en Catalyst Brands, un grupo que le proporciona una estructura financiera, comercial y logística mucho más sólida.

Naturalmente, el renacimiento no ha estado exento de críticas. Muchos clientes históricos consideran que la calidad media de algunas prendas ha disminuido respecto a la época anterior a la quiebra. Las antiguas fábricas propias desaparecieron y buena parte de la producción se externalizó. En los foros especializados y entre los aficionados más fieles a la marca esta es una observación recurrente, pero también hay consenso amplio en reconocer que determinadas líneas, especialmente la sastrería de mayor nivel y algunas de sus camisas, siguen ofreciendo una calidad notable.
En términos de posicionamiento, Brooks Brothers ha dejado de ser aquella empresa familiar que diseñaba, fabricaba y vendía su propia ropa para convertirse en una marca histórica gestionada por un gran grupo internacional especializado en licencias y distribución. El cambio aporta ventajas evidentes: mayor estabilidad financiera, capacidad de inversión y una estructura comercial mucho más eficiente. Pero también supone una filosofía empresarial distinta de la que conocieron varias generaciones de clientes.
Authentic Brands Group adquirió la propiedad intelectual de la marca y SPARC asumió la gestión comercial
Brooks Brothers no ha recuperado exactamente su pasado; ha recuperado, sobre todo, su futuro. No es la misma compañía que vistió a Lincoln, Kennedy o a los grandes financieros de Wall Street del siglo XX. El mercado ha cambiado, los consumidores también. Sin embargo, ha demostrado que una marca con más de dos siglos de historia todavía puede reinventarse sin renunciar a los valores esenciales que construyeron su prestigio: la calidad, la sobriedad y la elegancia clásica.
El renacimiento de Brooks Brothers deja además una enseñanza que trasciende el mundo de la moda. Una quiebra no siempre es una sentencia definitiva. En ocasiones puede convertirse en el punto de partida de una profunda transformación. Cuando una empresa posee un legado sólido, una identidad reconocible y un enorme capital de marca, merece la pena luchar por ella. Con nuevas ideas, una estructura financiera más eficiente, una gestión rigurosa y una estrategia adaptada a los nuevos tiempos, se puede volver a encontrar un lugar en el mercado. Y Brooks Brothers es hoy un gran ejemplo de que, a veces, los milagros empresariales existen.
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