Qué deben desayunar los niños para ayudar a su concentración en el cole: “El azúcar no da energía, la quita”
Por Marta Chavarrías — eldiario.es – eldiario.es

Pablo García Gómez, nutricionista, explica que sin duda el desayuno dulce es uno de los que prefieren muchos niños, “pero debemos hacerlo bien”
Por qué es mejor no preguntarle a los niños qué quieren comer: la explicación de una experta en nutrición pediátrica
El desayuno es la primera comida del día después de horas de sueño y, por tanto, de un tiempo de ayuno. El cuerpo necesita la energía que nos da esta comida para empezar las primeras actividades del día. Una comida sana y equilibrada nos da energía, equilibra nuestros niveles de azúcar en sangre y activa nuestro metabolismo. Para funcionar de manera óptima, el cerebro necesita agua, grasas, glucosa y vitaminas.
Así como nuestros músculos necesitan combustible durante el ejercicio, el cerebro también necesita energía durante un esfuerzo mental prolongado. Es posible que en muchas casas los productos estrella de las mañanas para muchos niños y adolescentes sean galletas, bollería, cereales infantiles y cacaos solubles, ¿qué dicen de esta opción dulce los expertos?
El formato dulce, a examen
Para Pablo García Gómez, nutricionista, sin duda es uno de los que prefieren muchos niños, “pero debemos hacerlo bien”. ¿Qué significa esto? Que debemos tener en cuenta ciertas consideraciones y romper con ideas erróneas que tenemos aún sobre muchos de los alimentos que tomamos. Como aclara García, “el azúcar, al contrario de la creencia popular, no nos da energía, sino que nos la quita”. Esto ocurre porque se produce lo que se conoce como hipoglucemia reactiva, es decir, “el cuerpo debe producir mucha insulina para reducir el azúcar que entra rápidamente a la sangre como consecuencia del consumo de alimentos azucarados y zumos”, explica García.
El problema es que “esta respuesta a menudo es exagerada y tanta insulina producida acaba por bajar también bruscamente los niveles sanguíneos de glucosa, lo que puede producir bajadas de energía mental y física, justo el efecto contrario al esperado”, advierte García, según el cual esto ocurre sobre todo en el desayuno, cuando la “glucosa sanguínea está en estado basal debido al ayuno nocturno y la elevación en sangre de esta es todavía más brusca”.
Pero esto no solo pasa con el azúcar. También “puede ocurrir con otros alimentos ricos en hidratos de carbono refinados y bajos en fibra. Y el más típico es el pan blanco de las tostadas y los bocadillos. De modo que un desayuno salado cualquiera no tiene por qué garantizar la salud”, advierte García.
El mejor desayuno antes de ir a la escuela
¿Qué debe incluir un desayuno para ayudar al cerebro a mejorar la concentración y la atención sostenida? “Debemos intentar aportar cantidades constantes de hidratos de carbono de calidad, acompañados de proteína, fibra y grasa saludable”, afirma García. Si bien nos puede venir a la cabeza “un huevo revuelto con aguacate, una tostadita de pan 100% integral y una fruta fresca y entera, esto no siempre es realista para los padres ni tampoco apetecible para los hijos”, reconoce García.
Por tanto, debemos ser un poco más ingeniosos y buscar alternativas factibles, realistas, que “puedan seguirse toda la vida, por encima de una opción impecable que se vaya a abandonar en un día”, admite el experto.
La alternativa más fácil y factible es optar por un desayuno “dulce, rápido y saludable, tomando el mismo formato que el desayuno típico, pero cambiando la calidad de los ingredientes”, matiza García. Así, el experto ofrece dos opciones de desayunos.
Una primera opción incluye leche de proteínas sin lactosa con cacao puro 100% en polvo sin azúcar ni edulcorantes; cereales de desayuno integrales sin azúcar ni edulcorantes y, de manera adicional, avellanas o almendras tostadas sin sal y fruta fresca. “La leche sin lactosa es más dulce y reduce la necesidad de añadir azúcar o edulcorantes; el cacao en polvo puro aporta sabor; el lácteo en su versión con proteína añadida aporta las proteínas que los cereales y la fruta apenas contienen; la fibra de los cereales y los frutos secos ayudan a evitar el pico de insulina y glucosa en sangre”.
Otra propuesta de desayuno saludable para tomar antes de ir a la escuela que sugiere García es repetir la misma fórmula, pero “cambiando la leche por un yogur natural de proteínas y añadiéndole los cereales y la fruta troceada. Es una buena elección para paladares exigentes porque al unir todos los elementos al mismo tiempo, el dulzor natural de la fruta puede ayudar a que no se note tanto la ausencia de azúcar y el edulcorante”, explica García.
Por tanto, un desayuno de calidad nutritiva debería incluir un lácteo, cereales integrales y una fruta, mejor si es natural y entera. Consumir este tipo alimentos antes de ir a la escuela le da tiempo al cuerpo a digerirla y mantener la energía durante buena parte de la mañana. El cerebro funciona casi exclusivamente con glucosa, que proviene de los carbohidratos que consumimos. Al elegir cereales integrales en lugar de refinados, la glucosa entre en el torrente sanguíneo de forma gradual, en lugar de hacerlo de golpe.
¿Y si no tienen hambre?
Entre un 6-8% de los niños y adolescentes españoles no desayunan de forma habitual y muchos más, en especial los adolescentes, lo hacen poco o mal, según la Asociación Española de Pediatría. ¿Qué pasa cuando no tienen hambre para desayunar? Para García, “si obligamos a comer a los niños podríamos instaurar en ellos el hábito de comer por costumbre y no por una necesidad real y esto, a largo plazo, puede crear un problema de exceso de calorías diarias que juega en nuestra contra cuando somos adultos”.
Tampoco podemos dejar sin desayunar a un niño que tiene por delante una larga jornada académica. Sea cual sea el caso, es importante hacer una valoración de cada situación. Porque, por ejemplo, si un niño “tiene infrapeso, sí sería necesario comer sin tener hambre”, reconoce García.
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