“Cada vez será más difícil aguantar la inflación en alimentación”
Por María Teresa Gutiérrez Reyes — Portada
“Cada vez será más difícil aguantar la inflación en alimentación”
Consumo
El presidente de Aecoc, Ignacio González, reclama una política migratoria “sensata” que se adecúe a las necesidades del mercado laboral; la asociación de fabricantes y distribuidores celebra hoy su 41º Congreso en Sevilla

Ignacio González, presidente de Aecoc
Jesús Hellín / STUDIOMEDIA19

Sevilla
21/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La subida del precio de la energía y las recientes protestas de los agricultores por el aumento de los costes de producción hacen temer un repunte de la inflación de los alimentos. La situación recuerda a la sufrida entre el 2022 y el 2023 a raíz de la invasión de Ucrania, cuando la cesta de la compra se disparó a doble dígito durante meses. De momento, las empresas del ramo están conteniendo los incrementos de precio, pero este freno no puede durar para siempre, advierte el presidente de Aecoc, Ignacio González. La asociación de fabricantes y distribuidores de gran consumo, que representa a más 35.000 empresas, celebra desde hoy su 41º Congreso en Sevilla con este reto por delante.
Impuestos
Reducir temporalmente el IVA puede ayudar a la gente en estos momentos”
Los agricultores vuelven a manifestarse y las empresas alertan del aumento de los costes energéticos. ¿Cuándo se trasladarán estas subidas a la cesta de la compra?
La inflación general ya está rozando el 5%, y no es una buena noticia. En ese contexto, la alimentación está en el 2,7%. Es decir, la cesta de la compra está contribuyendo a contener la inflación general. Las empresas de alimentación están absorbiendo unos incrementos de costes que, sin duda, también sufren y que vienen de la situación geopolítica, no de lo que ocurre en España. La gran pregunta es cuánto tiempo podrán mantener esa contención. Hasta ahora están sacrificando márgenes y poniendo en marcha planes de reducción de gastos para no tener que repercutir las subidas. Sobre todo porque, después de una inflación acumulada del 30% en los últimos cuatro años, llega un momento en que el consumidor dice: ya no puedo pagar más. No me atrevo a pronosticar cuándo terminará este episodio geopolítico. Cuanto más dure el problema del estrecho de Ormuz, más difícil será para las compañías aguantar. Van a hacer todo lo posible para contener las subidas, pero puede llegar un momento en que a lo mejor resulte difícil.

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¿Qué otras herramientas tienen para ayudar al consumidor?
La recaudación de impuestos está en niveles récord. Se pueden recuperar medidas que ya se aplicaron, como reducir temporalmente a cero el IVA de los productos básicos, bajar el tipo de IVA de algunos productos o reducir los impuestos sobre los suministros energéticos. Cuando tienes ingresos récord es el mejor momento para ayudar a la gente a atravesar estas dificultades.
Regularización
“Pedimos una política migratoria sensata que permita cubrir vacantes”
¿Qué margen da ese aumento de la recaudación para reducir impuestos?
En el Congreso de Aecoc vamos a presentar un dato de la Agencia Tributaria: en los últimos siete u ocho años, la recaudación impositiva ha crecido a un ritmo del 7% anual. Hoy es un 50% más alta que hace siete años. Parte de esos ingresos adicionales procede de no haber deflactado el IRPF y, por tanto, de haberse beneficiado de la propia inflación. Es una paradoja. En el pasado, ante estas reclamaciones, se bajó temporalmente el IVA para reducir el precio de venta al público en las tiendas. Se consiguió y fue una medida efectiva y eficiente. Ahora se puede hacer lo mismo, dedicar esa recaudación adicional a ayudar a la gente a atravesar este momento de crisis, en el que sus salarios tienen menos poder adquisitivo que hace siete años.
El Gobierno prevé aprobar una nueva subida del salario mínimo interprofesional. ¿Esto puede ayudar al consumo?
Si nos remitimos a las últimas subidas, vemos que no son la solución. La inflación y el aumento de los impuestos las han absorbido, y hoy el salario real neto de la gente es menor que en el 2019, después de todos esos incrementos del salario mínimo. Para aumentar el salario real hay que trabajar en la productividad. Llevamos muchos años reclamándolo. Se trata de generar valor en las empresas para que puedan invertir y pagar mejor a sus trabajadores. Esta subida del SMI volverá a repercutir en la inflación y a encarecer los costes de las empresas, pero no se traducirá en una mejora de la vida y del poder adquisitivo de la gente.

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¿Ha ayudado la regularización de inmigrantes a la incorporación de trabajadores?
Cuando decimos que el consumo es el motor del PIB, hay que tener en cuenta dos factores: el crecimiento de la población y el del gasto turístico. Desde hace cinco años, en España vive medio millón de personas más cada año: dos millones y medio en total. Ambas cosas impulsan el consumo. Por tanto, la primera parte de la respuesta es que el consumo se beneficia de que seamos más gente.
¿Y la segunda?
Tiene que ver con el mercado laboral. España tiene una tasa de paro del 9,9%. Si distinguimos entre los nacidos en España y los nacidos fuera, es del 9% y del 14%, respectivamente. Esto supone una frustración para quienes vienen a buscar trabajo y también para las empresas, que siguen teniendo vacantes. Por eso, pedimos una política migratoria sensata que permita cubrir esas vacantes, con formación en origen y con la llegada de personas que puedan ocupar esos puestos. No tiene sentido que la población inmigrante tenga más paro, a pesar de que su tasa de actividad es mayor. No estamos incorporando a los trabajadores con la cualificación que requieren las vacantes, muy concentradas en transportistas, técnicos de mantenimiento de fábricas, carniceros o pescaderos. Por eso también estamos impulsando la formación.
¿Qué postura tienen ante la convocatoria de huelga general?
Respetamos plenamente el derecho a la movilización, la manifestación y la huelga. No obstante, consideramos que la convocatoria del 11-N responde a una situación atípica, en la que no se dan las condiciones propias de una huelga general en sentido estricto. Entendemos que su origen no es esencialmente laboral.

Maite Gutiérrez
Periodista
Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales
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