Por Aitziber Azpeitia González — Portada

Otros monstruos, otras miradas

Festival de Cine Fantástico

Mònica Garcia i Massagué, directora general de la Fundació Sitges debuta detrás de la cámara con ‘Woman In Fan’, un documental que rescata a las pioneras del fantástico y denuncia las barreras que aún frenan a sus sucesoras

Mònica Garcia i Massagué, directora general de la Fundació Sitges y directora del documental 'Woman In Fan '

Mònica Garcia i Massagué, directora general de la Fundació Sitges y directora del documental ‘Woman In Fan ‘

Sitges Festival

Aitziber Azpeitia González

Aitziber Azpeitia

17/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El cine fantástico lleva décadas explorando los miedos de la sociedad, pero casi siempre desde una mirada masculina. Las mujeres, tantas veces convertidas en víctimas o monstruos ante la cámara, siguen encontrando obstáculos para contar sus propias historias detrás de ella. La financiación, los prejuicios y la dificultad para consolidar una carrera fueron algunas de las cuestiones abordadas en distintos encuentros del Festival de Sitges dedicados a las creadoras de un género históricamente dominado por hombres.

Una de esas citas fue la mesa MaestrAs, dedicada a lo que escriben las mujeres cuando hacen cine fantástico y celebrada en torno al II Premio Josefina Molina de guion, concedido a Inés Toharia por Márgenes oscuros. En el debate participaron, entre otros, Carlota Pereda, directora de Cerdita y Found Alive, la película que inauguró el festival; Anna Oset, de Dones Visuals, y Mònica Garcia i Massagué, directora general de la Fundació Sitges.

Las intervenciones pusieron sobre la mesa el derecho de las cineastas a contar cualquier historia, sin quedar encasilladas en la maternidad, la violencia sexual o las transformaciones del cuerpo. También a no tener que representar a todas las mujeres cada vez que firman una película. La igualdad implica poder experimentar, asumir riesgos, equivocarse y volver a intentarlo; incluso hacer malas películas sin que un fracaso se convierta en un juicio sobre todas las directoras.

El fantástico dirigido por mujeres

Estas reflexiones atraviesan también WomanInFan: Topografía del género fantástico dirigido por mujeres, el documental con el que Mònica Garcia i Massagué debuta en la dirección. A través de más de 25 testimonios de cineastas e investigadoras de distintas generaciones y países, la película explora cómo los prejuicios culturales han convertido históricamente el terror, la ciencia ficción o la acción en territorios asociados a los hombres, relegando a las mujeres a géneros considerados más acordes con su supuesta sensibilidad. Pero también recupera a las pioneras que desafiaron esas convenciones y reivindica a las nuevas generaciones de directoras que están conquistando un espacio propio, con libertad para desarrollar sus historias sin tener que ajustarse a una determinada idea de lo femenino. El documental plantea, además, una cuestión de fondo: ¿hasta cuándo será necesario subrayar que una película fantástica está dirigida por una mujer, en lugar de asumirlo con naturalidad?

“Para mí era muy importante rescatar referentes”, explica. “Las mujeres estuvieron en el cine desde sus orígenes, escribiendo, dirigiendo y creando, aunque sus aportaciones hayan quedado relegadas”. Es el caso de Alice Guy-Blaché, pionera francesa del cine narrativo y de las primeras fantasías cinematográficas, contemporánea de Georges Méliès. “Mientras él pasó a la historia como uno de los padres del género, ella, autora de El hada de las coles (1896), permaneció durante décadas prácticamente olvidada”.

WomanInFan: Topografía del género fantástico dirigido por mujeres, el documental con el que Mònica Garcia i Massagué debuta en la dirección
WomanInFan: Topografía del género fantástico dirigido por mujeres, el documental con el que Mònica Garcia i Massagué debuta en la dirección Sitges Festival

El acoso y la desconfianza

El documental también aborda el acoso y las relaciones de poder en la industria. Entre los testimonios figura el de Kira Gardner, a propósito del cual surge la reflexión sobre los avances del movimiento #MeToo y el peligro de dar por superadas conductas que siguen exigiendo atención. La película no presenta un único problema ni una experiencia idéntica para todas: muestra un conjunto de obstáculos que se repiten, con distintos matices, entre generaciones y países.

A Garcia i Massagué le impresiona precisamente esa continuidad. Algunas cineastas han tenido que reclamar respeto en sus propios rodajes; otras descubren que el reconocimiento obtenido con una primera película no basta para que les confíen la siguiente. “Hay muchísimas directoras que han demostrado su capacidad y después les dicen claramente que no tienen confianza en ellas para invertir grandes presupuestos”, señala. En el fantástico, donde determinados proyectos necesitan inversiones elevadas, esa desconfianza puede resultar decisiva.

No se trata solo de dinero. Garcia i Massagué apunta también a los códigos con los que la industria juzga a quien presenta un proyecto: la seguridad, la insistencia o la ambición pueden interpretarse de forma distinta según quien las exhiba. Una actitud celebrada como determinación en un hombre puede despertar recelos cuando procede de una mujer. Esos prejuicios condicionan tanto las posibilidades de financiación como la libertad para defender una propuesta artística propia.

Los miedos que aún no conocemos

Pero hay otra pérdida menos visible: las historias que nunca llegan a contarse. Garcia i Massagué recuerda que llevamos décadas familiarizados con monstruos concebidos, mayoritariamente, desde una perspectiva masculina. ¿Qué nuevas criaturas, amenazas o formas de inquietud podrían surgir de otras experiencias? Las mujeres también conocen el miedo —desde la inseguridad al regresar solas a casa hasta los cambios del propio cuerpo—, pero no por ello deben limitarse a narrar esas vivencias.

La directora cuestiona que se espere de ellas una sensibilidad o unos temas determinados. Pueden hacer un slasher, una película de acción, ciencia ficción o cualquier otra variante del fantástico. Y quizá algunas de sus propuestas “desafíen códigos que el público ha aprendido a reconocer como naturales precisamente porque, durante tanto tiempo, casi todos los relatos se han contado desde el mismo lugar. No se trata de sustituir una mirada por otra, sino de ampliar las posibilidades del género”.

De la reivindicación a las oportunidades

Esa voluntad de abrir caminos se traduce en WomanInFan, el programa que Sitges impulsa desde hace cinco años para dar visibilidad y oportunidades profesionales a las creadoras. Becas, residencias de desarrollo, mentorías y encuentros con la industria buscan que las ideas puedan convertirse en películas. La iniciativa ha tejido además una red internacional de profesionales que comparten proyectos, contactos y experiencias.

Woman In Fan, Sitges
Woman In Fan, Sitges Sitges Festival

Este año, el Talent Accelerator ha reunido a 33 participantes de distintos países para trabajar herramientas de presentación y desarrollo de proyectos. Garcia i Massagué insiste en que el objetivo no es limitarse a cubrir una cuota, sino incorporar voces que todavía no han tenido las mismas oportunidades. Su propio debut detrás de la cámara participa de esa reivindicación: quedan muchos monstruos por imaginar y muchas maneras de mostrarlos.

Premios WomanInFan 2026

La reivindicación de las mujeres en el fantástico también ha tenido su reflejo en los premios honoríficos de la 59.ª edición del Festival de Sitges. Dos actrices de culto, la japonesa Meiko Kaji y la estadounidense Adrienne Barbeau, han recibido el Premio WomanInFan.

Meiko Kaji, la venganza tiene rostro de mujer. Icono del cine japonés de los años setenta, la actriz y cantante construyó una filmografía marcada por personajes femeninos rebeldes, violentos y alejados de los estereotipos tradicionales. De las películas de Stray Cat Rock a la saga carcelaria Female Prisoner Scorpion, su carrera alcanzó una de sus cimas con Lady Snowblood (1973), de Toshiya Fujita, donde encarnó a una implacable vengadora armada con una katana. Su personaje inspiró a Quentin Tarantino para Kill Bill, que también recuperó su canción Flower of Carnage. Sitges la ha distinguido por una trayectoria que contribuyó a redefinir el papel de la mujer en el cine de acción y criminal japonés.

Adrienne Barbeau, una reina del terror. La actriz estadounidense se convirtió en uno de los rostros imprescindibles del fantástico de finales de los setenta y principios de los ochenta, especialmente gracias a su colaboración con John Carpenter en La niebla (1980) y 1997: Rescate en Nueva York (1981). Su presencia en Creepshow (1982), de George A. Romero, terminó de consolidar su condición de icono del género. Lejos de quedar anclada en la nostalgia, Barbeau continúa trabajando y ha regresado a Sitges con Oddities, de Tyler Savage. El festival ha reconocido una carrera fundamental para entender el terror estadounidense de las últimas décadas.

Aitziber Azpeitia González

Aitziber Azpeitia

Periodista

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