“Oficialmente me retiro de las apps del demonio”: la generación Z se cansa del ‘swipe’
Por Anna Pérez — Portada
“Oficialmente me retiro de las apps del demonio”: la generación Z se cansa del ‘swipe’
Usos y conductas
El ‘dating app burnout’ pone nombre al agotamiento de quienes acumulan matches, conversaciones y citas sin encontrar conexiones reales

La generación Z se ha cansado del ‘swipe’.
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Terrassa
16/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
“Oficialmente me retiro de las apps del demonio”. Carla tiene 26 años y está cansada de hacer swipe. No se cansa de ligar ni de buscar pareja, pero sí de deslizar perfiles, acumular matches que no llegan a ninguna parte y sentir que está ojeando un catálogo en el que las personas se eligen y se descartan. “Lo más agotador es darte cuenta de que llegas a cosificar a todo el mundo”, explica. Su experiencia no es anecdótica. Cada vez más investigaciones empiezan a poner nombre a ese cansancio: dating app burnout, el agotamiento asociado al uso continuado de las aplicaciones de citas.
Un estudio publicado en New Media & Society siguió durante 12 semanas a 493 usuarios solteros activos de aplicaciones de citas y observó que, con el paso del tiempo, aumentaban tanto el agotamiento emocional como la sensación de ineficacia asociada a su uso.

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“Ves que aun con tanta gente no encuentras a nadie con quien hacer el clic y, no te voy a engañar, es un tanto desesperanzador. Y no porque estés buscando al amor de tu vida por Bumble, pero es decepcionante ver que, aunque haya tanta gente, no consideras a nadie lo suficientemente bueno para ti. (…) Más que hacer match para que luego resulte en algo, parece como cuando con el perfil del Habbo te buscabas a un novio: algo para reírte, pero que no va más allá de lo virtual”, explica Carla.
Dani (28) también está saturado. “Entras sabiendo que no te va a aportar nada. Es una pérdida de tiempo. Cada vez consigo menos matches, da la sensación de que no hay nadie nuevo. Lo peor: el 75% de perfiles que me aparecen son turistas (al vivir en Barcelona). Más que aburrimiento, a veces lo hago por el chute de dopamina que da la posibilidad de hacer match. Siento que no lo estoy decidiendo yo, una sensación parecida a cuando doomscrolleo en TikTok”, explica.
Entras sabiendo que no te va a aportar nada. Es una pérdida de tiempo
Dani
Usuario de apps de citas
Investigaciones sobre el uso excesivo del swipe han planteado que ese funcionamiento puede actuar como un sistema de refuerzo porque el match funciona como una recompensa que anima a seguir deslizando, pero llega de forma impredecible, por lo que el usuario continúa buscando el siguiente. Esa combinación entre repetición, incertidumbre y recompensa puede hacer que el gesto termine manteniéndose incluso cuando el objetivo inicial (conocer a alguien) ha perdido peso.
En declaraciones a La Vanguardia, el psicólogo Adrián Chico explica que cada vez se encuentra con más personas agotadas de acumular matches, conversaciones y citas que, pese a multiplicarse, no terminan generando una conexión real. “Muchas citas, mucha intensidad, mucha cantidad de conversaciones. Pero ninguna lleva a nada”, señala. nunca había sido tan fácil acceder a potenciales parejas y, sin embargo, eso no significa que resulte más sencillo conectar con ellas.
Conversaciones colgadas a medias
Y esa lógica también acaba afectando a la manera en que los usuarios se relacionan entre sí. El ghosting, las conversaciones que se quedan a medias y los matches que nunca llegan a convertirse en una cita forman parte de una dinámica que muchos usuarios parecen haber normalizado.
“Seamos realistas, nos han hecho ghosting, pero nosotras también hemos ghosteado. Al final, es la práctica habitual. Te acomodas en unas dinámicas con las que en principio no estás de acuerdo. Esto es como con el capitalismo: acabas participando en algo que no quieres. A la hora de contestar, me va por temporadas. A veces me apetece empezar yo la conversación y otras dejo que el chico me hable a mí. La mayoría de las veces, todo acaba en nada. Quizás a algunas chicas nos pasa como con las apps de streaming: hay tantas opciones, es decir, has hecho matches con tanta gente diferente que al final te da pereza entablar conversación con ninguno”, dice Carla.

La experiencia tampoco es igual para hombres y mujeres. En las aplicaciones de citas, ellas suelen recibir más propuestas y, al mismo tiempo, ejercer una selección más restrictiva sobre los perfiles que consideran atractivos. Un estudio realizado específicamente en Tinder, con 3.600 evaluaciones de perfiles, encontró que las mujeres eran más selectivas que los hombres y que mostraban una preferencia especialmente marcada por hombres con mayor nivel educativo.
Tener más opciones, por tanto, no significa necesariamente encontrar más fácilmente a alguien compatible. La abundancia también permite establecer filtros más precisos y descartar rápidamente perfiles que no encajan. “A muchas no nos resulta nada fácil encontrar a una persona ideal a través de ellas, pero, es que fuera de ellas tampoco las encontramos. Muchas veces estas apps son solo un reflejo de lo que te encuentras en la calle. La gente que tiene más facilidad para encontrar pareja —a veces gente demasiado conformista— encontrará a alguien de una manera u otra. A las supermujeres que tenemos mil filtros (necesarios si quieres ser feliz) no nos resulta tan fácil encontrar pareja a través de matches, lo normal si tampoco los encontramos ahí fuera”, explica Carla.
El interés de las apps
En otras palabras, el problema puede no estar en la cantidad de opciones, sino en cuántas de esas opciones se consideran realmente opciones. “El objetivo de estas apps al final es que pases el máximo de tiempo en ellas, para mostrarte más anuncios. Deberían ofrecer más capacidad de filtro para que sea más fácil encontrar a personas compatibles. Por otro lado, la socialización en general pasa por el móvil. Si todas las horas de pantalla fueran horas de socializar en el mundo físico, tal vez se abrirían más oportunidades de conocer nuevas personas”, cuenta Dani.
Carla coincide: “Por mucho que exista un match en una app de citas, el paso más importante es el de siempre, la conversación, pero una de verdad y cara a cara. Ahí se ve la realidad y la compatibilidad. Hasta que no ves los gestos, la manera de hablar, el tono, las caras, los silencios y todo lo que conlleva una conversación real, no sabrás si estás ligando de verdad”, explica.

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Las ganas de conocer a gente están, solo es vincular la forma correcta. Existen aplicaciones como Cerca, que conecta a usuarios con amigos y amigos de amigos y limita los swipes a cuatro al día. O Mate, una aplicación creada en Barcelona para organizar planes y conocer gente, apuesta precisamente por sacar las relaciones de la lógica del match. “En las apps de citas haces match con alguien y ya hay expectativas de que pase algo; en la nuestra, vamos a tomarnos una cerveza con amigos y si surge algo más, pues mejor”, explica su fundador, Guillermo Correa. Veremos hacia dónde se dirigen las ganas de ligar de las generaciones más jóvenes.
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