Ucrania, chivo expiatorio de Trump
Por Editorial La Vanguardia — Portada

Ucrania, chivo expiatorio de Trump 15/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La montaña rusa en que se han convertido las relaciones entre el presidente Donald Trump y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, por los repetidos cambios de posición del magnate republicano sobre la guerra de Ucrania, está viviendo un nuevo episodio, de significativa importancia.
La decisión, anunciada por la Casa Blanca el pasado día 9, de levantar las sanciones impuestas a Rusia para que pueda abastecer de diésel a los mercados estadounidenses y mundiales, en una medida claramente electoralista para que baje el precio del combustible a pocas semanas de las elecciones de medio mandato, ha abierto una brecha en la política de sanciones de Occidente a Moscú. La Unión Europea y sectores políticos estadounidenses se han opuesto abiertamente a esta medida, que consideran un nuevo balón de oxígeno de Trump a su amigo Vladímir Putin. Irónicamente, Rusia dejó ayer en evidencia a Trump y sus afirmaciones sobre una tregua energética atacando diversas plantas ucranianas.
Zelenski ha criticado también la decisión de Trump, que califica de “regalo” al líder del Kremlin, argumentando que la flexibilización de las restricciones al combustible ruso ayudarán a Moscú a aumentar sus ingresos mientras continúan los combates. La venta de diésel inyectará 4.000 millones de dólares a las arcas rusas, un espléndido botín para un país con una economía de guerra.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebran hoy y mañana una cumbre en Bruselas en la que cerrarán filas con Kyiv, pero se enfrentan de nuevo a un dilema conocido: cómo seguir apoyando a Ucrania en este momento particularmente difícil sin enfadar a Trump. En su afán por dar una respuesta unificada, han evitado criticar directamente al presidente de EE.UU. mediante un mensaje diplomático prudente: Europa no ha cambiado su política hacia Rusia y sigue apoyando a Ucrania. Hoy ratificarán ese mensaje: presión sobre Moscú y seguir hablando con Washington.
Las amenazas y traiciones del presidente a Kyiv no pueden disociarse de las elecciones en EE.UU.
El problema es que a Zelenski le sirven de muy poco las buenas palabras y el apoyo diplomático de los aliados europeos si no van acompañados, ahora más que nunca, de la ayuda militar que necesita para hacer frente a los drones y misiles balísticos que cada día caen sobre sus ciudades. Una ayuda que le prestó EE.UU., pero que ahora ha disminuido sustancialmente. Trump no solo la ha rebajado, sino que ha dejado de compartir información con Kyiv como represalia por los ataques ucranianos a refinerías rusas. Ha acusado a Zelenski de no querer la paz y ha afirmado que “es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”.
Zelenski se ha quejado de que hace dos días que no recibe información de inteligencia de sus aliados antes de los ataques rusos. Sin mencionar a EE.UU., se le entendió todo cuando afirmó que “el apoyo directo o indirecto a Rusia disminuyendo la ayuda a Ucrania o haciendo más difícil salvar vidas seguro que no ayudará a traer la paz”. Además, según funcionarios ucranianos, Space X, la tecnológica de Elon Musk, ha introducido restricciones en los sistemas de internet por satélite Starlink, lo que afecta a las operaciones en el frente. En marzo del 2025, Washington ya cortó la cooperación en inteligencia con Kyiv tras la humillación a que Trump sometió a Zelenski en el despacho oval. Y es que la situación actual guarda similitudes con aquel choque. Entonces también hubo amenazas, interrupciones en el intercambio de inteligencia y problemas de suministro de armas.
Europa encaja otro desplante de Washington, con el que mantiene el diálogo, y apoya a Zelenski
Son las presiones de Trump a Ucrania para que detenga sus ataques a las refinerías rusas, pero son también movimientos para desviar, antes de las elecciones, la atención del hecho de que los altos precios del combustible están relacionados con su guerra contra Irán y los problemas en el estrecho de Ormuz. Para ello necesita un chivo expiatorio, y ha decidido que sea Ucrania. Diversos analistas coinciden en que Kyiv debería esperar a que pasen las elecciones estadounidenses antes de actuar.
El acuerdo sobre el diésel no se limita al suministro de combustible; también refleja diferencias en los enfoques para la resolución de conflictos. Washington experimenta con incentivos económicos para impulsar las negociaciones de paz, mientras que Europa considera necesario mantener la presión sobre Rusia a la vez que apoya a Ucrania. La eficacia de cada enfoque dependerá de si las partes logran avances concretos hacia la desescalada y negociaciones sustantivas, lo que hasta ahora no se ha producido.
En este tablero, Trump juega su propia partida por razones electoralistas y para distraer la atención de sus problemas internos, y no duda en traicionar a Ucrania, que estará muy pendiente de los resultados de los comicios del 3 de noviembre en EE.UU.
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