Del motor al “iPhone con ruedas”: los retos de una industria del automóvil en plena transformación

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Por elDiario.es — eldiario.es – eldiario.es

Del motor al “iPhone con ruedas”: los retos de una industria del automóvil en plena transformación

Representantes de fabricantes, proveedores y sindicatos analizan en el Barómetro Movilidad+Auto 2026 de elDiario.es las oportunidades de la electrificación, la llegada de competidores asiáticos y la importancia del diálogo social para garantizar el futuro del sector

Vuelve a ver todas las intervenciones de la presentación del Barómetro de Movilidad+Auto en Barcelona

La industria española del automóvil atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia. La transición hacia el vehículo eléctrico, la llegada de nuevos fabricantes asiáticos y una competencia internacional cada vez más intensa están transformando un sector que constituye uno de los pilares de la economía nacional. España afronta este escenario desde una posición privilegiada, pero también con importantes desafíos por delante. ¿Cómo aprovechar las nuevas inversiones sin perder competitividad? ¿Qué papel deben desempeñar los proveedores? ¿Y cómo garantizar que esta transformación beneficie también al empleo?

Estas y otras muchas fueron algunas de las cuestiones abordadas en la mesa redonda ¿Hacia dónde va la industria de la automoción?, celebrada en Casa Seat, en Barcelona, durante la presentación del Barómetro Movilidad+Auto 2026 de elDiario.es. Moderado por Toni Fuentes, jefe de la sección Movilidad+Auto del periódico, el encuentro reunió a fabricantes, proveedores y sindicatos para analizar un futuro que combina motivos para el optimismo con riesgos que no conviene subestimar.

Arancha García, directora del Área de Industria y Medio Ambiente de ANFAC, defendió la necesidad de mantener el rumbo emprendido. “Estamos en el camino hacia la electrificación, realizando inversiones millonarias”, recordó, antes de advertir de que el sector no puede permitirse “giros en U”. Para García, el objetivo de descarbonización en 2050 debe seguir orientando las decisiones industriales, especialmente en un momento en el que España compite con otros países por atraer proyectos estratégicos.

La representante de los fabricantes destacó algunas de las fortalezas que explican el atractivo de España: una potente red de proveedores, capacidad logística, talento y posibilidades de mejorar la competitividad energética. Sin embargo, insistió en que atraer inversiones no puede ser un fin en sí mismo: estas deben generar valor añadido, empleo y nuevas capacidades industriales en el territorio.

El control de la tecnología

El diagnóstico de Javier Pujol, presidente de Sernauto y CEO de Ficosa, introdujo un importante matiz al optimismo. España sigue siendo un país competitivo en fabricación, pero el verdadero desafío está en los componentes y tecnologías que definirán los vehículos de las próximas décadas.

“El coche del futuro es un iPhone con ruedas”, resumió Pujol, en un ejemplo muy gráfico. Baterías, sensores, pantallas, inteligencia artificial, conectividad y ciberseguridad adquieren un protagonismo creciente en un automóvil cuyo valor depende cada vez menos de sus componentes tradicionales. Y buena parte de ese nuevo valor añadido, advirtió, está actualmente en manos de compañías chinas.

El riesgo es que España continúe fabricando vehículos, pero dependa de tecnologías desarrolladas y producidas en otros países. Pujol señaló que las empresas proveedoras deben afrontar inversiones extraordinarias para adaptarse a este escenario, precisamente cuando soportan mayores costes y una presión creciente sobre sus márgenes.

La transformación, no obstante, también abre oportunidades. Las tecnologías vinculadas al vehículo conectado y autónomo pueden aplicarse a otros ámbitos industriales, desde la medicina hasta la defensa. Por ello, Pujol reclamó una estrategia europea capaz de reforzar la autonomía tecnológica y favorecer la innovación.

Josep Maria Vall, presidente del Clúster de la Indústria d’Automoció de Catalunya (CIAC), puso el foco en la fortaleza del tejido industrial catalán. Su competitividad, explicó, es fruto de “décadas de inversión, mejora de procesos y formación de profesionales”. Ese ecosistema está despertando el interés de nuevos fabricantes asiáticos, con los que el clúster mantiene contactos.

Vall recordó, sin embargo, que las empresas deben invertir simultáneamente en las nuevas motorizaciones y en el mantenimiento de sus productos tradicionales. Una transición que exige un esfuerzo financiero considerable y cuyos resultados no siempre serán inmediatos. “Si no estamos en este momento, no estaremos dentro de cinco años”, advirtió.

El diálogo social como ventaja competitiva

La transformación tecnológica también tiene una dimensión laboral. Jordi Carmona, secretario de Automoción de UGT FICA, defendió que el diálogo social ha sido uno de los factores fundamentales para explicar la fortaleza de la industria española. Los acuerdos entre empresas y sindicatos, señaló, han permitido combinar “productividad, competitividad y protección de los trabajadores”.

Carmona insistió en que ese entendimiento debe mantenerse durante los próximos años. La capacidad para alcanzar acuerdos laborales constituye, a su juicio, una ventaja competitiva que también resulta atractiva para las nuevas inversiones. Y recordó que las empresas extranjeras que se instalen en España deberán respetar las mismas condiciones laborales que las nacionales.

Rafa Guerrero, secretario general de CCOO Industria en Seat, coincidió en la importancia del diálogo social y utilizó como ejemplo la apuesta por fabricar vehículos eléctricos pequeños en España. Una decisión tomada en un contexto de incertidumbre que, según explicó, ha permitido consolidar proyectos industriales, generar oportunidades para proveedores y reforzar el empleo.

Guerrero defendió que las negociaciones laborales deben incorporar una visión industrial a largo plazo. “La prioridad es un plan industrial que garantice la competitividad a la compañía”, afirmó. También reclamó reglas que favorezcan la producción local y eviten que la llegada de nuevos fabricantes se traduzca en una mayor dependencia tecnológica.

En el tramo final del debate, la regulación europea concentró buena parte de las preocupaciones. García criticó la falta de coordinación entre las distintas normas comunitarias, mientras que Pujol reclamó un marco estable, duradero y adaptado a la realidad industrial. Ambos coincidieron en la necesidad de impulsar las medidas del Plan España Auto 2030.

La conclusión compartida es clara: España dispone de capacidades industriales, talento y experiencia para afrontar la transformación del automóvil e incluso convertirse en un motor europeo para el sector, pero necesita actuar con rapidez. La electrificación ofrece una oportunidad para reforzar su posición en Europa. Aprovecharla dependerá de que las inversiones se traduzcan no solo en más vehículos fabricados, sino también en tecnología propia, empleo de calidad y una cadena de valor más sólida.

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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