Por José Steinsleger — La Jornada

Uno. Cuando a regañadientes vamos cerrando la “tercera edad” (y con pase de abordar a la cuarta), se impone aligerar la mochila. No para andar más rápido (vanidad de vanidades), sino para releer eso que los jóvenes llaman “experiencia”.

Fonte: La Jornada

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