Las personas con buen oído aprenden idiomas con más facilidad
Por Laura Francés Alarcón — Portada
Las personas con buen oído aprenden idiomas con más facilidad
lenguajes
La sensibilidad a los matices del sonido se vincula con una mejor identificación de vocales y con diferencias en la actividad cerebral

El análisis de dos grupos de universitarios japoneses relaciona la percepción del sonido con la actividad de las redes cerebrales del habla
Ismael Herrero / EFE
14/10/2026 12:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Saber qué significa una palabra extranjera no siempre basta para reconocerla al escucharla. Un estudio con estudiantes japoneses de inglés relaciona la capacidad de captar pequeños cambios en el sonido con una mejor identificación de vocales ausentes en su idioma nativo. Las imágenes cerebrales ofrecen pistas sobre por qué ese reconocimiento resulta más difícil para unos alumnos que para otros.
Captar pequeños matices ayuda a reconocer sonidos extranjeros
En inglés, una vocal separa cap, “gorra”, de cup, “taza”, o bag, “bolsa”, de bug, “insecto”. Reconocer esa diferencia acústica es imprescindible para saber qué significa cada palabra. Pero el japonés no dispone de esas dos categorías vocálicas, por lo que sus hablantes pueden confundir los dos sonidos con una misma vocal de su idioma.
El equipo de Kazuya Saito-van Poeteren, del University College de Londres, estudió este contraste en dos grupos de 140 y 67 universitarios japoneses de entre 19 y 27 años. Todos declararon oír con normalidad, aunque eso no significa percibir los mismos matices. La precisión auditiva es la capacidad de detectar cambios sutiles en las características de un sonido.
Para medirla, utilizaron tonos artificiales, sin palabras que reconocer. Cada estudiante escuchaba tres e indicaba cuál era distinto. Al pronunciar una vocal, la forma de la boca y la posición de la lengua refuerzan ciertas frecuencias del sonido. Los investigadores modificaban una de esas bandas, llamada segundo formante, que ayuda a diferenciar las vocales estudiadas.

Lee también
Hablar varios idiomas frena el envejecimiento, y no solo del cerebro
Josep Corbella
Tras dos aciertos seguidos, la diferencia se reducía para poner a prueba el oído con cambios más pequeños. Después comprobaron si esa sensibilidad también se reflejaba al escuchar palabras. Los estudiantes oían grabaciones de cuatro hablantes británicos y elegían entre dos palabras escritas cuál habían escuchado.
En ambos grupos, quienes detectaban cambios más pequeños en los tonos tendían a identificar mejor las vocales inglesas. La relación se mantuvo al considerar las clases, las conversaciones, las estancias en el extranjero y la formación en pronunciación y música. Es decir, la precisión auditiva aportaba información sobre el rendimiento más allá de esas experiencias.
Aún así, la precisión auditiva no era el único factor relevante. Haber estudiado en el extranjero también se asociaba con mejores resultados en ambos grupos, y la formación en pronunciación, en el primero. La investigación, publicada en Journal of Experimental Psychology General, sugiere que conviene considerar tanto la experiencia de los alumnos como su sensibilidad a los sonidos.
Una menor precisión auditiva se asocia con más actividad cerebral
Los 67 participantes del segundo grupo realizaron otra tarea durante una resonancia magnética funcional para explorar la relación con la actividad cerebral. Esta técnica estima qué regiones están más activas por cambios en la oxigenación de la sangre. Los estudiantes escuchaban dos palabras y decidían si sonaban igual o diferente, alternando esa tarea con otra equivalente con tonos artificiales.
Al comparar palabras, quienes tenían menor precisión auditiva mostraban más actividad en una red del lado izquierdo del cerebro que participa en el control del habla y relaciona lo que percibimos con los movimientos que realizamos. La asociación, sin embargo, no fue significativa al comparar tonos artificiales.
Los autores proponen que, cuando cuesta distinguir un sonido del inglés, el cerebro podría recurrir más a lo que ya sabe sobre cómo producir los sonidos del japonés, incluidos los movimientos de la boca y la lengua. Ese apoyo podría llevar al estudiante a interpretar la vocal extranjera como una que ya conoce, en lugar de reconocer qué la hace diferente. Quienes captan mejor los detalles del sonido podrían depender menos de esos hábitos y distinguir con más facilidad las vocales inglesas.
El trabajo mide la identificación de dos vocales, pero no la pronunciación ni el dominio general del inglés. Al no seguir los progresos de los estudiantes, tampoco demuestra quién aprende más rápido o si la precisión auditiva puede entrenarse. La atención y la memoria también pueden influir en las pruebas auditivas. El siguiente paso será comprobar los resultados en otros idiomas y observar cómo cambian con la práctica.
Mostrar comentarios
Fonte: Portada