De hermanas a compañeras: dos vidas unidas por una misma vocación

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De hermanas a compañeras: dos vidas unidas por una misma vocación

Pasión compartida

Paula y Adriana Navarro crecieron soñando con trabajar en aviación y hoy comparten la misma profesión: son tripulantes de cabina de Vueling

Las dos hermanas han encontrado en la aviación una profesión que les permite compartir una misma vocación

Las dos hermanas han encontrado en la aviación una profesión que les permite compartir una misma vocación

Vueling

Javier Martín

14/10/2026 05:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Paula tiene 26 años. Adriana, 20. Son hermanas y comparten mucho más que los apellidos Navarro Romero. No hay secretos entre ellas y aseguran que nadie comprende a la una mejor que la otra. Prácticamente en nada, ni siquiera respecto a su profesión. Porque las dos tienen la misma vocación y las dos han conseguido desarrollarla en el trabajo de sus sueños: son tripulantes de cabina. Y no solo eso, sino que, además, lo hacen en la misma compañía, en Vueling.

En realidad, su vínculo con la aviación viene de lejos. “Por parte de nuestra madre, la mayoría de la familia tiene que ver con la aviación, ya sea ingenieros, copilotos, comandantes”, explican. En casa, ese mundo despertó su curiosidad y alimentó la pasión por viajar que ambas compartían desde pequeñas.

“Desde pequeñas deseábamos tener un trabajo que nos permitiera conocer gente y culturas nuevas, que nos diese la posibilidad de conocer mundo”, cuentan. Con ese anhelo, cuando veían a los tripulantes de cabina, las dos se imaginaban algún día vistiendo un uniforme similar. “Era nuestro sueño”.

Paula y Adriana Navarro, hermanas y tripulantes de cabina de Vueling, junto a uno de los aviones de la compañía
Paula y Adriana Navarro, hermanas y tripulantes de cabina de Vueling, junto a uno de los aviones de la compañía Vueling

Progresando juntas para alcanzar el sueño

La primera que decidió dar el paso fue Adriana. Tuvo la oportunidad de conocer una escuela de tripulantes y aquella quimera infantil empezó a tomar forma en la realidad.  Muy pronto pensó en su hermana.  “Me dije: ¿y por qué no apuntarme con la persona que ha pasado toda la vida conmigo?”, explica. Al principio Paula no lo tenía muy claro, pero acabó dejándose llevar por el entusiasmo de su hermana. Ninguna de ellas se ha arrepentido de la decisión.

Las dos querían, sobre todo, ser tripulantes de cabina. Pero entre las distintas opciones que existían, recuerdan que su prioridad estaba en desarrollar su sueño en una compañía en concreto, trabajar en Vueling. Por supuesto, eran conscientes de que no iba a ser fácil conseguirlo. Y mucho menos hacerlo juntas. Es más, durante el proceso de selección aquella incertidumbre fue una de sus principales preocupaciones. ¿Y si una lo lograba y la otra no?

Desde pequeñas deseábamos tener un trabajo que nos permitiera conocer gente y culturas nuevas, que nos diese la posibilidad de conocer mundo”

Paula y Adriana Navarro

Tripulantes de cabina de Vueling

Pero esa incertidumbre desapareció el día que les llegaron los correos en los que estaba la información que tanto ansiaban. Al abrirlo, Paula se encontró con un mensaje que despejó cualquier duda: “Congratulations, welcome to Vueling”. Llamó corriendo a su hermana y cuando comprobaron que habían sido aceptadas las dos, la emoción se desbordó. “Fue increíble tanta felicidad”, recuerda Paula.

Dos hermanas, una misma compañía

El 1 de mayo de 2026 marcó el comienzo de una nueva etapa para las dos. Ese mismo día, Paula y Adriana se incorporaron a Vueling y vieron cómo aquel sueño que habían compartido desde pequeñas se convertía, por fin, en una realidad que ahora también podían vivir juntas.

Desde muy pronto, su historia ha llamado la atención de sus compañeros: “Les encanta el hecho de saber que hemos hecho todo el trayecto juntas”, nos cuentan. Incluso su parecido físico ha dado pie a alguna anécdota. “Un comandante me dijo una vez: ‘Me suenas un montón’, pero era por mi hermana”, cuenta Adriana. Hoy, Paula vuela desde Barcelona y Adriana desde Tenerife. Todavía no han podido coincidir a bordo de un mismo avión, y esa es, precisamente, una de las experiencias que más ilusión les hace vivir.

La preparación y la coordinación de la tripulación son esenciales para garantizar la seguridad durante cada vuelo
La preparación y la coordinación de la tripulación son esenciales para garantizar la seguridad durante cada vuelo Vueling

Las dos ya se imaginan cómo será ese primer vuelo juntas. Saben que será un momento especial, “porque nos conocemos a la perfección”, pero también tienen claro que la confianza entre ellas no restará profesionalidad. Al contrario. “Somos muy profesionales y formaremos un buen tándem, porque siempre lo hemos hecho”, asegura Adriana.

Mientras esperan que llegue ese día, la distancia entre Barcelona y Tenerife no impide que sigan compartiendo su día a día. Las videollamadas se han convertido en parte de su rutina y cada vuelo trae consigo una nueva historia que relatar. “Ahora estamos todo el tiempo en videollamada, con nuestros padres o entre nosotras. No hay día que no hablemos y nos contemos lo que ha pasado durante el día o durante un vuelo”, explican.

Así, la aviación les ha otorgado una nueva forma de estar juntas. Por supuesto, siguen hablando como hermanas, pero ahora también se entienden como compañeras, capaces de saber exactamente qué hay detrás de cada vuelo, cada anécdota y cada jornada.

Dos personalidades complementarias

Han elegido la misma profesión, sí, pero Paula y Adriana reconocen que son bastante diferentes. Y precisamente ahí creen que puede estar una de sus fortalezas como equipo. “Yo, por ejemplo, soy mucho más tímida que mi hermana”, explica Adriana”.

No hay día que no hablemos y nos contemos cómo ha ido el vuelo”

Adriana Navarro

Tripulante de cabina de Vueling

Paula, en cambio, se reconoce más abierta, aunque admite que hay situaciones en las que se agobia con mayor facilidad. Su hermana, dice, es todo lo contrario: “mucho más calmada, más tranquila”.

Cuando hablan la una de la otra, esas diferencias vuelven a aparecer, pero también dejan ver la admiración mutua como personas y como profesionales. Paula destaca de su hermana “su serenidad y su sentido del humor”. La describe como alguien que “siempre mantiene los pies en el suelo” y, al mismo tiempo, como “una persona muy divertida, con la que más me voy a reír en la vida”.

Paula y Adriana en el interior de uno de los aviones de Vueling, donde desarrollan su trabajo como tripulantes de cabina
Paula y Adriana en el interior de uno de los aviones de Vueling, donde desarrollan su trabajo como tripulantes de cabina Vueling

Adriana, por su parte, admira una cualidad de su hermana que a ella le encantaría tener, la facilidad de Paula para relacionarse con los demás. “Su forma de ser, tan abierta con los demás, tan fácil hablar con ella, tan amigable. Mantiene una templanza increíble, siempre la vas a ver sonriendo”, explica.

Una profesión que va mucho más allá de la sonrisa a bordo

En sus primeros meses en Vueling, Paula y Adriana han conocido también todo lo que no se ve cuando un pasajero mira a una tripulante de cabina. Detrás de la calma, la cercanía y la sonrisa con las que atienden a bordo existe una parte esencial de su trabajo que muchas veces pasa inadvertida: la preparación y, sobre todo, la responsabilidad que asumen para garantizar la seguridad en cada vuelo.

“Yo creo que sobre todo el tema de seguridad”, responden cuando se les pregunta qué es lo que menos conoce el pasajero de su profesión. Mucho antes de que el avión despegue, pueden consultar el número de pasajeros, comprobar si viajan bebés o personas con necesidades especiales, consultar los datos del avión o saber con qué compañeros compartirán el vuelo. El briefing se realiza antes de ir al avión y es un proceso perfectamente organizado donde se repasan los procedimientos de seguridad. Una vez a bordo, se realizan la comprobación del material y de todos los elementos de seguridad antes de que comience el embarque.

“Tenemos nuestras posiciones más que estudiadas”, explican. Cada miembro de la tripulación conoce su función, los procedimientos que debe seguir y el material que tiene a su disposición. “Todo en la aviación está muy medido”, señalan.

Paula y Adriana durante el briefing previo al vuelo, uno de los momentos de preparación antes de subir al avión
Paula y Adriana durante el briefing previo al vuelo, uno de los momentos de preparación antes de subir al avión Vueling

Una precisión que resume bien la dimensión de su trabajo: “Somos la seguridad del avión y los ojos en la cabina de pasajeros para nuestros pilotos y quienes acompañamos y atendemos a los pasajeros durante todo el viaje, cuidando de su bienestar y su experiencia a bordo”.

Vueling, un punto de encuentro

Para Paula y Adriana, Vueling representa algo más que la compañía en la que han encontrado su primer gran paso profesional. Es el lugar en el que un proyecto que nació entre dos hermanas terminó convirtiéndose en una realidad compartida.

Adriana destaca la acogida que ha encontrado en la compañía desde el primer día. “Es una empresa muy familiar, te tratan como si fueras uno de ellos desde el primer momento, te ayudan en todo”. Paula coincide en ese buen ambiente, porque “siempre encuentras esa afinidad y es muy fácil formar equipo”, explica.

Todo en aviación está muy medido”

Paula y Adriana Navarro

Tripulantes de cabina de Vueling

Estos meses en Vueling está siendo también una escuela para Paula y Adriana. “Yo soy muy impaciente y este trabajo me está enseñando a cambiar mi forma de ser”, explica Paula.  “Conoces a tanta gente todos los días, que aprendes muchísimo”, asegura.

Por ahora, Paula y Adriana vuelan desde dos extremos de España. Cada una tiene su propia base, sus propios compañeros y sus propias rutas. Pero al final de cada jornada nunca falta esa llamada, con una historia que contar y alguien al otro lado que entiende perfectamente cómo ha sido ese vuelo. Una historia que comenzó cuando dos niñas miraban a las tripulantes de cabina y fantaseaban con ser una de ellas. Un sueño que hoy, con el uniforme de Vueling, se ha hecho realidad.

Fonte: Portada

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