Chris Ford anotó el primer triple de la historia y Larry Bird lo vio desde debajo del tablero
Por Sergio Manuel Heredia Tapia — Portada
Chris Ford anotó el primer triple de la historia y Larry Bird lo vio desde debajo del tablero
Baloncesto
La NBA se sumergió en una nueva era el 12 de octubre de 1979, justo hoy hace 47 años; lo demás es historia

Chris Ford lanza a canasta desde la línea de triples en el Boston Garden, en una imagen de archivo
LV

12/10/2026 18:11 Actualizado 12/10/2026 18:23 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Antes de 1979, en el baloncesto NBA no existía la línea de tres puntos.
Tampoco existían Larry Bird ni Earvin Magic Johnson, pero no nos desviemos. De entrada, hablemos de la línea de tres puntos.
Hasta entonces, los gigantes campaban por el baloncesto como Pedro por su casa. Inevitablemente, se jugaba al balón adentro. En la botella, recibían tipos larguiruchos como Wilt Chamberlain o Bill Russell, con sus 2,10 m largos, arrollaban con todo bicho viviente y canasta fácil.
Los gigantes vivían a cuerpo de rey y las plantillas que contaban con ellos desfilaban en carroza.
Los postes bajos tiranizaban el baloncesto y los aficionados de los equipos pequeñitos bostezaban y entonces, las universidades y la American Basketball Association (ABA) se acordaron de un proyecto que se había puesto en marcha en los años treinta y cuarenta, pero que nunca había cuajado porque no había especialistas ni agallas para lanzar de tan lejos: los 7,62 m de aquellas primigenias líneas de triple eran un territorio ignoto, apenas explorado. No había habido manera de metabolizar aquel reto, de anotar desde aquella distancia sideral.
Así que el primer proyecto de línea de tres había acabado en el baúl, o en el rincón de pensar, como queramos llamarlo.
Así, hasta 1979.
Ahora es 1979 y la NBA ha decidido cortarle las alas a los gigantes que viven de rentas bajo el aro: al fin, diseña la línea de tres puntos.
La coloca a 7,24 m del aro en la zona frontal y a 6,70 m en los laterales y las esquinas (desde el 2010, en el baloncesto europeo actual está a 6,75 m; hasta aquella fecha estuvo a 6,25).
¡A tirar!
Chris Ford era entonces el Mad Bomber (bombardero loco). Había crecido en los Pistons de Detroit y había sido transferido a los Celtics de Boston en el verano de 1979, en el mismo verano en el que se oficializó la línea de triples. En su último año en Detroit, Chris Ford había anotado 15,6 puntos por partido, tenía buena pinta y buena muñeca, y en aquel 12 de octubre de 1979, en la primera jornada del curso NBA, se asomó al Boston Garden, recibió en la línea frontal, parabolizó el lanzamiento y anotó para delirio de los aficionados y también de Larry Bird, entonces un novato en los Celtics.
¡Adentro!
Faltaban 3m48s para el final del primer cuarto en aquel Celtics-Houston Rockets (ganaron los Celtics, 114-106) cuando Chris Ford elevó a la NBA en otra dimensión: otros seis baloncestistas anotaron un triple en sus respectivos partidos, pero Ford anotó el first ever.
Tenía 30 años.
Fue en realidad un triple tímido, como tímidos fueron los sucesivos intentos de triple en aquellos años iniciáticos. Entrenadores e incluso aficionados experimentaban sentimientos encontrados cuando sus jugadores probaban suerte. Anotar era un hito sensacional. Intentarlo, una extravagancia. Quien lo fallaba se llevaba una colleja.
Apenas había uno o dos intentos por partido, nada que ver con la abundancia en la que hoy viven los triplistas, y en ese cambio de perspectiva tuvo mucho que ver Larry Bird, entonces un novato de 22 años que, en aquel mismo partido en el Boston Garden, había corrido a buscar el rebote, bajo el aro, por si Ford fallaba.

Con el tiempo, Bird se convirtió en otro bombardero, el genuino bombardero de los Celtics, el más sensacional de aquellos años ochenta, cuando le observábamos probando posturas inverosímiles, abrazando la pelota con ambas manos, llevando los brazos muy arriba y muy por detrás de su cabeza, regalándonos un estilo tan poco ortodoxo como eficiente. Se convirtió en el rey del triple.
Y de su mano, los Celtics ganaron tres anillos (1981, 1984 y 1986).
No podremos decir que Bird jubiló a Ford, pues ambos convivieron en la plantilla de los Celtics durante tres años, y con el tiempo el ya retirado Ford llegó a dirigir a los Celtics de Bird entre 1990 y 1995, en un periodo ya algo decadente de los verdes, pues para entonces los amos del parquet eran los Pistons de los Bad Boys, de Thomas, Dumars, Rodman y el carnicero Bill Laimbeer, gente que no anotaba triples ni necesitaba hacerlo, pues su fortaleza estaba en la agresividad y el concepto defense, concepto a la baja en la NBA contemporánea.
Como cierre, un bonus track: en aquel mismo 12 de octubre que hoy recuperamos y en el que Chris Ford anotaba el primer triple de la historia y Larry Bird se apostaba bajo el tablero, el San Diego Sports Arena presenciaba el alumbramiento de otro fenómeno. Debutó Earvin Magic Johnson, nuevo icono de los Lakers, que anotó 26 puntos, recogió ocho rebotes, repartió cuatro asistencias y castigó con cuatro tapones a los Clippers de San Diego para una victoria agónica de su equipo, los amarillos, resuelta por un skyhook (un gancho) de Kareem Abdul Jabbar (102-103). Aquella noche nació el show time, aquel concepto del baloncesto que aburre a nuestros críos pero no a usted, querido lector, pues de lo contrario no hubiera seguido leyendo hasta aquí.
Aunque esa ya es otra historia.
(Chris Ford falleció en el 2023, a los 74 años, tras un ataque al corazón. Dejó una viuda, tres hijos y siete nietos).

Sergio Heredia
Redactor de deportes
Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’
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