Macron patrocina la plataforma Aevum con la que Savall plantará cara a gigantes del streaming

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Por Maricel Chavarría Espuny — Portada

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Reacciones al proyecto digital

El maestro asegura que la ‘música de arte’ se extinguirá sin reproductores como el que desarrolla en Station F

La llamada música de Arte precisa de un mercado digital propio

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Xavi Jurio

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría

Barcelona

12/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

El mundo de la clásica es escéptico ante el propósito de Jordi Savall de hacer frente a los gigantes del streaming como Spotify poniendo en marcha su propia plataforma digital para la llamada “música de arte”. Pero también lo era cuando el maestro y violagambista decidió fundar su propio sello en 1998, justo en el momento en que aparecía la plataforma Napster que permitía el intercambio de archivos en formato MP3 y la industria discográfica comenzaba a colapsar. Hoy su sello Alia Vox todavía sigue editando cd-libros.

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Pocas personalidades de la música clásica se han distinguido por su determinación y capacidad de controlar sus propios canales de grabación y distribución. Savall, medio músico-medio empresario, lleva décadas haciéndolo y es el único que ha resistido mientras el resto de sellos de música antigua eran adquiridos por las majors. Eso le empuja ahora a rebelarse contra el dominio de un mercado digital que valora por igual una escucha de 2 minutos que una de 22, lo que supone una inequidad para los artistas de la clásica, del jazz y de las música tradicionales del mundo (lo que la industria anglosajona llama Art music). 

De manera que el maestro catalán se está empapando de conceptos como “enfoque tecnológico” o “blockchain”, y rodeándose de expertos que buscan poner la IA al servicio de la música “y no al revés”. Todo ello en el corazón de Station F (París 13.º), el mayor campus de startups e innovación del mundo, donde se está desarrollando la plataforma digital que ha bautizado Aevum (inicio sin fin). El motivo del nombre lo explicaba la filósofa Maria Bartels, esposa de Savall, en la conferencia que dio al presentarse el proyecto en París. “No son productos desechables, sino un patrimonio vivo que merece una infraestructura a la altura de su eternidad”, argumentaba sobre la Aevum, que verá la luz a inicios de 2028.

El mundo de la clásica, algo escéptico, aplaude la iniciativa: “Savall ha conseguido cosas que parecían imposibles”

“Me parece una iniciativa muy loable. Pocas figuras en el mundo tienen la autoridad y ejemplaridad de Savall para liderar esta iniciativa. Pero será clave la capacidad de atraer inversores tecnológicos de peso para el éxito de esta iniciativa”, afirma Víctor Medem, director de L’Auditori de Barcelona, que cuenta con su propio sello digital –de acceso gratuito– para las grabaciones de sus conjuntos y la difusión del patrimonio.

“Le deseo mucha suerte, sería muy positivo para la clásica que fuera bien, y Savall ha conseguido cosas que parecían imposibles. Ahora bien, las dificultades a las que se enfrenta no son menores. La principal es entrar en un mercado, el digital, en el que la gente está acostumbrada a la gratuidad. Porque en YouTube o Spotify (gratis) lo encuentras casi todo. Y habrá que conseguir una masa suficiente de suscriptores. Y tener mucho músculo financiero para resistir”, afirma Joan Oller, director del Palau de la Música Catalana.

Jordi Savall recibió el premio Ernst von Siemens de Música a Múnich 
Jordi Savall recibió el premio Ernst von Siemens de Música a Múnich  Cedida pel Departament de Cultura / ACN

Savall, por su parte, dice que de no actuar, el sector de la música de arte va camino de la extinción total. “Ningún músico es independiente. El año pasado hablé con Yo-Yo Ma, hablé con Renaud Capuçon y otros músicos importantes, y todos ven que no podemos continuar. No hay ninguna casa de discos que les financie un proyecto. Por eso contacté con un amigo mío, Yves Risel, que me ayudó cuando empecé con Alia Vox, y que es gran técnico y especialista en distribución que fundó Qobuz en 2007, una de las primeras plataformas en las que podías comprar el libreto y escuchar la música en alta fidelidad”, apunta este pionero de la independencia.

El año pasado hablé con Yo-Yo Ma, hablé con Renaud Capuçon y otros músicos importantes, y todos ven que no podemos continuar”

Jordi Savall

¿Están dispuestos a ser socios de Aevum esos grandes nombres de la clásica? “Es lo que estamos mirando –explica Savall a este diario–. Hemos empezado por tener a Emmanuel Macron como presidente de honor. Es un hombre de alta cultura que cree en los proyectos culturales y en Europa. Y Aevum es un proyecto cien por cien europeo que quiere poner de nuevo en valor el patrimonio. Cuando se lo presenté, nos dio enseguida su respaldo. Lo patrocina”.

El cellista Yo-Yo Ma, otra súper estrella de la clásica a escala mundial 
El cellista Yo-Yo Ma, otra súper estrella de la clásica a escala mundial 

Savall, que de momento ha creado una asociación con sede en París, creará ahora un consejo de artistas que quieran apoyar el proyecto que, asegura, funcionará casi como una cooperativa. No se cierra a nadie, pero contacta antes con un Yo-Yo Ma que con un John Eliot Gardiner, “porque ha de entrar todo el mundo”, dice. Y a raíz de la reciente presentación de Aevum en París, ante todas las casas de discos, el equipo hablará con todos los sellos independientes para convencerles de unirse.

Por la misma música, artistas y discográficas cobrarán mucho más que en Spotify. Y no se exige exclusividad, podrán seguir en otras plataformas. Yo mismo no pienso irme de Spotify”

“Los argumentos son fantásticos: por la misma música cobrarán mucho más que en Spotify, pues recibirán en función de los segundos, es decir, por la duración exacta de la música”, indica Savall. “Y no se les exige exclusividad, podrán seguir en otras plataformas. Yo mismo no pienso irme de Spotify. Pero sólo con esa herramienta así podremos volver a ser creativos”. De momento, con los 250.000 euros del premio Siemens que le otorgaron este año financia un grupo de seis personas que, cada uno en su ámbito, diseña un plan de trabajo.

“Es una movida impresionante”, apunta el maestro. “Lo más complicado es crear una plataforma de una potencia brutal que permita acoger hasta 300.000 discos. Y buscar los mecanismos para crear esa tienda, esos sistemas de pago sin pasar por internet. Porque ahora lo que pasa es que yo, para estar en Spotify  he de pagar un 30% a un agregador, que es el que me pone en contacto con Spotify. Y a ese 4% que le llega a Spotify por las reproducciones, y del cual se nos paga sólo el 1%, yo aún le tengo que restar el 30% del agregador”.

El violinista francés Renaud Capucon 
El violinista francés Renaud Capucon  JOEL SAGET / AFP

En cuanto al potencial número de abonados, Savall sabe que la clásica no ocupa ni el 4% en Spotify, una plataforma pensada para piezas de corta duración. “El 96% de la gente no escucha clásica, pero la sí quiere escucharla bien, con calidad. Y esta gente tendrán su biblioteca. Y queremos prescindir de una de las cosas con las que más dinero hacen en Spotify, que es la playlist, de lo más aberrante para la música, pues se trata de una mezcla de cosas distintas que hace un algoritmo pero que un músico no hará nunca”, añade. 

Se trata, afirma, devolver “a lo de antes pero en el mercado digital: a tu tendero que te vendía los discos, pues nosotros estaremos en contacto con los que compran la música, le pondremos en contacto con el sello. Cosa que Spotify, si tienes un problema, no sabes con quién contactar. Además, tú podrás descargarte el libreto del disco, su información, sus fotos… todo eso que forma parte también de la parte educativa de escuchar la música. Podrás organizar tu biblioteca con lo que quieras y de la manera que quieras. Tendrás una herramienta de información que te permitirá saber cuándo y con quién se hizo un disco. Utilizamos la inteligencia artificial para crear una biblioteca informativa completa. Y todos los proyectos están traducidos a las 24 lenguas oficiales europeas. Pero también podrás comprar discos físicos. Y si la empresa que vende discos hace conciertos, podrás abonarte a un concierto o lo que sea”.

En cuanto al impuso financiero, Savall cuenta con pedir las ayudas que la UE tienen para el mundo digita.  “Y a largo plazo será un proyecto rentable”, vaticina. Por el momento la Asociación se ha creado en Francia, donde tienen el equipo de técnicos y de gente. Luego está previsto crear una fundación, y más tarde, una sociedad comercial, también en el país galo. Ahora queda pendiente presentar el proyecto en Catalunya. Su sitio web es www.aevum-musicae.com.

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría

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Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos  años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York

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