Apoyo masivo a Lula en las calles de São Paulo mientras que Flavio se reune con los poderes
Por Andy Robinson — Portada
Apoyo masivo a Lula en las calles de São Paulo y Flávio se reúne con la élite económica
Segunda vuelta electoral en Brasil
El candidato ultraconservador cuenta con el apoyo de las elites empresariales de la megalópolis brasileña

Manifestantes se desfilan debajo de una bandera pro Lula en la Avenida Paulista el domingo
ANDY ROBINSON

São Paulo
12/10/2026 07:00 Actualizado 12/10/2026 08:54 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Preocupados por la probable victoria de Flávio Bolsonaro, en las elecciones presidenciales, cientos de miles de manifestantes llenaron la avenida Paulista de la megalópolis de São Paulo el domingo. Fue la manifestación más grande de la izquierda brasileña desde las protestas contra el intento de golpe de Estado encabezado por Jair Bolosnaro, padre del candidato, en el 2022. “Tengo miedo porque Flávio Bolsonaro cambiará la Constitución si gana y esto conllevará muchos perjuicios”, dijo Cristiano, de 21 años, que estudia Administración en una universidad de São Paulo.
Se refería a los planes de Flávio Bolsonaro de intervenir el Tribunal Supremo y a la posibilidad de que aproveche la mayoría bolsonarista en el Congreso para reformar la Constitución de 1988, una de las grandes conquistas políticas y sociales de la democracia brasileña. La Constitución, aprobada tras casi dos décadas de dictadura militar (1964- 1985) garantiza, entre muchas otras cosas, que al menos el 18% del presupuesto anual federal se dedique a la enseñanza y crea estructuras que garantizan gasto en otras áreas sociales, como sanidad y pensiones
Miles de estudiantes jóvenes participaron en la manifestación en defensa de la democracia y en favor del voto a Lula. Uno de los eslóganes más repetidos fue: “Trabajador, mira aquí: estamos en la calle para que tu hijo pueda estudiar”. De esta manera, el lulismo pretende recordar a los votantes los avances en la enseñanza logrados durante sus respectivos gobiernos, concretamente un aumento de 4,8 millones a 26 millones de brasileños con estudios universitarios y cientos de nuevos campus universitarios.
“Trabajador, mira, estamos en la calle para que tu hijo pueda estudiar”
En su comparecencia ante la multitud, Lula pidió a los jóvenes que ayudaran a la gente mayor a votar, porque se sabe que una gran parte de los 30 millones de personas que no salieron a votar el pasado domingo eran mayores de 60 años. Muchas pancartas advertían sobre el peligro de un recorte del gasto social —pensiones, prestaciones como Bolsa Família y programas como Farmácia Popular— que Flávio llevaría a cabo para cumplir su promesa de reducir en 250.000 millones de reales el gasto público y así disminuir una deuda pública que roza el 90% del PIB.
Según dos de las tres últimas encuestas, Lula lleva una desventaja de cuatro puntos frente al hijo del expresidente, dos puntos más que en la derrota de la primera vuelta e pasado cuatro de octubre. De ahí las consignas “Bora virada” (Vamos a darle la vuelta), en referencia a una muy difícil remontada lulista en la segunda vuelta, el próximo 25 de octubre. Animados por la enorme multitud que desfilaba por la avenida Paulista, algunos manifestantes se mostraron convencidos de que la virada del voto es posible. “Esta manifestación será el giro”, dijo Aby Siqueira, una activista de largo recorrido que participa en la manifestación.
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Un grupo de jóvenes subió a una terraza y ondeó la bandera de Lula delante de la sede rascacielos de la Federación de Industrias de São Paulo (FIESP), cuyo presidente, Paulo Skaf, respalda la vuelta al poder presidencial del clan Bolsonaro, al igual que muchos otros poderosos empresarios cuyas sedes se encuentran en el entorno de la Avenida Paulista y de la cercana avenida Brigadeiro Faria Lima, la Wall Street de São Paulo.
Entre muchos otros, estos líderes empresariales incluyen a Pedro Parente el expresidente de Petrobras durante el gobierno Bolsonaro, que llevó cabo la privatización de muchos activos de la petrolera semiestatal; Richard Gerdau, de la multinacional siderúrgica —que apoya a los Bolsonaro pese a los aranceles de la Administración Trump que la familia defiende—; y Roberto Campos Neto, el exbróker del Banco Santander que fue nombrado presidente del banco central durante la presidencia de Jair Bolsonaro. Estos y otros han participado en cenas en los últimos meses con Flávio, a veces de anfitriones, y aprueban sus planes económicos.
Se repite así la alianza entre las grandes corporaciones paulistas y la extrema derecha que se forjó antes de la victoria de Jair Bolsonaro en el 2018 con el agravante añadido —para los defensores de la democracia brasileña— de que ya se sabe, desde el intento de golpe protagonizado por Bolsonaro en el 2022, de lo que es capaz la familia.
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Pero la clase empresarial paulista y la élite financiera de Faria Lima ven las ventajas de un segundo gobierno bolsonarista, ya olvidados los horrores del primero. El índice bursátil de la bolsa de São Paulo, Bovespa, ha subido el 12% desde la victoria de Flavio en la primera vuelta. “No es que los empresarios que cenan con Bolsonaro sean defensores de un golpe de Estado al estilo de 1964 (…)”, escribe João Moreira Salles en la revista Piauí. Pero están dispuestos a correr el riesgo y, “en nombre de la responsabilidad fiscal (…), desvían la mirada”.
Ante el peligro para la democracia, el gran capital de Sao Paulo “desvia la mirada”
Mientras Lula se dirigía a la multitud en la Avenida Paulista, Flávio Bolsonaro se reunió el domingo con alcaldes de un elevado número de ciudades del conservador estado de São Paulo y compareció ante un público que incluía representantes de Faria Lima. Iba acompañado de Tarcísio de Freitas, el gobernador conservador del estado, que acaba de ganar la reelección con una contundente victoria en primera vuelta frente al exministro de Hacienda de Lula, Fernando Haddad. También estaba presente el alcalde de la ciudad de São Paulo, Ricardo Nunes.
El candidato bolsonarista reafirmó su intención de reducir el gasto público en 250.000 millones de reales, unos 45.000 millones de euros.
Pese a haber hablado en los ya mencionados encuentros con los líderes empresariales y bancarios de reducir las subvenciones a las pensiones y eliminar las restricciones a los recortes del gasto en sanidad y educación, Flavio insistió en que el ajuste que prepara no incluirá recortes del gasto social. “Los jubilados de Brasil van a ser revalorizados y tendrán aumentos por encima de la inflación”, dijo .
Esto pese a que, según el diario Folha de São Paulo, “el equipo económico de Flavio Bolsonaro estudia un paquete de medidas que se centra en las partidas más importantes del presupuesto federal: la desvinculación de los reajustes de las pensiones de la Seguridad Social y del BPC (Beneficio de Prestación Continuada) respecto al aumento real del salario mínimo, además de la supresión de los mínimos constitucionales que vinculan el gasto en sanidad y educación a la evolución de los ingresos federales”.
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