La versión de Zapatero sobre las joyas cae en saco roto
Por Carlota Guindal — Portada
La versión de Zapatero sobre las joyas cae en saco roto
Bajo la sombra de la corrupción
Juez y fiscal ven con suspicacia la versión del expresidente de que las alhajas fueron un regalo del rey de Arabia

El expresidente del gobierno en su primera comparecencia en el Senado, antes de ser imputado
Dani Duch

Madrid
11/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
El intento del expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero de argumentar que las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho procedían de un regalo personal del rey de Arabia Saudí cuando era el jefe de Ejecutivo ha caído en saco roto. Más bien ha sido como predicar en el desierto. Fuentes próximas al caso sostienen que tanto el juez que investiga el caso Plus Ultra como la Fiscalía Anticorrupción son escépticos con la tesis planteada por el socialista.
Las razones son básicamente dos. Primera, la tardanza de Rodríguez Zapatero para ofrecer una justificación del origen de las joyas. Fueron encontradas durante el registro en su despacho en el marco de una investigación por un presunto tráfico de influencias por la concesión de un rescate de 53 millones de euros por parte del Gobierno a la aerolínea Plus Ultra tras la pandemia.
El registro realizado por la unidad de delincuencia económica y fiscal (UDEF) de la Policía Nacional fue el 19 de mayo. Ese mismo día, el expresidente ya sabía que se le habían incautado las alhajas. De hecho, durante la entrada los agentes preguntaron a su secretaria Gertrudis Alcázar si sabía la procedencia, y esta se limitó a afirmar que se trataban de una herencia de su esposa, Sonsoles Espinosa.
Tres semanas después, el 12 de junio, el juez de la Audiencia Nacional encargado de la investigación, José Luis Calama, ampliaba los delitos contra Zapatero y le añadía el delito fiscal y contrabando por no haber declarado al fisco las joyas, que habían sido valoradas inicialmente por una joyería designada por el magistrado en 1,3 millones de euros. Cinco días después, el juez le citaba para declarar como investigado como líder de una presunta red dedicada al tráfico de influencias.
En aquella intervención, y antes de iniciar el interrogatorio por parte del juez, Rodríguez Zapatero aseguró que en una semana, máximo diez días, estaría en disposición de dar una explicación convincente del origen de las joyas. Nada pasó, y, ya en septiembre, el juez dio 72 horas al expresidente del gobierno para que aclarara la procedencia.
Fuentes jurídicas explican que podría no haber dado una respuesta. Pero la dio. Aseguró que la colección de joyas incautadas en su despacho es un obsequio realizado como “atención personal por Su Alteza Real Saudí el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud”. Fue un regalo en su condición de presidente que “se entregó en Madrid en su vivienda familiar ubicada en el llamado palacio de la Moncloa, con motivo del viaje oficial realizado a Madrid por el monarca saudí los días 18 y 19 de junio del 2007”.
El juez Calama espera un peritaje donde se podría determinar en qué fecha fueron engarzadas las alhajas
Y la segunda razón para esa falta de credibilidad es que, después de cuatro meses, Rodríguez Zapatero no ha logrado obtener ninguna certificación oficial de que efectivamente esas joyas fueron un regalo personal que no entregó a Patrimonio Nacional por razones de protocolo. Para la defensa, este presente llegó a manos de Zapatero hace dos décadas y, por tanto, el delito estaría prescrito.
En su escrito al juzgado, el exlíder socialista ha pedido a Calama que sea él quien requiera esa información a las autoridades saudíes a través de una comisión rogatoria una vez que él ha intentando obtener una respuesta, de manera infructuosa, a través de una carta remitida a la embajada.
Fuentes jurídicas explican que, para empezar, debe ser el investigado quien presente la prueba de descargo y no que la justicia se encargue de buscarla. El juez tiene en su mesa unas joyas de un valor millonario, sin justificación de su origen y sin haber sido declaradas a la hacienda pública, por lo que, en todo caso, según estas fuentes, tendría que ser el expresidente quien demostrara su versión una vez que la justicia ya ha hecho la comprobación con el fisco.
No obstante, el magistrado está esperando el informe de la Fiscalía Anticorrupción al respecto antes de tomar una decisión sobre qué hacer con la petición un tanto “rocambolesca”, como la definen estas fuentes. Antes de esto, además, está pendiente que la joyería Yanes aporte una nueva pericial sobre las joyas ante la sospecha de la Fiscalía de que el valor real actual es superior al marcado inicialmente por la joyería Ansorena, reclamada como perito inicial.
Además, hay otro dato que quiere saber el juez y que podría arrojar luz a la versión de Zapatero. El nuevo perito tendrá que determinar, en la medida de sus posibilidades, la antigüedad, la fabricación y el origen exacto de las piezas. Si el perito acreditara que las joyas incautadas se engarzaron en una fecha posterior al 2007 –año en el que el presidente sostiene se las regalaron–, entonces se habría desmontado la falsedad de la versión del exlíder de los socialistas. En caso contario, ya entonces Calama tendría que valorar si los delitos perseguidos están prescritos o si habría pruebas para demostrar que fueron obtenidas ilegalmente y no declaradas a Hacienda.
Rodríguez Zapatero ha intentado frenar el peritaje de Yanes bajo el alegato de que el director general de la joyería ha realizado intervenciones públicas respecto de sus joyas, y por tanto debe quedar recusado. Calama no le ha aceptado su petición al aclarar que el peritaje será realizado por unos peritos designados como expertos que solo se deben al magistrado.
La tardanza para dar una explicación sobre el origen de las joyas ha sido contraproducente para su credibilidad
La defensa del expresidente sigue manteniendo que él desconocía el valor de esas joyas y que incluso ni se acordaba que las tenía allí guardadas junto a otros objetos de valor sentimiental y familiar. Tras la última resolución del magistrado, el peritaje ya se puede poner en marcha mientras continúa la investigación de la pieza principal de la causa contra Zapatero, es decir, el presunto tráfico de influencias que habría ejercido en algún miembro del Gobierno o de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para que se concediera la ayuda a Plus Ultra a cambio de un 1% de la cuantía, es decir, algo más de medio millón de euros.
Zapatero defiende que él no hizo ninguna gestión para Plus Ultra y que ni siquiera conocía a sus máximos responsables. Sin embargo, dentro de su estrategia defensiva tanto su amigo y hombre de confianza, Julio Martínez Martínez, como el ya expresidente de la aerolínea Julio Martínez Sola aseguraron ante el juez que quien movía todos los hilos era el propio Zapatero. Después de su imputación y estas declaraciones, no se espera que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le utilice como gancho para esta campaña electoral. Lo que sí hará es estar atento a la declaración como imputadas de sus dos hijas el 30 de noviembre, tan solo unas horas después de la celebración de los comicios del 29 de noviembre.

Carlota Guindal
Periodista de tribunales
Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos
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