Las catanias, creadas en Vilafranca por Josep Cudié, cumplen 80 años
Por Rosa Molinero — Portada
Las catanias, creadas en Vilafranca por Josep Cudié, cumplen 80 años
Aniversario
La tercera generación de Catanias Cudié sigue elaborando en Vilafranca del Penedès con el toque secreto que incluye la fórmula del abuelo Josep Cudié
Todo listo para los Premios Comer 2026

Josep Cudié elaborando sus exitosos bombones
LV
10/10/2026 06:00 Actualizado 10/10/2026 07:26 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
La tradición repostera catalana quizás nunca se haya puesto de acuerdo en cuál es nuestro pastel patrio y, sin embargo, hay pocas dudas de cuál es el bombón que por ser de factura autóctona nos representa más: las catanias. Hace 80 años nacieron en Vilafranca del Penedès de las manos del pastelero Josep Cudié, “aunque fue mi abuela, Antònia Salleras, quien siempre tuvo la iniciativa emprendedora y la visión empresarial”, cuenta Oriol Llopart, tercera generación de Catanias Cudié, un producto registrado por la familia en 1973.
Josep Cudié empezó a trabajar con 13 años, en 1933, en una pastelería de Vilafranca. Uno de los múltiples retos que se le plantearon durante los trece años que estuvo allí, hasta su cierre en 1946, fue el encargo de un surtido de bombones. Entre ellos se le ocurrió hacer uno a base de una almendra recubierta de caramelo y envuelta por un praliné de chocolate. Cuando aquella pastelería bajó la persiana, a Josep se le ocurrió que debía buscar trabajo en otro sitio, pero Antònia lo tenía claro: había que empezar a hacer por cuenta propia aquellos bombones. Ella, que era hija de carpintero, pidió permiso para instalar un pequeño obrador tras la carpintería de su padre. “Allí es donde había la suficiente potencia eléctrica para instalar las máquinas de pastelería necesarias para elaborar bombones”, explica Llopart. “Ellos mismos crearon sus propias herramientas”.

Hasta 1968 no decidieron llamar a aquellos bombones catanias, nombre que registraron en 1970
La idea era hacer sus catanias (aún no se llamaban así) y venderlas a pastelerías. “Se llamaban cro-crem, por lo crocante de la capa de caramelo y la almendra, y lo cremoso de la capa de chocolate”. No fue hasta 1968 que Josep Cudié decide llamarlas catanias, en honor a su maestro, Joan Trens, de la pastelería Cal Catani, que falleció ese mismo año.
“Mi abuelo fue el primero que tuvo un Biscúter con el que hacía el reparto por los alrededores de Vilafranca y con el que bajaba a Barcelona”. El empeño de Josep y de Antònia hizo prosperar el negocio, y cuando el volumen de pedidos empezó a crecer mucho, la abuela de Llopart tuvo claro que la marca que estaba en boca de todos, y que se usaba también en las pastelerías, debía registrarse. Y así lo hicieron en 1970.
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Veinte años después, las catanias eran cada vez más conocidas, pero una empresa estaba a punto de popularizarlas todavía más: “en los años 90, el Club del Gourmet de El Corte Inglés nos llamó a la puerta. Sabían de nuestro producto y nos dijeron que si lo poníamos en una caja bonita, lo venderían”. Pocos años después, Llopart se incorporaba al negocio familiar de manera profesional “aunque había participado de él desde siempre, repartiendo los fines de semana para ganar algo de dinero con el que salir a la discoteca”, recuerda el CEO.
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