Mueren muchos más animales en las carreteras de lo que pensamos: un estudio del CSIC revela las cifras ocultas
Por Àlex Gonzàlez — eldiario.es – eldiario.es

Una investigación de la Estación Biológica de Doñana revela que los atropellos de pequeñas aves y serpientes puede ser muy superior a lo registrado
Muere atropellado un cachorro de lince ibérico en una carretera de Ciudad Real
Los animales que encontramos atropellados en las carreteras representan solo una parte de los que realmente mueren a causa del tráfico. Muchos cadáveres desaparecen antes de que puedan ser contabilizados, mientras que otros pasan inadvertidos durante las inspecciones. Ahora, una investigación de la Estación Biológica de Doñana, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado un modelo que permite estimar la mortalidad real de la fauna y da cifras mucho mayores de lo esperado.
El estudio, publicado en la revista científica Methods in Ecology and Evolution, ha analizado los atropellos registrados en diferentes carreteras mediante un sistema estadístico que corrige los errores habituales de los recuentos. Durante la investigación, los científicos localizaron 650 cadáveres pertenecientes a 45 especies, pero comprobaron que las cifras observadas estaban muy por debajo de las muertes estimadas.
Las diferencias resultaron especialmente llamativas entre los animales de menor tamaño. En el caso de las aves pequeñas, los investigadores contabilizaron ocho atropellos por kilómetro, mientras que el modelo elevó la estimación hasta casi 49. Es decir, la mortalidad calculada fue aproximadamente seis veces superior a la registrada directamente durante las inspecciones.
La situación fue todavía más sorprendente entre las serpientes. Los recuentos detectaron menos de un ejemplar muerto por kilómetro, pero la estimación estadística alcanzó casi nueve. Esto supone que la mortalidad estimada de estos reptiles fue 14 veces mayor que la observada, aunque los investigadores advierten de que estas cifras corresponden a las carreteras estudiadas y no pueden extrapolarse automáticamente a todas las vías.
¿Por qué desaparecen tantos animales atropellados?
La explicación se debe a varios factores que hacen que encontrar los cadáveres sea más dificil. El primero es su ubicación. No todos los animales que sufren una colisión terminan sobre el asfalto, ya que algunos pueden quedar desplazados hacia los márgenes de la carretera o fuera del área inspeccionada.
El segundo factor es el tiempo que permanecen visibles los restos. Los cadáveres pueden desaparecer debido a la actividad de animales carroñeros, la descomposición, el paso repetido de vehículos o las labores de mantenimiento. Por tanto, cuando los investigadores realizan una inspección, algunos animales muertos pueden haber desaparecido.
El tercer problema está relacionado con la capacidad de observación. Incluso cuando un cadáver permanece dentro de la zona estudiada, puede pasar inadvertido, especialmente si pertenece a un animal pequeño o se encuentra en un lugar difícil de distinguir.
“La mortalidad que observamos en muestreos de infraestructuras como las carreteras es mucho menor que la que realmente ocurre, porque solo registramos los ejemplares que conseguimos detectar”, explica Guillermo Gómez-Peña, investigador de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y primer autor del estudio.
¿Cómo se contabilizan los atropellos?
Para comprobar cómo influye el método de observación, los investigadores recorrieron las mismas carreteras caminando, en bicicleta y conduciendo, siguiendo el protocolo del Proyecto SAFE. Esta comparación permitió calcular las probabilidades de encontrar cadáveres mediante cada procedimiento y evaluar sus diferencias.
Los científicos destacan que los censos realizados desde vehículos pueden pasar por alto numerosos animales pequeños. Por ello, recomiendan combinar diferentes métodos de inspección, recopilar información rigurosa sobre cuánto tiempo permanecen los cadáveres y adaptar los estudios a las características de cada especie.
El modelo permite corregir las tres principales fuentes de error y obtener estimaciones más próximas a la mortalidad real. Esta información resulta especialmente importante para identificar qué animales están más expuestos a los atropellos y determinar dónde pueden ser necesarias medidas de protección.
“Si se infravalora la mortalidad, se resta importancia a la amenaza que suponen las carreteras para la fauna y se puede fallar al identificar qué especies están más en riesgo”, advierte Gómez-Peña. Los investigadores consideran que disponer de cifras más precisas ayudará a fundamentar las decisiones de gestión y conservación de la biodiversidad.
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