Cuerpos desmembrados incrustados en casas, reflejo de la violencia en la antigua Escandinavia
Por David Ruiz Marull — Portada
Cuerpos humanos desmembrados e incrustados en paredes y suelos de casas son el reflejo de la extrema violencia en la antigua Escandinavia
Arqueología
Los restos de la Edad del Hierro y la Era Vikinga revelan brutales rituales hace entre 1.000 y 2.500 años

Varón de 25 a 35 años con múltiples marcadores de estrés, una fractura ‘antemortem y un traumatismo por instrumento cortante
Museo de Jutlandia del Norte

Barcelona
09/10/2026 14:27 Actualizado 09/10/2026 14:42 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Cuerpos fracturados incrustados en suelos y paredes de casas de la antigua Escandinavia están desconcertando a los arqueólogos. Los restos datan de hace entre 1.000 y 2.500 años, entre la Edad del Hierro y la era Vikinga, y revelan rituales brutales y hasta ahora desconocidos relacionados con la muerte.
Investigadores del Museo Nacional de Dinamarca han estudiado evidencias procedentes de Suecia, Noruega y el propio territorio danés y han descubierto pruebas de que hombres, mujeres y niños fueron víctimas de la violencia extrema en el seno de sus propias comunidades y fueron enterrados en lugares inusuales como fosas, pozos o bajo la casa o el patio familiar.
Violencia entre individuos y comunidades
Según explican en un artículo publicado en la revista Journal of Archaeological Method and Theory, durante la Edad del Hierro y la Era Vikinga, en Escandinavia aumentaron progresivamente los episodios de violencia entre individuos y comunidades, lo que ha dejado constancia de enterramientos de guerreros de élite y fosas comunes derivadas de batallas.
Buena parte de las víctimas de ese periodo brutal, sin embargo, no fueron enterradas en cementerios, donde las tasas de traumatismo observadas suelen ser relativamente bajas. Por eso los especialistas han analizado hasta 192 restos óseos humanos procedentes de sepulturas en zonas domésticas que antes se ignoraban.

La base sobre la que trabajaron los arqueólogos daneses estaba compuesta por cuerpos desarticulados y semicompletos depositados en casas, fosas, pozos, huecos de postes y hogares. Ahí fue cuando vieron que hasta 12 individuos presentaban lesiones traumáticas ante mortem y perimortem.
El trabajo, en el que también han participado especialistas de las universidades de Leicester y Cambridge, demuestra que la vida cotidiana y la cosmovisión en la Escandinavia de aquella época poseían un nivel de complejidad muy superior al que habitualmente se atribuye a las poblaciones de ese periodo.
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El rasgo común de todas las evidencias analizadas es que a menudo presentan signos de violencia extrema y lesiones traumáticas, y sus restos fueron posteriormente tratados de maneras que se apartan significativamente de las costumbres funerarias conocidas.
“Encontramos a un niño de entre dos y cuatro años cerca de Aalborg, que vivió en los siglos anteriores al nacimiento de Cristo. Nuestros análisis de ADN revelan que recibió un golpe con una espada. Su cráneo fue colocado en el suelo de una casa que siguió habitada y la gente caminaba sobre él día tras día”, explica Marianne Hem Eriksen, autora principal del artículo.

En varios casos, los arqueólogos han hallado pruebas de que se incorporaron huesos humanos a las viviendas, una práctica que se llevaba a cabo mucho tiempo después de la muerte. Algunos cuerpos podrían haber sido resultado de sacrificios humanos o ejecuciones, mientras que otros se dejaron descomponer durante años antes de que partes de ellos fueran integradas deliberadamente en casas y otras estructuras.
Los expertos también examinaron a un individuo de la Aarhus de la Era Vikinga que se creía que era un hombre. Los nuevos resultados revelaron, sin embargo, que se trataba de una mujer. “Su cráneo presenta marcas de golpes y se depositó en un pozo. Esto indica lo diferentes que eran las percepciones sobre la vida y la muerte”, dice Eriksen.

Según los investigadores, los resultados indican que la violencia no era un fenómeno meramente individual, sino que también podía formar parte de procesos sociales y rituales más complejos. Los hallazgos inusuales invitan, dicen, a replantear nuestra comprensión de las estructuras sociales, la violencia y las prácticas funerarias de la Edad del Hierro.
La inusual historia de estos individuos se enmarca en un contexto histórico de incursiones, esclavitud y violencia ritual, incluido el posible “sacrificio humano”, fruto de distintos escenarios como conflictos bélicos, violencia interpersonal y doméstica y violencia ritual, concluyen los especialistas.

David Ruiz Marull
Periodista
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