Cuando las joyas salen a escena
Por Raquel Fernández Sobrín — Portada
Cuando las joyas salen a escena
Alta joyería
De las termas de Diocleciano al Teatro Real, Bvlgari ha convertido la presentación de su alta joyería en un espectáculo a escala monumental.

BVLGARI en el Teatro Real de Madrid
Cortesía de Bvlgari
09/10/2026 12:21 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Una joya cabe en una caja. Bvlgari parece preferir los monumentos. Desde hace años, las grandes presentaciones de alta joyería de la casa romana tienen algo de producción teatral: el escenario se elige con tanto cuidado como el reparto y acaba formando parte del relato de las piezas.
En 2020, Barocko desfiló por el Palazzo Colonna de Roma, una elección bastante literal y bastante eficaz para una colección inspirada en el barroco. Dos años después, Eden: The Garden of Wonders llegó a la embajada de Italia en París sobre una pasarela con forma de serpiente y bajo cascadas de flores. En 2023, Mediterranea ocupó la logia del Palazzo Ducale de Venecia. Y para celebrar sus 140 años, Bvlgari regresó en 2024 a Roma y presentó Aeterna entre las ruinas de las termas de Diocleciano.

La escala siguió creciendo. En 2025, el Teatro Griego de Taormina acogió Polychroma. Wayne McGregor, coreógrafo residente del Royal Ballet, ideó la danza que abría un espectáculo inspirado en la tragedia griega, antes de que las modelos salieran a escena con las joyas. La arquitectura no funciona aquí como un fondo bonito para las fotografías: prolonga ese gusto por el color, el volumen y cierta monumentalidad que Bvlgari ha convertido en parte de su identidad.
Madrid acaba de incorporarse a esa geografía. El 7 de octubre, la firma tomó el Teatro Real y utilizó su escenario sucesivamente como comedor, espacio de danza y pasarela. Bailarines principales y solistas de la Compañía Nacional de Danza interpretaron una pieza construida alrededor del movimiento, la música y la luz antes de dar paso al desfile de alta joyería.

Las piezas continuaron circulando cuando terminó la representación. Nieves Álvarez llevó un Tubogas con turquesa y una rubelita de 33,12 quilates; Blanca Suárez eligió Serpenti en oro blanco y diamantes; Rossy de Palma, Divas’ Dream con rubíes; mientras Miguel Ángel Silvestre y Andrés Velencoso incorporaron la alta relojería con dos versiones de Octo Finissimo.
Hay algo casi paradójico en construir semejante aparato alrededor de objetos concebidos para observarse a centímetros de distancia. Quizá ahí esté precisamente la fórmula. Bvlgari presenta piezas que caben en la palma de la mano como si fueran protagonistas de una ópera. En Madrid, por una noche, hasta tuvieron teatro propio.
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Fonte: Portada