La moderadora de Meta que se suicidó ya lo había intentado: “Ese trabajo me llevó a algo así”
Por Ignacio Orovio Monreal — Portada
Contenido solo para suscriptores La trabajadora de Meta que se suicidó ya lo había intentado: “Fue ese trabajo lo que me llevó a algo así”
La familia denunciará
La madre de la joven: “Ella decía que no lo volvería hacer, pero está claro que no podía más”

La empresa que moderaba contenidos para Meta, con su sede en la Torre Glòries, acumula denuncias de empleados
Mané Espinosa
Barcelona, Barcelona
09/10/2026 11:57 Actualizado 09/10/2026 12:22 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
“Estaba con amigos, en un sofá. Se levantó, corrió hacia la ventana y saltó desde un quinto piso. Nadie pudo pararla. No sé de dónde ha sacado la fuerza para hacer eso”. Mercedes Millán, cuya hija Inés se suicidó el domingo en Lyon, demandará a Meta y a Telus, la empresa que subcontrató en Barcelona para la eliminación de contenidos brutales de sus redes sociales y para la que Inés Mendoza trabajó entre el 2022 y el 2025. Esta labor le causó presuntamente severos trastornos mentales.
Devastada, Mercedes atendió ayer por teléfono a La Vanguardia : “El sábado por la noche estaba más guapa y más contenta que nunca cuando se fue a Lyon a una fiesta. Está claro que nunca se sabe lo que uno está sufriendo por dentro. Había estado en tratamiento en Barcelona, ahora únicamente se medicaba. Había visto muchos psicólogos y psiquiatras y ahora decía que ChatGPT era mejor que todos ellos”.
No dejó ningún escrito.
La joven, que ahora tenía 34 años, tuvo un intento de suicidio en el 2023. La mutua contratada por la multinacional le recomendó entonces que, ante el deterioro de su salud mental, dejara la empresa. En febrero del 2025 firmaron: recibió 6.000 euros de indemnización a cambio de firmar un documento en el que renunciaba a demandar a la compañía en el futuro y aceptaba que la echaban porque no cumplía los objetivos; pese a que ella estaba clasificada como “high performer”, los moderadores más eficaces.
En aquel momento, explica su madre, Inés no se veía con fuerzas para seguir allí. Posteriormente la joven explicaría a sus abogados que se había sentido manipulada, porque firmó en estado de vulnerabilidad, sintiéndose sola y sin recursos. Por ello ahora estaba en trámites para sumarse a la demanda colectiva que el bufete Bastet Advocats presentó en nombre de cientos de afectados contra Telus y Meta. Un total de 627 trabajadores habían firmado la demanda en junio pasado y otro centenar aproximadamente estaba en fase de adherirse.
Hace dos años, Inés volvió a casa de su madre en Grenoble. Aunque su sueño era vivir en Barcelona, el coste de la vida era inviable para ella. Había empezado a estudiar educación especial e intentaba rehacer su vida. “Cuando hablábamos de su intento de suicidio anterior, le decía: ‘No me puedes hacer esto a mí ni se lo puedes hacer a tu perro’, y ella decía que no lo volvería hacer. Pero está claro que no podía más”.
“Ella decía que no me preocupara, que iba a la psicóloga de la empresa. Ahora veo que es algo que queda dentro de ti, que te penetra”
Mercedes Millán recuerda que, mientras Inés trabajó para Telus, temía que el trabajo la trastornara: “Ella decía que no me preocupara, que iba a la psicóloga de la empresa. Ahora veo que es algo que queda dentro de ti, que te penetra”.
En el 2023 había intentado quitarse la vida cortándose los brazos. Lo hizo copiando la técnica que sabía que era más efectiva, que había aprendido moderando contenido para Meta. En un e-mail que envió el 29 de abril a los abogados que tenían que llevarle la demanda, Inés vincula directamente el intento de suicidio con el impacto que tuvo el empleo en su salud mental. “Con perspectiva, me he dado cuenta de que fue ese trabajo lo que me llevó a hacer algo así”, escribió hace cinco meses.
La joven enumeró el contenido perturbador que tuvo que revisar, como abusos sexuales a niños, asesinatos, torturas y violaciones. Mencionaba expresamente los suicidios filmados y describía: “Personas tirándose por una ventana o disparándose”.
Empezó a notar síntomas pronto, a los tres o cuatro meses de haber empezado a trabajar. Sufría pesadillas violentas que la despertaban, no se concentraba y se fue aislando hasta que dejó de salir de casa casi por completo.

En el trabajo destacaba por su eficiencia, aunque ella describió que la presión era “fuerte y constante” para cumplir objetivos.
Aquel trabajo la había transformado profundamente. “Percibo el mundo de una manera mucho más oscura. Siento miedo hacia los hombres, tengo la impresión constante de que hay depredadores sexuales y personas violentas en todas partes”, dejó escrito.
“El estrés postraumático es como una bomba de relojería que uno lleva dentro y no sabe cuándo puede estallar”, dice el abogado Robert Castro, que señala precedentes de soldados que se han suicidado años después de haber regresado de un conflicto.
Mercedes emprenderá acciones legales. “A mí el dinero me da igual, nunca lo he tenido. Pero cuando Inés me dijo que iban a demandar a la empresa estaba contenta, por las injusticias que habían cometido con ellos. Me había contado de un chico que se suicidó y de otro que tenía hijos pequeños y al que echaron. Ella no podía soportar esas injusticias y es en ese sentido que quiero demandar a esta empresa. Ahora que ella ya no está lo tengo que seguir yo”.

Ignacio Orovio
Periodista
Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es

Gemma Saura
Escribe en A fondo, sección de reportajes e investigación. Anteriormente fue redactora en la sección Internacional (2006-2021). Licenciada en Periodismo y graduada en Estudios Internacionales por la UAB
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