“Europa no ha perdido en absoluto la carrera por la IA”
Por Iñaki De las Heras — Portada
“Europa no ha perdido en absoluto la carrera por la IA”
Patrice Caine, consejero delegado de Thales
El primer ejecutivo del gigante tecnológico francés ve factible “tener las llaves” de la nueva tecnología y “ser dueños de nuestro destino”

Patrice Caine, consejero delegado de Thales
LV

Iñaki de las Heras
08/10/2026 04:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Patrice Caine dirige el grupo tecnológico y de defensa francés Thales, que emplea a casi 70.000 personas y factura más de 22.000 millones al año. Ofrece la visión de uno de los líderes empresariales del momento en una Europa imbuida en el debate sobre su competitividad y autonomía estratégica. La batalla no está perdida, viene a decir cuando se le pregunta por la carrera tecnológica.
‘Half way is no way’ es el lema de Thales al hablar de ciberseguridad. ¿No suena un poco a Europa, que se ha quedado a mitad de camino en la IA?
Depende de cómo se quiera ver. En torno a la IA hay muchas tecnologías diferentes. En los modelos de frontera quizá llegamos tarde y quizá nunca cerraremos la brecha, pero no son el final de la historia. Hay muchas otras cosas. En Europa contamos con un sector B2B (empresa a empresa) que se desenvuelve muy bien a nivel mundial en este ámbito. La mayoría de estas empresas no necesitan modelos de frontera con una capacidad de cálculo muy grande. Así que Europa no ha perdido en absoluto la carrera por la IA. Tenemos que elegir las batallas adecuadas en las que queremos invertir y competir en la liga de campeones. Nunca seremos totalmente autónomos, pero tenemos que ser independientes en suficientes aspectos de esta carrera por la IA para que, al final, podamos ser dueños de nuestro destino.
“Se puede tomar la IA como una analogía de la energía nuclear y aplicar lo mismo: eso es la regulación”
Al hablar de ciberseguridad, Thales dice que quiere “tener las llaves”. ¿A qué se refiere?
La gestión de claves es quizás la raíz de la cadena de confianza. Queremos proteger los datos. Si los compartes, que sea porque quieres hacerlo, no porque te veas obligado a ello. El concepto de cifrado consiste en cómo los proteges y decides si los compartes o no. Cuando almacenas datos en la nube pública de Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud, puedes pedirles a ellos que se encarguen de la seguridad. Ahora bien, hay gobiernos que gestionan datos confidenciales o datos sobre los que simplemente quieres mantener el control. Quieres ser tú quien tenga la llave. Se necesitan los hiperescaladores, pero aun así se quiere mantener el control sobre los datos o incluso gestionar el servicio de cifrado por tu cuenta. Por eso se recurre a empresas como Thales. No somos los únicos, pero tampoco hay muchos.

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La ‘Cloud Act’ de EE.UU. obliga a los hiperescaladores estadounidenses a entregar datos a sus autoridades aunque estén alojados fuera del país, en la UE.
Es un tema muy polémico que el Gobierno de Estados Unidos haya aprobado esta ley que le otorga el derecho a solicitar a los hiperescaladores datos que, por cierto, no son de su propiedad con el fin de garantizar la seguridad nacional. Esto ha generado una situación un tanto incómoda para quienes no son estadounidenses. Aunque se reciba este tipo de solicitud, esos datos no se podrían utilizar porque estarían cifrados. Mantenemos colaboración con Google, Microsoft o Amazon.
Han cerrado una alianza especial con Google. ¿En qué consiste?
Ahora tenemos otra relación con Google un poco más estrecha en torno al concepto de nube soberana. Existe una definición muy exigente en Francia que te permite afirmar que estás prestando servicios de nube soberana. Y hemos cumplido todos estos requisitos. Estamos utilizando tecnologías de Google que se implementan en nuestros propios centros de datos y se gestionan solo por Thales y por ciudadanos europeos. Ofrecemos un servicio similar al de nube pública de Google, pero alojado en Europa, en este caso en Francia, y más adelante en Alemania.

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Hay un debate entre los que defien- den frenar la IA y los que no. ¿Cuál es su posición?
Se trata de una cuestión técnica y, al mismo tiempo, política. Como empresa, tenemos toda la legitimidad para posicionarnos sobre el aspecto técnico, que pasa por desarrollar estas soluciones y mantener al ser humano al mando. Ahora bien, quizá haya otro elemento político. Si tomamos el caso de la física nuclear, no se puede detener la ciencia, como tampoco se detendrá la IA. La energía nuclear es bastante competitiva y no emite carbono, pero al ser potencialmente peligrosa debe estar regulada y supervisada. De ahí que en los países exista una agencia de seguridad nuclear y haya otra agencia nuclear internacional. Se puede tomar la IA como una analogía de la energía nuclear y aplicarse de la misma manera. No se puede detener la ciencia, pero hay que encauzarla por la vía correcta. Eso es la regulación.
Campeones europeos en ciertos sectores: “Creo que es hora de analizarlo detenidamente”
Los bancos españoles están preocupados con inteligencias artificiales como Mythos, de Anthropic.
Se ha demostrado que muchos programas tienen vulnerabilidades. Si se me permite ser provocador, es una buena noticia. Porque lo sabemos. La peor situación es tener vulnerabilidades de las que no te enteras. Y estas personas no han intentado desestabilizar a ningún operador de infraestructuras críticas como bancos o energéticas. Han demostrado que hay vulnerabilidades que hay que parchear.
¿Necesitamos campeones europeos en ciberseguridad o IA? ¿Thales va a disputar este partido?
Se trata de encontrar un equilibrio entre contar con actores industriales fuertes sin que abusen de su posición ni de su poder. Quizá la situación haya estado demasiado desequilibrada, dando siempre prioridad al cliente final frente a industrias fuertes. Tener industrias fuertes no solo es bueno para los accionistas, sino sobre todo para los países y el empleo. ¿Queremos un modelo en el que tengamos clientes satisfechos, pero sin trabajo, o un modelo más equilibrado en el que sigamos teniendo clientes satisfechos, pero con buenos empleos, buenos salarios y una nación sólida? Ursula von der Leyen ha explicado que están dispuestos a replantearse este equilibrio. Creo que es hora de analizarlo detenidamente, sobre todo en ámbitos o actividades en los que el concepto de cliente final no existe realmente, como en el sector espacial o sectores soberanos como la industria, la defensa y algunos ámbitos tecnológicos clave.
Ha citado la defensa. ¿Necesitamos una mayor integración en esta materia?
En este caso las partes más reacias a las fusiones son las naciones, todos los países, incluida Francia. Todos los países quieren tener sus campeones nacionales. No quieren ningún campeón europeo. Por lo tanto, están bloqueando de facto cualquier tipo de consolidación transnacional o transfronteriza. Puedo entender el motivo desde un punto de vista nacional, pero si pensamos a nivel europeo, esa no es la mejor manera de preparar a este sector para hacer frente a la competencia de los gigantes estadounidenses y, en el futuro, de los gigantes chinos.
¿Cómo va el negocio en España?
Se está desarrollando muy bien. Llevamos décadas en España y contamos con una presencia duradera en el sector de la defensa y en el espacial. Nos hemos expandido en ciberseguridad a través de adquisiciones y prestamos servicio a clientes en el ámbito de la identidad digital, sobre todo en el sector bancario o de las telecomunicaciones. La empresa en España está creciendo a buen ritmo y ofrece al grupo y a nuestros compañeros españoles muchas oportunidades de negocio y de desarrollo profesional.

Iñaki de las Heras
Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión
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