Por La Mirilla La Vanguardia — Portada

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En ocasiones, actores y actrices quedan tan identificados con un papel por el público que les resulta imposible despegarse de él. Le sucede, por ejemplo, a Gillian Anderson. La estadounidense es y será la agente Scully de Expediente X por mucho tiempo que pase y por muchos nuevos papeles que interprete. Y eso tiene su precio. Anderson representa estos días en Londres ¿Quién teme a Virginia Wolf? , y un grupo de seguidores ha asistido repetidamente a la función, siempre en filas cercanas al escenario, acompañando a la representación con murmullos y bisbiseos de admiración. Hasta que Anderson les ha dicho basta. El momento quedó recogido en vídeo: la actriz pidió a su grupo de admiradores que dejen de sentarse en primera fila. “Distraéis mucho”, les dijo, aunque luego pidió en redes a otros seguidores que no hostigaran al grupo, a los que dijo conocer. El fenómeno no es novedoso, tampoco en Catalunya. En septiembre, Clara Sanchís tuvo que detener una actuación y reclamar “educación” al público después de que un teléfono sonara en repetidas ocasiones.

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Fonte: Portada

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