La clase media es tonta
Por Joaquín Luna Morales — Portada

La clase media es tonta 06/10/2026 00:30 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Al parecer, la fiesta de la democracia ha empezado y a diferencia de la fiesta de la vendimia se prolongará hasta el 29 de noviembre, 82 años después del ascenso en Albania de Enver Hoxha, el Franco de los Balcanes, partidario del tocho y primer promotor inmobiliario de búnkers de Europa.
La vivienda se perfila como un eje de la campaña, para que luego digan en Tomelloso que Puigdemont no añora España. Gracias a Junts, tenemos elecciones a la vista y proyectos políticos ilusionantes como el del Frente Amplio (no confundir con el Frente de Juventudes, el Frente Atlético o el Frente Farabundo Martí).

Según dicen los que saben, el Consejo de Ministros podría aprobar hoy el decreto que el Congreso tumbó el viernes, con la esperanza de que lo valide un órgano subalterno del que nadie había oído hablar –la diputación permanente– y así se cumpla la voluntad popular, que unos días está en el lado correcto de la historia y otros vuelve turulatos a los que tienen un piso o viven de alquiler.
¡Mira que invertir los ahorros en pisos para alquilar y no en firmas de armamento!
¿Puede aprobar un decreto rechazado por el Congreso un órgano que es a la democracia lo que mi CE Europa a la Liga de Campeones? Poder, lo que se dice poder, poder puede. Y es legal. ¿En algún lugar está prohibido que la fiesta de las urnas empiece con un fraude al espíritu de la democracia?
El inconveniente es que los ciudadanos de la ciudadanía terminen enloquecidos con tanto decreto exprés. Algo me dice que quien tenga un piso para alquilar lo retirará del mercado antes de que todos y todas terminemos por ser “vulnerables”, esa condición que el Estado concede –pese a que certifica su fracaso– y la clase media apechuga, en agradecimiento a su ocurrencia de ahorrar, comprar un piso para alquilar y complementar así la pensión.

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La diputación permanente no es lo que creíamos y ha llegado para demostrar que la soberanía nacional emana del latido de las calles, los barrios, las farolas, los carriles bici, las plazas con fuente y las rotondas circulares.

Joaquín Luna
Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en ‘La Vanguardia’ en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: ‘Menuda tropa’, ‘Esta ronda la pago yo’ y ‘Cuando de dejan’.
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