En París, el próximo desfile siempre parece ser el último
Por Raquel Fernández Sobrín — Portada
<![CDATA[
París llama Semana de la Moda a algo que dura diez días, una elasticidad del calendario que a nadie le gusta, pero nadie parece dispuesto a discutir. Esta crónica empieza el jueves y se detiene el sábado, justo cuando todavía queda un tercio de Fashion Week por delante y la industria ya ha encontrado suficiente material para dar la temporada por amortizada. Sobre todo en cuestión de rumores. En los coches, en los re-sees, en las colas y a la salida de los desfiles circula el mismo juego de sillas imaginario. Si Anthony Vaccarello deja Saint Laurent, lo sustituirá Chemena Kamali. Que esta será la última temporada de Nicolas Ghesquière en Louis Vuitton. Que Pierpaolo Piccioli, que acaba prácticamente de instalarse en Balenciaga, también podría estar preparando las maletas. Ninguno de esos movimientos está confirmado mientras se completan estas líneas, pero se ha convertido en detalle menor. Un director creativo puede estar enseñando su colección y, a veinte metros, alguien ya está organizando su mudanza. Después de una sucesión de fichajes que durante meses convirtió la industria en una especie de mercado de invierno, el movimiento ha dejado de ser excepcional. Ahora es la norma, es contenido.
Fonte: Portada