Por una campaña constructiva
Por Editorial La Vanguardia — Portada

Por una campaña constructiva 05/10/2026 12:29 Actualizado 05/10/2026 12:38 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Dentro de ocho semanas, el 29 de noviembre, los españoles acudirán a las urnas para votar en unas elecciones generales, cuyo anticipo ha sido anunciado por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, a primera hora de hoy. Atrás quedan sus reiteradas declaraciones asegurando que no habría adelanto. El rechazo parlamentario, el pasado viernes, de los dos decretos de la vivienda redactados a la carrera tras el caso Maricarmen, que exacerbó la sensibilidad del país sobre la dolorosa realidad de los desahucios, ha sido el detonante de esta decisión que acortará una legislatura que podía haberse prolongado hasta mediados del 2027.
La decisión de adelantar las elecciones nos parece acertada. Y no solo a nosotros: se lo parece a la mayoría de las fuerzas políticas con representación parlamentaria, todas ellas conscientes de la debilidad del Gobierno y de su consiguiente incapacidad para salvar el bloqueo parlamentario. Al PSOE le ofrece la posibilidad de probar suerte cabalgando la creciente oleada de rechazo social a los problemas derivados de la crisis de la vivienda. Para el PP supone, al fin, la satisfacción de una demanda que ha sido vertebral y constante en su discurso de oposición. La ultraderecha de Vox afronta la convocatoria con el optimismo derivado de unas encuestas en las que la intención de voto le sonríe.
Otras fuerzas acaso encaren los comicios con mayor inquietud. El ámbito político a la izquierda del PSOE está mudando de piel, dejando atrás la marca Sumar para convertirse en Frente Amplio. A dos meses vista de los comicios todavía no ha logrado una cohesión óptima ni ha designado candidato. Pero también es cierto que, si consigue despejar incógnitas pronto, la coyuntura política y la movilización social pueden beneficiarle, incrementando su magra cuota de voto prevista en recientes sondeos.
El rechazo parlamentario de los dos decretos de vivienda ha sido el detonante de la decisión que acortará una legislatura que habría podido prorrogarse hasta el 2027
Otras fuerzas políticas –ERC, Bildu, PNV, etc.- quizás no deban temer, a priori, grandes variaciones respecto al respaldo del que ahora gozan. Salvo Junts, que fue determinante en la mayoría de la investidura del 2023, cuyo rechazo a los decretos más arriba mencionados también lo ha sido en el anticipo, y cuyas expectativas de voto no son nada halagüeñas a juzgar por la encuesta sobre la intención de voto de los catalanes publicada domingo por La Vanguardia.
Podría decirse que, a efectos prácticos, la campaña electoral del 29-N ya ha empezado. La ha abierto Sánchez durante su alocución en las puertas de La Moncloa, en la que ha combinado una reivindicación de sus políticas progresistas con ataques descarnados a sus rivales más ofensivos. Ha hablado de tres años de Gobierno erizados de dificultades, tanto en la escena internacional como en la nacional. Ha calificado la oposición del PP como “la peor de la historia”, porque “bloquea políticas que eran buenas para el país y las boicotea desde las autonomías”. Ha subrayado la marcha de la economía –“la que más crece de la UE”-, los avances sociales o el de las energías renovables, así como la conversión de España en un referente global en determinados aspectos. También ha admitido que su Gobierno ha cometido errores, sin entrar aquí en detalles.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y de la oposición, ha comparecido en Génova una hora después que el presidente en La Moncloa. Tras un atril en el que se leía el lema “El cambio está más cerca”, ha celebrado el adelanto electoral. Su discurso ha sido, como era de prever, el reverso del de Sánchez. Ha dicho que las elecciones son un plebiscito “entre la corrupción y la decencia, entre la decadencia y la prosperidad” y ha añadido que Sánchez “merece el mayor de los castigos”. Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, ha apuntado que “Sánchez es el candidato de Marruecos”.
Es deseable que los candidatos opten por una campaña constructiva y se abstengan de minar irresponsablemente la confianza en el sistema
La campaña se anuncia tan polarizada, o más, que la legislatura que ahora toca a su final. Es altamente probable que el PSOE la encare desplegando los argumentos axiales del discurso pronunciado por Sánchez. Y que la derecha eche mano de la crisis de Ceuta y de los casos judiciales que afectan a ex colaboradores corruptos o a familiares de Sánchez para seguir erosionándole.
Todo esto parece ahora inevitable. Pero es muy deseable que los candidatos opten por una campaña constructiva, que eviten en sus declaraciones la tentación populista, que se centren en la argumentación de sus propuestas de futuro más que en las críticas al rival y, en último pero no menos importante lugar, que se abstengan de aprovechar la ocasión para minar irresponsablemente la confianza en el sistema, como ha hecho la presidenta madrileña al presentar el voto por correo como una vía al pucherazo.
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