Anabel Abril retrata la evolución de Madrid desde la perspectiva catalana

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Por Julio Antonio Hurtado Diaz — Portada

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Libro de entrevistas y fotografías

La periodista publica ‘Catalanes en Madrid. Relatos de atracción y poder’

Anabel Abril, durante la entrevista, ayer en su casa de Madrid 

Anabel Abril, durante la entrevista, ayer en su casa de Madrid 

DANI DUCH

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

Madrid

01/10/2026 06:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

Hace 14 años Anabel Abril (Barcelona, 1958) escribió un libro muy parecido a Catalanes en Madrid. Relatos de atracción y poder , que edita el Departament de Presidència de la Generalitat de Catalunya y que esta tarde se presenta en la sede de la Delegació del Govern. Pero si entonces eran 50 los personajes entrevistados y la Gran Vía el único escenario retratado, ahora la selección se ha reducido a 23, de los cuales cuatro repiten, y la autora ha abierto el foco de su cámara para fotografiar toda la ciudad.

“Consideré que como algunos eran los mismos me ayudarían a ver la evolución”, explica la periodista, ya jubilada después de una larga trayectoria en RTVE. “Ahora que llevo más de veinte años en Madrid y conozco mejor la ciudad, he pensado que estaría bien dar una visión global, y creo que no hacía falta tanta gente, porque quedan reflejadas perfectamente las diferentes opiniones”, añade.

Su visión personal es la que ofrece en las fotografías, en las que alienta una clara intención estética que busca realzar la belleza de la ciudad: “Ese es mi Madrid, tal como lo veo yo como catalana”, subraya, mientras que los entrevistados, elegidos un poco de forma arbitraria, reconoce, cuentan cómo es el suyo a través de la palabra.

La autora ofrece su visión personal a través de la fotografía y da voz a 23 catalanes que viven en la capital

El requisito para que participaran era que tuvieran mucha relación con Madrid (en el libro anterior todos vivían en la capital; ahora, con el AVE, ya no lo ve imprescindible, ya que algunos regresan los fines de semana a Catalunya, “y está bien reflejar eso también”) y que pertenecieran a ámbitos diferentes en los que fueran reconocidos, pero que no fueran políticos, porque la política ya aparecería en las conversaciones.

En este microcosmos catalán abundan, por su capacidad de análisis, y tal vez por deformación profesional, claro, los periodistas, como su marido, Enric Juliana, adjunto al director de La Vanguardia , que ha bautizado como Madrid DF la megalópolis que por primera vez en la historia, indica, es capital política y económica de España; Joana Bonet, directora del Magazine del diario, que exalta la libertad desacomplejada de los madrileños y su cielo luminoso; Àngels Barceló, quien asocia la ciudad, que no le gusta especialmente, al trabajo y reseña el influjo que ejercen los centros de poder, esa sensación de estar en el meollo; Maruja Torres, para quien Madrid es un decorado, “un invento hecho en un pueblo”, y Josep Capella, que a pesar de no ver reconstruidos los puentes entre Madrid y Barcelona después del proceso independentista, sino que más bien son pasarelas provisionales que podrían caer en cualquier momento, se admira de que en el Congreso, después de tantas alharacas, ahora se pueda hablar en catalán como si tal cosa.

Junto a ellos, un largo elenco de profesionales que van del joven actor Marc Soler al veterano dramaturgo Albert Boadella, pasando por directivos como Maurici Lucena (Aena) o Marc Murtra (Telefónica), la magistrada del Tribunal Constitucional Laura Díez o el diplomático y escritor Carles Casajuana.

“El ‘procés’ fue un pequeño bache: algunos me decían que en aquel momento mejor no ser catalán”

Todos han vivido en sus carnes el procés , que Juliana califica de “desastroso”, pero la mayoría, a pesar de haber visto crecer la crispación, no han sufrido nunca ataque alguno por ser catalanes: “Ha sido como un pequeño bache, algunos me decían que en aquel momento mejor no ser catalán. Se perdió el plus que se tenía por el mero hecho de serlo”, reflexiona Abril.

Y es que “Madrid funciona”, vuela tan alto, hay tanto dinero girando en su impulsada economía, tanta actividad cultural, tanta vida en las calles, que los madrileños, los que pueden y no salen despedidos del sistema como se ha visto con Maricarmen, van a lo suyo, razona. Con todo, el mensaje de su libro, que por un lado está en catalán y por el otro en castellano, es que se puede convivir. Y bien.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Hurtado

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

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