Suecia en su laberinto político
Por María-Paz López Rodríguez — Portada
Suecia en su laberinto político
Dos semanas y media de después de las urnas
La socialdemócrata Magdalena Andersson, ganadora de las elecciones, renuncia por ahora a intentar formar gobierno para forzar que su rival, el conservador Ulf Kristersson, lo intente y fracase
Tras hablar con los líderes de los partidos, el presidente del Parlamento sueco no logra indicar un candidato a jefe del Gobierno

Magdalena Andersson, en la rueda de prensa en Estocolmo el 28 de septiembre en que anunció su renuncia a intentar de momento formar gobierno
JONAS EKSTROMER / EFE

Berlín. Corresponsal
01/10/2026 06:00 Actualizado 01/10/2026 07:04 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
Casi dos semanas y media después de las elecciones generales, Suecia se sumerge en un laberinto político en el que aritmética, movimientos tácticos y vetos cruzados se combinan para augurar largos tiempos hasta que haya un nuevo gobierno.
La socialdemócrata Magdalena Andersson, cuyo bloque de centroizquierda logró en las urnas del 13 de septiembre la mayoría absoluta en escaños del Riksdag (Parlamento), anunció el lunes su renuncia a intentar formar gobierno. “Puedo concluir que, en estos momentos, no tengo ninguna posibilidad de formar gobierno”, dijo en rueda de prensa en Estocolmo.
Objetivo indisimulado de la exprimera ministra: esquivar por ahora el encargo y que la tarea recaiga en el primer ministro en funciones, el conservador Ulf Kristersson, para que fracase, pues ya no tiene mayoría. Eso fortalecería a Andersson ante sus potenciales socios.
Pero Kristersson, que ciertamente aguarda emboscado la ocasión mientras hace cálculos, se niega a inmolarse y espera a su vez que su rival se vea obligada a intentar formar gobierno y se estrelle. Ha empezado así un juego que podría durar semanas hasta que el reino escandinavo de 10,4 millones de habitantes tenga nuevo Ejecutivo. Algo similar se vivió tras las elecciones del 2022, en que se tardó 37 días en tener gobierno, mientras que tras la cita anterior del 2018 se necesitaron 134 días para instalar un Ejecutivo en Estocolmo.
Juegos tácticos de ambos líderes
El primer ministro conservador Ulf Kristersson, ahora ya sin mayoría parlamentaria, se niega a inmolarse intentando formar gobierno y espera a su vez que la socialdemócrata Magdalena Andersson lo intente y se estrelle
El detonante de la jugada de Magdalena Andersson ha sido la decisión del Partido de la Izquierda, una de las cuatro formaciones del bloque de centroizquierda, de apoyar la reelección del conservador Andreas Norlén como presidente del Riksdag. Norlén es miembro del Partido Moderado de Kristersson, cuyo bloque de derechas, que incluye al ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), tiene 173 escaños sobre los 349 de la cámara. El bloque de Andersson posee 176 escaños, esto es, uno más de la mayoría absoluta. Ambos bloques constan de cuatro partidos.
Norlén, que preside el Riksdag desde el 2018, fue elegido de nuevo el lunes para el puesto por 200 votos a favor frente a los 146 de la candidata socialdemócrata, Johanna Haraldsson. Se quebraba así la tradición no escrita según la cual este cargo recae en un miembro del partido más votado.

“Puede que Suecia tarde mucho en tener gobierno, por lo que creemos que necesitamos una postura firme en el Riksdag; por eso votamos por Andreas Norlén”, justificó la vicepresidenta del Partido de la Izquierda, Ida Gabrielsson. Los izquierdistas insisten en que quieren a Andersson de primera ministra, siempre y cuando ellos tengan ministros en el gabinete, como dijeron ya en la campaña.
El presidente del Parlamento habló el miércoles con los líderes de los partidos para valorar a quién encarga el intento de formar gobierno. Sin éxito. Se espera que hacia finales de esta semana pueda dar un nombre.
El embrollo está servido. Durante la campaña electoral, Ulf Kristersson prometió al ultraderechista SD –que en la legislatura saliente prestó apoyo externo al Ejecutivo tripartito de centroderecha– su segura participación esta vez en el Gobierno. El líder ultra, Jimmie Åkesson, quiere ser ministro de Migración. La extrema derecha sueca perdió terreno en las urnas, una rareza en la Europa actual, al obtener el 17,5% de los votos frente al 20,5% que cosechó en los comicios del 2022.
Lee también
Los socialdemócratas ganan las elecciones en Suecia y su bloque de centroizquierda se impone por la mínima
MARÍA-PAZ LÓPEZ | BERLÍN. CORRESPONSAL

Para repetir como primer ministro, Kristersson necesitaría convencer al Partido del Centro –ahora en el bloque de centroizquierda– de que cambie de bando (no sería la primera vez). La cosa está difícil, porque los centristas rechazan toda cooperación con la ultraderecha y prefieren a Andersson como primera ministra. Pero eso también está difícil, porque los centristas no aceptan a los izquierdistas en un futuro gobierno, y los izquierdistas han dicho que, aunque quieren a Andersson, no apoyarán ningún gobierno del que no formen parte.
Según fuentes citadas por el diario Aftonbladet , los socialdemócratas están “haciendo todo lo posible” para dejar al Partido de la Izquierda fuera de un posible gabinete. Motivo: los izquierdistas querrían incluir sus criterios en vivienda, migración y ciertos servicios públicos. La autoexclusión de Andersson en este momento apunta a presionar tanto a izquierdistas como a centristas para que cedan y desbloqueen las negociaciones.
El sistema sueco prevé hasta cuatro votaciones parlamentarias de candidatos a primer ministro. Si ninguno lo lograse, tocaría convocar nuevas elecciones, una circunstancia muy impopular entre los votantes.

María-Paz López
Corresponsal de 'La Vanguardia' en Berlín
Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia
Etiquetas
Mostrar comentarios
Fonte: Portada