De Virginia Woolf a Maricarmen: las mujeres necesitamos casas propias

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Por Ana Requena Aguilar — eldiario.es – eldiario.es

De Virginia Woolf a Maricarmen: las mujeres necesitamos casas propias

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Hola,

¿Cómo estás? Seguramente a ti también te ha tocado estos días el corazoncito el caso de Maricarmen y toda la solidaridad y la indignación desatada. Maricarmen ha sido la historia con nombre propio que ha terminado de colmar el vaso de la rabia. Mientras escribo esto, el Gobierno aprueba los decretos sobre vivienda, el Sindicato de Inquilinas pide solo uno y ya anuncia más movilizaciones para el fin de semana, y la acampada de Sol continúa, repleta de gente.

Este boletín tomó su nombre de uno de los ensayos más conocidos de Virginia Woolf: ‘Cuarto Propio’. He pensado mucho estos días en cómo conecta aquella petición de Woolf con las reivindicaciones de hoy. La escritora pedía un cuarto propio o una habitación propia y 500 libras al año para permitir que las mujeres pudieran desarrollar su talento. La petición de Woolf estaba muy relacionado con la literatura y el pensamiento; en el texto ella habla de escritoras y de las condiciones mínimas necesarias para poder sentarse a escribir y dedicar tiempo a plasmar una idea. También recibió críticas posteriores, por ejemplo, de la escritora Alice Walker, que recordaba cómo esa reivindicación ya tenía algunos sesgos de partida porque obviaba que las mujeres negras, durante mucho tiempo, ni siquiera habían sido dueñas de sí mismas.

Pero, de alguna manera, ese cuarto propio nos habla también de nuestra realidad hoy. Porque, sin un buen puñado de billetes al mes y sin una vivienda (no un cuarto, sino una casa), la independencia es imposible o es a medias. Desde ahí, tus decisiones son más tus decisiones y menos una respuesta ajustada al contexto. Pedir una política que haga de la vivienda el derecho que es, el bien necesario para llevar a cabo nuestros proyectos de vida, es también una aspiración feminista. De qué manera si no podemos blindar la autonomía de las mujeres en un mundo que aún nos carga mayoritariamente con los trabajos de cuidados no pagados y que nos resta posibilidades económicas y laborales. 

Por ejemplo, hace un tiempo publiqué un artículo sobre cómo la emancipación de las mujeres suele pasar más por la pareja que por las amigas o por vivir sola, justo lo contrario que en el caso de los hombres. Detrás de esa diferencia hay razones económicas y laborales, también pueden estar pesando algunos estereotipos de género.

Una mujer participa en una manifestación durante el Día de Acción Global por la Despenalización y Legalización del Derecho al Aborto, como respuesta a las iniciativas respaldadas por el nuevo Gobierno que buscan limitar el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, este lunes en Bogotá (Colombia). EFE/ Adriana Lancheros

Una mujer participa en una manifestación durante el Día de Acción Global por la Despenalización y Legalización del Derecho al Aborto, como respuesta a las iniciativas respaldadas por el nuevo Gobierno que buscan limitar el acceso a los derechos sexuales y reproductivos, este lunes en Bogotá (Colombia). EFE/ Adriana Lancheros

Este 28 de septiembre era el Día Internacional por el Aborto Seguro y Gratuito y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, aprovechaba, nada menos, para equiparar los desahucios con el aborto. En un texto, el líder de los obispos criticaba “el desahucio del vientre materno provocado mediante el aborto”, que calificaba como “un desahucio de consecuencias irreversibles”. Desde luego, ya sabemos que hay quienes están más preocupados por controlar los cuerpos de las mujeres que por controlar los precios de las viviendas para que las mujeres puedan decidir sus proyectos de vida y para que las criaturas que nacen tengan lugares dignos donde crecer y criarse. 

Argüello criticaba también la “campaña moralista del Gobierno” sobre el aborto. Y es que el Ministerio de Sanidad ha lanzado la primera campaña institucional de la democracia para defender el derecho a decidir y el derecho a interrumpir el embarazo en la sanidad pública. 

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Me ha parecido interesantísimo este texto de Beatriz Gimeno en defensa del sexo casual. Gimeno alerta de cómo está ganando terreno un discurso conservador sobre el sexo como un lugar en el que solo podemos encontrar peligro y cuáles son los riesgos de ese repliegue, que también se encuentra en algunas voces feministas. 

Hay problemas de suministro con los fármacos de terapia hormonal sustitutiva que se se utilizan para la menopausia. Esos problemas están haciendo que muchas mujeres tengan que peregrinar por las farmacias y, aún así, estén encontrando muchas dificultades para encontrarlos. El impacto de quedarse sin tratamiento y tener que interrumpirlo no es poca cosa: “Hay mujeres afrontando sus días como zombis”.

Hemos hablado mucho últimamente sobre la congelación de óvulos y teníamos pendiente publicar un tema sobre la letra pequeña de la congelación. El tratamiento que implica, lo que se suele obviar en este discurso, las garantías a medias que supone… todo lo tienes aquí.

Un clásico

Esta canción es un clásico que, de vez en cuando, me da por escuchar mucho. You’re so vain, de Carly Simon, que es preciosa, que mola cantarla a gritos y en la que la cantante hablaba de un hombre encantado de conocerse y que, probablemente, al escuchar la canción pensaría que iba dirigida a él. ¿A quién se la escribió? Hay varias teorías. Lo que está claro es que esta canción nos la dejó a todas (y le encanta a mi padre).

Un abrazo.

Ana

Fonte: eldiario.es – eldiario.es

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