No es roja sino verde: la curiosa variedad de tomate, autóctona de Murcia y que acaba de ser registrada
Por Alberto Gómez — eldiario.es – eldiario.es

Con forma chata, marcado acostillado vertical en su perímetro y bajísimos niveles de licopeno, la de tomate verdal ya es variedad autóctona murciana protegida
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La huerta de la Región de Murcia produce tesoros agrícolas insólitos que desafían algunas convenciones. Entre ellos destaca el tomate verdal, una variedad autóctona caracterizada por mantener un singular tono verde o verde amarillento incluso al madurar. Este fenómeno obedece a sus bajísimos niveles de licopeno, el pigmento que otorga el color rojo a la mayoría de los tomates. Morfológicamente, presenta una forma chata y un marcado acostillado vertical en su perímetro. Su piel gruesa y pulpa firme le otorgan una gran resistencia física a la manipulación, logrando tras años de investigación su registro oficial definitivo como variedad autóctona murciana protegida.
El rescate de este patrimonio agrícola ha sido liderado por el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA). A través del Banco de Germoplasma de La Alberca, la entidad conserva cerca de nueve mil colecciones de semillas, de las cuales mil son autóctonas del territorio. Con el paso del tiempo, los cultivos comerciales desplazaron a las especies tradicionales hacia el olvido en el campo. Sin embargo, el equipo dirigido por Andrés Martínez Bastida y la investigadora María Elena Sánchez ha logrado multiplicar este material genético para salvaguardar la biodiversidad regional frente al cambio climático y garantizar el futuro del sector agrario.
Para lograr la inscripción oficial no bastaba con certificar la existencia de la variedad en el laboratorio. El Centro Nacional de Recursos Fitogenéticos exigía una prueba documental que acreditase el vínculo histórico del tomate verdal con la tradición agrícola de Murcia. La documentalista Mayka Ortiz emprendió una búsqueda en los archivos municipales hasta localizar la prueba clave: un artículo publicado en junio de 1896 en el diario Las Provincias de Levante, firmado por J. Arques, donde se elogiaban las ensaladas locales aliñadas con grandes rodajas de tomate verdal fresco, avalando legalmente su origen tradicional.
El registro demuestra cómo la cooperación entre la ciencia, la investigación histórica y la cocina de vanguardia puede revitalizar el patrimonio cultural
Gracias a esta cita hemerográfica, el tomate verdal ha sido incorporado al catálogo nacional y guardado en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en el Ártico, para proteger la biodiversidad mundial frente a futuras catástrofes. Este valioso reconocimiento institucional conlleva un beneficio práctico directo para el sector hortícola de la Región de Murcia, pues permite a cualquier agricultor o investigador solicitar sus semillas de forma totalmente gratuita al banco del instituto. De este modo, el verdal abandona el olvido para convertirse nuevamente en un cultivo vivo y accesible para el campo murciano contemporáneo.
En el plano sensorial, los investigadores señalan que el verdal no destaca por un dulzor elevado ni por cualidades organolépticas deslumbrantes en el paladar. Se trata de un fruto de perfil modesto cuya verdadera importancia reside en su enorme valor histórico y agronómico. Como afirman los especialistas, representa el tomate con el que empezó todo en la huerta tradicional del noroeste y de Moratalla. Su valor patrimonial permite situar el origen de la agricultura regional, sirviendo como testimonio biológico fundamental para comprender las raíces culturales de la gastronomía y la identidad murciana.
Hasta la alta cocina
Esta memoria agrícola ha cautivado profundamente a la alta cocina regional. El prestigioso chef Pablo González-Conejero ha incorporado el tomate verdal en su restaurante. La investigación gastronómica se realiza en el Living Lab, un espacio que integra invernadero y laboratorio dentro del restaurante para trabajar con especies locales. El verdal brilla en dos elaboraciones de vanguardia: esferificaciones que acompañan una reinterpretación del asado murciano de cordero y una confitura artesanal integrada en el pase de quesos regionales.
El rescate del tomate verdal demuestra cómo la cooperación entre la ciencia pública, la investigación histórica y la cocina de vanguardia revitaliza el patrimonio cultural. La alianza entre los científicos de La Alberca y la gastronomía galardonada evidencia que innovar no requiere ingredientes exóticos, sino poner en valor la memoria propia de la tierra. Al transformar una antigua crónica en alta cocina contemporánea, Murcia no solo protege su diversidad genética frente a las incertidumbres del futuro, sino que ofrece a los ciudadanos la valiosa oportunidad de degustar la verdadera historia viva de su huerta tradicional mediterránea.
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