Jens-Frederik Nielsen recibe el Premio Internacional y llama a respetar la soberanía y el Estado de derecho para evitar conflictos
Por Redacción La Vanguardia — Portada
Jens-Frederik Nielsen recibe el Premio Internacional y llama a respetar la soberanía y el Estado de derecho para evitar conflictos
Premio Internacional
El primer ministro de Groenlandia celebra el acuerdo alcanzado con EE.UU. y Dinamarca

Jens-Frederik Nielsen, recibiendo hoy el premio Vanguardia Internacional
Ana Jiménez

Barcelona
28/09/2026 21:45 Actualizado 28/09/2026 22:00 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR
En un mundo en llamas, hay líderes que todavía apuestan por la contención y el diálogo. Como Jens-Frederik Nielsen (Nuuk, 1991), el primer ministro de Groenlandia, que aprovechó su intervención en los Premios Vanguardia para hacer un llamamiento a proteger el orden internacional que algunos ahora tanto se empeñan en destruir. “Tenemos que defender este mundo basado en los principios surgidos tras la Segunda Guerra Mundial, basado en el respeto al derecho internacional y la soberanía. Así tendremos un mundo con menos conflictos”, afirmó.
Nielsen es una voz autorizada. Asumió su cargo en abril del 2025, cuando Groenlandia a atravesaba uno de los momentos más convulsos de su historia. El presidente de EE.UU., Donald Trump, había declarado su intención de anexionarse ese territorio por las buenas o por las malas, a pesar de que la isla ártica forma parte de Dinamarca, socio de Washington en la OTAN.

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Se trataba de una crisis inédita, difícil de afrontar para cualquier líder. ¿Cómo la iba a sortear Nielsen, quien, con sus 33 años, era el primer ministro más joven en casi medio siglo de autonomía groenlandesa? De hecho, el dirigente tenía una carrera más larga como deportista que como político: durante una década, fue uno de los mejores jugadores de bádminton de su país, con más de una docena de títulos.
Los interrogantes en torno a este licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Groenlandia eran considerables, y más teniendo en cuenta que el mandatario había llegado al poder casi por accidente, después de que su partido –el liberal Demokraatit (Demócratas), con el que empezó a colaborar en el 2018 y del que se convertiría en presidente en el 2020, tras una etapa fugaz como ministro de Trabajo y Recursos Naturales– se anotara una victoria sorpresa en las elecciones celebradas en plena crisis con Trump, en marzo del 2025.
Pero Nielsen enseguida demostró su capacidad para hacerse con el control de la situación. Consciente de la gravedad del momento, formó un Gobierno de coalición con la izquierda verde de Egede, los socialdemócratas de Siumut y los también liberales de Atassut para garantizar la unidad nacional. Asimismo, haciendo gala de un gran pragmatismo, estrechó lazos con Dinamarca, la vieja metrópoli a la que muchos groenlandeses miran con recelo, con el fin de encarar con garantías la crisis. El pasado enero, en una visita a Copenhague, Nielsen sentenció: “No es momento de discrepancias internas, sino de estar juntos”. De hecho, esta idea de unidad dentro de la diferencia forma parte del ADN del propio Nielsen: su padre es un danés peninsular y su madre, una inuit isleña.
En todos estos meses, Nielsen no ha ocultado las amenazas que se cernían sobre Groenlandia, pero al mismo tiempo ha exhibido una gran serenidad al defender su postura, consciente de que la isla era la parte más débil de la ecuación. Un temple que muchos atribuyen a su pasado como deportista y que, sin duda, ha ayudado a que las negociaciones con EE.UU. hayan llegado a buen puerto: hace una semana, Nielsen firmó en Nueva York un nuevo acuerdo de defensa con Trump y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. De esta forma, se ponía fin a la crisis. “Se trata de un buen acuerdo”, dijo hoy Nielsen durante la entrega de los premios. “Es un paso en la dirección adecuada, y bueno para Europa, ya que la premisa de este acuerdo es también la OTAN”, agregó.
Padre de tres hijos y gran aficionado a la caza y el rock –celebró su victoria electoral tocando la guitarra–, ahora Nielsen tendrá más tiempo para abordar los retos internos de Groenlandia. Su visión pasa por generar condiciones más favorables para la empresa privada, sin abandonar las preocupaciones sociales y medioambientales –“El cambio climático es un problema grave”, aseguró hoy–. El gran objetivo : que la isla pueda contar con una economía próspera y saneada, que le permita liberarse de la dependencia de Dinamarca.
Nielsen afronta el futuro con optimismo. Cómo no hacerlo: ya ha demostrado que es capaz de contener a Trump, el hombre más poderoso del planeta.
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