Cristiano Ronaldo y el síndrome de Peter Pan

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Por Sergio Manuel Heredia Tapia — Portada

Cristiano Ronaldo y el síndrome de Peter Pan

Fútbol | Nations League

El astro portugués se niega a rendirse al paso del tiempo: a sus 41 años, sigue pugnando por mantenerse en la élite, condición que ya no le corresponde

Cristiano Ronaldo, en el banquillo de la selección portuguesa, este domingo en Oslo 

Cristiano Ronaldo, en el banquillo de la selección portuguesa, este domingo en Oslo 

Paulo Novais / EFE

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

28/09/2026 18:05 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

 Todos los niños, excepto uno, crecen 

 ‘Peter Pan’, J.M. Barrie

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El miércoles pasado, en vísperas del Portugal-Gales que acabaron ganando los portugueses (1-0), Cristiano Ronaldo (41) compareció ante la prensa y le preguntaron:

–Se le ve a usted relajado. ¿Está disfrutando del momento más de lo que lo hacía en otros momentos?

Y el hombre sonrió.

Dijo:

–Entiendo que haya críticas a mi presencia en esta selección, y entiendo que debo respetar esas críticas, pues así es este juego. Pero sé quién soy, sé porqué estoy aquí, por qué tengo éxito y por qué los niños aman a Cristiano. Así que seguiré aquí, haciendo felices a todos incluso cuando me retire… dentro de diez años.

Y carcajadas en el gallinero.

Y al día siguiente, el astro portugués aparecía en el once titular de Jorge Jesús.

Y sobre el césped permaneció, aunque aportó más bien poco, tan poco que unos días más tarde, en la visita de Portugal a los noruegos (1-2), ya no apareció en escena: se quedó en el banquillo, con el morro ceñudo, dando a entender que la situación ya no le agrada tanto.

El el fútbol actual, fútbol de bloque y sistemas de presión, Cristiano solo piensa en alcanzar los mil goles

Y es que su fútbol languidece.

Que no su alma.

(…)

Cristiano Ronaldo es ya el Peter Pan del fútbol, el 9 que ha perdido la velocidad, la estabilidad, la pegada y el olfato, pero que no se rinde. Pasan los años y allí sigue, erre que erre, buscando los mil goles oficiales (tiene 979; es el líder mundial, en esta lista sí que supera a Messi, que es el segundo con 931) mientras condiciona la atmósfera de su selección, esta Portugal que quiere renovarse a fondo pero que no lo consigue pues el astro que se apaga no le deja hacerlo, no cede el paso.

Sé quién soy, sé porqué estoy aquí, y aquí seguiré hasta que me retire… que será dentro de diez años”

Cristiano Ronaldo

Futbolista

Con todos esos elementos juega Cristiano Ronaldo, celebrity mundial, el instagramero más seguido del mundo (679 millones). En sus redes, se nos muestra trabajando en el gimnasio, esculpiendo los abdominales y los cuádriceps, cuidándose la piel, comiendo bien e hidratándose mejor… Se pone como ejemplo, sigue reivindicándose como el mejor futbolista del mundo, incluso ahora que milita en el Al-Nasser saudí (donde cobra 208,4 millones de euros anuales), y celebra sus goles ante Uzbekistán como si no hubiera un mañana, y a los maduritos nos reconforta, ingenuos que somos, pues nos hace creer que sí, se puede.

Pero en realidad, nos engaña.

Cuando se compite a según qué niveles, ya no se puede.

Cristiano Ronaldo no asume que ya forma parte de un glorioso pasado reciente, un pasado galáctico que se nutría de individualidades en detrimento del colectivo y que se ha ido para no volver (por ahora).

En el fútbol contemporáneo, fútbol de bloque, de sistemas de presión tras la pérdida del balón, de maniobras estratégicas que reclutan a cuatro o cinco jugadores, de vértigo y físico, Cristiano Ronaldo ya no encaja, aunque él no quiera verlo: sigue interpretando que le envidian porque “soy rico, guapo y un gran jugador”, se pone la venda en los ojos y se empeña en mantenerse sobre el césped porque así es como disfruta de la vida, cuando el fútbol, como escenario de competición, ya no va por ahí.

Se trata de ganar.

Y ahí, este Cristiano no llega.

Sergio Manuel Heredia Tapia

Sergio Heredia

Redactor de deportes

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Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de ‘Soñé que estaba vivo’ y ‘Soy un superhéroe’

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