Milena Busquets: “Vivir es más complicado que escribir”

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Por Pablo Gento — Portada

Milena Busquets: “Vivir es más complicado que escribir”

Entrevista

La autora barcelonesa presenta una mezcla de obsesiones recientes y antiguas en ‘Mujeres elegantes’.
Reniega del clasismo y jura por la elegancia, la belleza y la inteligencia

Milena Busquets publica su último libro, 'Mujeres elegantes' (Lumen)

Milena Busquets publica su último libro, ‘Mujeres elegantes’ (Lumen)

Bela Àdler

Pablo Gento

Pablo L. Gento

28/09/2026 06:40 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

La conocí descalza en un baño. Primero llegó su risa, luego ella. Minutos antes de un evento con público. Llevaba los tacones en la mano, el relámpago en los labios. Y en su cuidada despreocupación, una tormenta perfecta de pecas pardas, me encontré rendido. Es difícil resistirse a una mirada atenta como la de Milena Busquets; es casi como el plomo. Y claro, nada vuela si no tiene peso. Ella, al igual que su escritura, lo hace todo ligero; algunos dirán que kamikaze, como un ave a la que no le importa olvidarse de huir del frío. Quizá hasta le encuentra algo de bello, se enamora y nos regala una crónica de burbujas finas.

En términos de detalles espumosos, su último libro, Mujeres elegantes (Lumen), publicado por primera vez con la editorial que lideró su madre, Esther Tusquets, durante años, equivale a un champán decididamente elegante de obsesiones antiguas y recientes. No deja resaca, ni amarga el paladar. Alegra con precisión y afina el sentido en una nueva dirección. Esa misma que coteja el buen gusto, el gesto generoso y la predisposición a amar por encima de tus posibilidades. Mojarse los labios y querer besar a todo el mundo.

Se podría pensar que leerla es conocerla, pero nada más lejos de la realidad

Se podría pensar que leerla es conocerla, pero nada más lejos de la realidad. Su libertad es un secreto. Va más allá de sus aventuras con su perrita Kate (por Kate Moss), sus veranos en Cadaqués, sus affairess a quemarropa o su infinita sobremesa con Jordi Labanda, Albert Serra, Leticia Sala o sus hijos de inteligencia vivísima, marca de la casa Tusquets. Tras leer algunos de sus libros como Ensayo general (Anagrama, 2024) o Las palabras justas (Anagrama, 2022) uno puede hacerse a la idea de placeres concretos. Esos mismos que meses más tarde compartiríamos en el estudio de Bèla Adler como la tarta Sacher de la pastelería Sacha o la estima a prendas de larga duración, como sus zapatos Lanvin, amoldados al relieve de sus pies. 

El encuentro entre la fotógrafa y Busquets: algo nuclear que contamina las células de una alegría radical. Los huesos tiritan días después. Tras el encuentro, al ponerlo en la balanza, el título de uno de sus libros más aclamados viene al caso: También esto pasará (Anagrama, 2015). Pero qué más da que pase. “Creo que la belleza da un placer más inmediato que la inteligencia”, diría al encontrarnos en una cafetería algo cursi de Barcelona.

Me interesa mucho la posteridad y quien te diga que no, miente”

¿Escribir es una decisión?

Abrir el ordenador y escribir es una decisión. Es una decisión difícil y es una decisión diaria. Nunca es fácil.

Tampoco para la hija de la gran Esther Tusquets…

En mi casa era el mundo con el que ganábamos el dinero, con la editorial. Con lo cual la profesión tenía un máximo respeto. En todo caso, pensaba que se reirían de mí; imagina comentárselo a Matute, Terenci Moix, a Delibes o a mi madre. Es más difícil, pero nunca sentí presión. Además, todos los escritores, incluso los muy buenos, son muy egocéntricos: les importa escribir a ellos; en el fondo, que escribas o no, les da un poco igual.

¿Por qué escribe?

Me gustaría crear algo indeleble, algo que dure. Como a todo el mundo, creo.

La autora con camisa de Isabel Marant y jeans de Haikure
La autora con camisa de Isabel Marant y jeans de Haikure Bela Àdler

Le interesa la trascendencia…

Me interesa mucho la posteridad y quien te diga que no, miente.

¿Escribe sus textos como si fueran el último?

No, conozco mis limitaciones. Sé que no soy un genio, pero intento escribir con esfuerzo y respeto a mi valor. Hay que ser valiente. Es una forma de desvelar algo muy íntimo. Aunque para descubrirse a uno mismo lo que hay que hacer es vivir, que es más complicado que escribir. Escribir es intentar dejar algo bello para los demás.

¿Por qué lo bello?

La belleza es muy importante. No hay nadie que haga algo artístico y que no le preocupe la belleza. En el caso de la literatura actual, hay una confusión. Parece que hay más gente que aspire a la inteligencia, a dar lecciones, decirte cómo has de vivir o a indignarse por lo que pasa en el mundo. Mi aspiración no es la inteligencia; doy por sentado que soy inteligente. Nunca he tenido miedo a no serlo. En cambio, siempre he tenido miedo a ser fea, a no hacer la frase perfecta. Y ese es el reto y es genial. La inteligencia la doy por supuesta. Es una arrogancia horrible, ¿verdad?

Camisa azul de KM by Lange, jeans de Haikure
Camisa azul de KM by Lange, jeans de Haikure Bela Àdler

Es menos arrogante si se asume. En ese placer, ¿cómo no dejarse llevar por el hedonismo?

Evitando el narcisismo para poder comunicar, ver al otro y a ti de paso, claro.

¿Qué es la elegancia?

La gente que me parece más guapa es aquella que tiene algún tipo de elegancia. Elegancia es ver a los demás. Me gustan los artistas que les gusta la gente y me gusta la gente que le gusta la gente. Es la única forma realmente de salir un poco de ti.

Sin embargo, le gusta lo snob; ¿cómo separarlo del clasismo y el pijerío?

No me gusta la pijería, no me gusta el clasismo. El snobismo tiene que ver con las obsesiones particulares, las excentricidades de uno mismo. Es más refinado, un pijo quiere pertenecer a un grupo, lleva un bolso de marca con el precio colgando. Un snob es el que te dice: “Mi bolso me lo han hecho en una tienda italiana que no conoce nadie”. Tiene algo de secreto, de búsqueda por algo muy refinado y que el precio no importe mucho. Tiene que ver con la gracia, estar bendecido. La elegancia de la generosidad. Da todo lo que puedas. Invita a todo lo que puedas. Arruínate en elegancia. Y vota.

No me gusta la pijería, no me gusta el clasismo”

No podemos buscar un manifiesto político en ella, pero sí encontrar un recetario para la vida, para mantener el pulso que la sostiene. Invita a artesanarlo todo dse una belleza ineludible. Quizá por miedo a la muerte, como hago yo. Pero quizá, precisamente porque también eso pasará, y ella es muy viva, vivísima. Y a pocos les queda bien ir descalzo, con la vida en una mano, la elegancia en la otra y en la risa el destello. En aquel primer encuentro, los aplausos llenaron la sala. Se sirvió champán. Los tacones volvieron a su lugar. Porque también eso tenía que pasar

My favourite things

Su última obsesión: El tiempo que hace y que hará; este verano miraba la app del tiempo cada dos minutos. Me he convertido en la típica pesada que solo habla del tiempo.
Una mujer elegante: Audrey Hepburn: la elegancia, la belleza, la bondad, la ligereza, la verdad.
Un perfume para un gesto generoso: Mojave Ghost de Byredo.
Un restaurante: Enriquetto, en la terraza.
Libro más leído:En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.
Delicia predilecta: Champán verdadero y el Mont Blanc, un dulce de merengue, chantilly y crema de marrón glacé que es muy difícil de encontrar en Barcelona. O marrón glacé solo…
Un disco: ‘Back to black’ de Amy Winehouse.
Un gesto elegante que le obsesione: Cualquier gesto que implique cuidar a los que tienes cerca: darte cuenta de que un amigo tiene frío y darle tu chaqueta. Tener la intuición de que alguien no está muy bien y llamarle, etcétera.
La película a la que siempre vuelve: Gritos y susurros, de Ingmar Bergman.
Pieza de ropa por la que empieza a vestirse:  Las braguitas o el ‘suti’, no lo sé. Siempre me da rabia y pereza tener que vestirme y empezar el día.
Rutina para antes de escribir…: Té o café antes de empezar, encender una vela y leer una o dos páginas de algún autor que me apasione.
Un deseo:  Que los demás estén bien.
Una sensación por la que merece la pena vivir:  Un baño en el Mediterráneo.
La belleza absoluta: Alain Delon. 
Un amor:  Mi amor

Pablo Gento

Pablo L. Gento

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Periodista y curador creativo en Magazine. Fundó la sección Sónico, espacio para nuevas visiones, en busca del derecho a la belleza.

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