¿Por qué Brad Pitt renuncia al “café perfecto”? La razón detrás de la nueva forma de disfrutarlo

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¿Por qué Brad Pitt renuncia al “café perfecto”? La razón detrás de la nueva forma de disfrutarlo

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Ya no hay una única forma de preparar un buen café. De’Longhi reivindica el gusto personal en su nueva campaña con Brad Pitt: cada momento puede tener su propio Perfetto

Brad Pitt protagoniza la nueva campaña global Perfetto de De’Longhi

Brad Pitt protagoniza la nueva campaña global Perfetto de De’Longhi

De’Longhi

ALEJANDRA MUÑOZ

28/09/2026 05:55 Síguenos en Google 0:00 Audio generado por IA 0:00 0.5x 0.8x 1x 1.2x 1.5x SUSCRÍBETE PARA ESCUCHAR

En la nueva campaña global Perfetto de De’Longhi, Brad Pitt persigue algo aparentemente sencillo: encontrar un momento de calma para disfrutar de su café. Bajo la dirección de Spike Jonze, el actor intenta hacerse con ese pequeño espacio personal mientras convive con 14 compañeros de piso muy especiales y el caos cotidiano amenaza con interrumpirlo una y otra vez.

La escena resume bien una idea cada vez más presente en la cultura cafetera: no existe una única manera de disfrutar de una buena taza. Hay quien necesita un espresso corto nada más levantarse. Quien cambia al descafeinado después de comer. Quien vuelve a una taza caliente cuando refresca y quien ha incorporado las recetas frías a su repertorio habitual. También están quienes quieren pulsar un botón y quienes disfrutan dedicando unos minutos a moler, prensar y preparar su propio café.

El nuevo lujo del café en casa está en poder elegir cómo, cuándo y de qué manera disfrutarlo
El nuevo lujo del café en casa está en poder elegir cómo, cuándo y de qué manera disfrutarlo De’Longhi

Todas esas formas pueden ser válidas porque el café responde cada vez más al gusto, al ritmo y al momento de cada persona. Esa es precisamente la idea que resume la filosofía Perfetto de De’Longhi: frente a una perfección entendida como una norma fija, propone algo mucho más personal. El café perfecto no existe, pero un café Perfetto sí. 

Brad Pitt, Spike Jonze y la búsqueda del momento Perfetto

La campaña utiliza el humor para trasladar esa filosofía a una situación cotidiana. Pitt intenta encontrar un instante para sí mismo mientras sus compañeros de piso convierten cada mañana en una pequeña sucesión de interrupciones. Esa búsqueda de una pausa propia termina funcionando como metáfora de algo muy sencillo: el café también puede convertirse en un espacio personal dentro del ritmo del día.

Desarrollada dentro de la alianza creativa entre De’Longhi y LOLA Madrid, esta nueva entrega de Perfetto vuelve a situar el gusto personal y el ritual en el centro. Más que perseguir una idea universal de perfección, la campaña propone otra forma de entenderla: encontrar ese café que encaja con el momento, el estado de ánimo y la manera de tomarlo.

Y ahí es donde cobra sentido la versatilidad. Frío o caliente. Con cafeína o sin ella. Preparado automáticamente o disfrutando de todo el proceso. Porque el café también puede cambiar con nosotros.

Lo que de verdad importa para preparar un buen café

Personalizar el café no significa dejar de lado la técnica. Al contrario: conocer unas pocas claves ayuda a entender por qué una taza puede cambiar tanto según el grano, la molienda o la extracción. Y también permite desterrar algunas ideas que se repiten con frecuencia y no siempre son ciertas.

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La molienda no es un ajuste fijo. Si un espresso fluye demasiado rápido, puede ser necesario afinar la molienda; si cae demasiado lentamente, una molienda más gruesa puede ayudar a corregir la extracción. Por eso, pensar que el molinillo se ajusta una vez y ya está es un mito: el tipo de grano, el tueste y otras variables pueden exigir pequeños cambios. 

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El agua influye más de lo que parece. Constituye la mayor parte de la bebida, de modo que utilizar agua fresca y renovarla a diario influye en el resultado final. No todo depende del café: la calidad del agua también forma parte de la extracción. El agua con exceso de cal o con un sabor alterado apagará los matices más complejos del grano.

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Dónde y cómo servir el café, claves para una buena experiencia. Servir el café en la vajilla adecuada cambia la experiencia. Precalentar la taza o utilizar vasos de doble cristal ayuda a mantener la temperatura exacta, ya sea para conservar el calor de un espresso o la frescura de un café con hielo, sin alterar el perfil de la bebida.

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El descafeinado no es un café de segunda categoría. Retirar la cafeína no implica renunciar al ritual ni a la posibilidad de disfrutar de distintos perfiles de café. Puede ser, simplemente, otra elección dentro del día.

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Un grano brillante y aceitoso no es necesariamente mejor. El aspecto exterior del grano está relacionado, entre otros factores, con el grado de tueste, pero una superficie muy grasa no es por sí sola un indicador de mayor calidad.

En definitiva, saber algo más sobre el proceso no sirve para imponer una única forma de tomar café, sino para disponer de más herramientas con las que elegir.

Frío o caliente: ya no hay que escoger

Durante mucho tiempo, hablar de café implicaba pensar casi inevitablemente en una bebida caliente. Hoy esa asociación ya no es tan rígida. Espresso, cappuccino o latte conviven con recetas frías que han ampliado las posibilidades de disfrutar del café durante todo el año.

Y no se trata de escoger un bando. Podemos querer una bebida fría en un determinado momento y buscar después la cremosidad y el confort de un café caliente.

Cafetera 'Magnífica Duo'
Cafetera ‘Magnífica Duo’ De’Longhi

Esa dualidad está en el centro de Magnifica Duo, el último lanzamiento de De’Longhi dentro de sus cafeteras superautomáticas. Concebida precisamente para ampliar las posibilidades de preparación, tanto en frío como en caliente, permite pasar de unas a otras con facilidad y adaptar la elección al momento del día o a las preferencias de cada persona.

La clave está en esa versatilidad. Frente a una cafetera asociada a una única forma de consumo, Magnifica Duo plantea una experiencia más flexible, pensada para quienes quieren alternar entre preparaciones distintas sin complicar el proceso.

Un grano por la mañana y otro por la tarde

La personalización empieza incluso antes de preparar la receta: en el propio café. Puede apetecer un grano intenso a primera hora y preferirse un descafeinado después de comer. O alternar dos orígenes porque sus perfiles aromáticos son diferentes. Y en una misma casa, además, rara vez todos toman exactamente el mismo café.

Rivelia responde a esa realidad con su sistema Bean Switch, basado en depósitos de grano intercambiables que permiten pasar fácilmente de un café a otro. Así, es posible pasar, por ejemplo, de un café con cafeína a otro descafeinado o de una variedad de grano a otra.

Cafetera 'Rivelia' y su sistema Bean Switch
Cafetera ‘Rivelia’ y su sistema Bean Switch De’Longhi

Es una solución que resume bien una de las ideas de fondo de esta nueva cultura cafetera: no adaptar nuestros gustos a la cafetera, sino hacer que la experiencia del café se adapte a nosotros.

Automática o manual: dos maneras de disfrutar del ritual

También aquí conviven dos formas muy distintas de entender el café. Las cafeteras superautomáticas están pensadas para quienes valoran la comodidad: seleccionar una bebida y dejar que la máquina gestione buena parte del proceso. Algo especialmente atractivo cuando el café debe integrarse en el ritmo acelerado de una mañana cualquiera. Pero para otros aficionados, preparar el café forma parte del propio placer. Moler, prensar, ajustar la dosis y observar la extracción tiene algo de ritual.

La Specialista Touch se sitúa precisamente en ese terreno. Es una cafetera manual pensada para quienes quieren participar en el proceso barista, pero agradecen la ayuda de una pantalla que guía la preparación. Su tecnología permite trabajar aspectos como la molienda, la dosificación y la temperatura, al tiempo que acompaña al usuario para lograr una extracción equilibrada.

Cafetera 'Specialista Touch'
Cafetera ‘Specialista Touch’ De’Longhi

No hay una experiencia mejor que la otra. Hay días para la inmediatez y momentos en los que apetece detenerse. Y quizá ahí resida también una parte del verdadero lujo del café en casa: tener la posibilidad de elegir.

El buen café no responde a una única fórmula

El café puede ser sofisticado sin tener que resultar complicado. Aprender sobre molienda, extracción, granos o recetas amplía las posibilidades, pero no debería convertir cada taza en un examen.

Porque quizá uno de los cambios más interesantes de la cultura cafetera contemporánea sea precisamente este: saber más para poder elegir mejor, no para imponer nuevas reglas.

Frío o caliente. Intenso o descafeinado. Automático o manual. En cuestión de segundos o disfrutando de todo el proceso. De’Longhi lo resume con una palabra italiana que ha convertido en declaración de intenciones: Perfetto. No como sinónimo de una perfección universal que todos debamos alcanzar, sino como ese momento en el que el café es exactamente el que queríamos tomar.

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